Marian Rojas, psiquiatra: “Las emociones reprimidas son nefastas para el organismo, traen estrés, ansiedad, cansancio emocional, irritabilidad, dificultad para dormir, dolores físicos sin causa clara”
La doctora explicaba en 'Fin de Semana' cuál es la importancia de permitirnos sentir e incluso llorar, para que nuestro cuerpo pueda regularse

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¿Eres de los que tiene lágrima fácil o, por el contrario, te cuesta un mundo llorar? Aunque parece extremo, estas dos formas sentir existen y se dan mucho entre nuestros conocidos e incluso entre nosotros, y solo habla de cómo manejamos cada uno nuestras propias emociones.
Sin embargo, a veces puede suponer un problema. Pero empecemos por el inicio. Todos los seres humanos tenemos una parte emocional muy fuerte, que nos hace sentir un abanico sin fin de sentimientos. Desde la rabia hasta la felicidad, pasando por la ira o la envidia. Son solo algunas que podemos mencionar, pero hay otras tantas.
Y todas, por supuesto, se manifiestan de una forma en concreto. Sin embargo, cuando atravesamos tristeza, desesperanza o rabia, tendemos muchas veces a llorar y expresarlo con nuestras propias lágrimas. Pero, ¿qué significa exactamente llorar? ¿Por qué hay quienes no lo hacen?
Cómo manejar nuestras emociones
Es lo que hablamos en 'Fin de Semana', con Marian Rojas, en nuestro diván de confianza. Y ella misma nos explicaba que hay dos formas de llorar.
“Tenemos glándulas lagrimales cuya función es producir lágrimas, y entonces estas glándulas están conectadas al sistema nervioso autónomo y reaccionan automáticamente a ciertos estímulos. No todas las lágrimas son iguales, es decir, están las lágrimas basales, que son las que siempre están tan presente, que lubrican el ojo, lo protegen, ayudan a que veamos bien” comenzaba diciendo.
“Las lágrimas reflejas, cuando de repente tienes un irritante, un humo, una cebolla, una cebolla, por ejemplo, el polvo, mecanismo defensa, es como que el cuerpo lava el ojo. Luego tenemos las lágrimas emocionales, las humanas, tristeza, dolor, alegría profunda, alivio, amor” decía. Estas son, confesaba, las lágrimas más complejas.
La importancia de saber llorar
Viendo una película con alta carga emocional, con unas notas de una sinfonía de música clásica o con una carta de un ser querido. Son algunas de las cotidianidades que pueden hacer que nos emocionemos y soltemos alguna lágrima. Teniendo en cuenta, por supuesto, que muchas veces se llora de tristeza.
Sin embargo, aunque puede haber lágrimas muy amargas, es importante llorar y dejar correr esa emoción. ”El llanto ayuda a activar el parasimpático, que es el que calma el cuerpo. Por lo tanto, es un mecanismo de autorregulación. Es decir, cuando la emoción rebalsa y no puede procesarse solo con palabras, el cuerpo lo expresa con llanto. Es como un lenguaje corporal” confesaba Marian Rojas.

Llanto
Como explicaba, para nuestro cuerpo, llorar es igual a autocuidarse. “William Frey investigó la lágrima y qué tenía la lágrima y entonces miró bioquímicamente que había y entonces de repente descubrió que había un poquito de cortisol en la lágrima. Llorando encima liberas cortisol y entonces es verdad que se vio que en esas lágrimas pues había un poquito de cortisol, otra hormona del estrés que se llama ACTH, prolactina, o sea, no es que todo el todo el cortisol se elimine por la lágrima, pero es un mecanismo de alivio” decía la psiquiatra.
Por eso, insistía en la importancia de llorar cuando es necesario. Sin embargo, insiste, hay muchos, e incluso pacientes suyos, que son incapaces de llorar y solo reprimen las lágrimas.
Reprimir las emociones es “nefasto”
Contaba Marian Rojas que hay muchos pacientes que son incapaces de llorar y de mostrar sus emociones. Esto solo hace que las repriman, algo que, confiesa, es bastante “nefasto” para el organismo. Y es que todo lo que no podemos expresar, acaba expresándolo nuestro propio cuerpo.
“Las emociones reprimidas es algo nefasto para el organismo. Ahí vamos a la segunda parte, porque en definitiva la emoción, el llorar también es esa emoción. Las emociones reprimidas son aquellas que sentimos, pero no expresamos ni procesamos. Es decir, no desaparecen, solo se esconden” empezaba diciendo.

Una novia llorando el día de su boda
“Cuando las emociones se reprimen, no se quedan en silencio para siempre. Puede manifestarse como estrés constante, ansiedad, cansancio emocional, irritabilidad, dificultad para dormir, dolores físicos sin causa clara. El cuerpo habla cuando la emoción no puede hacerlo. Y a veces no lloramos por una sola cosa, a veces por todo lo que no hemos llorado antes” decía.
Cuenta que no es necesario llorar siempre y por todo, pero sí fundamental expresar nuestras emociones, porque eso nos hace honestos con nosotros mismos.




