"La tradición que tenía mi abuelo con las croquetas, ya fueran de jamón o pollo, las mojaba en azúcar, ahora lo pido en el restaurante"
El programa 'La Tarde' de COPE descubre la costumbre de un oyente de comer este popular plato con azúcar, una tradición familiar que ha sorprendido a todos

Pilar García Muñiz y Rosa Rosado repasan las mejores historias de los oyentes de La Tarde con las croquetas
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Este viernes 16 de enero, con motivo del Día Internacional de la Croqueta, el programa ‘La Tarde’ de COPE se ha sumergido en el universo de este icónico plato. Las presentadoras Pilar García Muñiz y Rosa Rosado han repasado las mejores historias de los oyentes, confirmando que la croqueta es un manjar que gusta a casi todo el mundo, con alguna excepción, como la de José, un oyente de Torrox (Málaga) que confesaba no ser un gran aficionado.
Sabores para todos los gustos
La versatilidad de la croqueta ha quedado patente con las aportaciones de la audiencia. Un oyente ha relatado que su marido combate el estrés cocinando croquetas, destacando creaciones como la de sobrasada y miel o la de berenjena con queso. Estas recetas demuestran que, con un poco de imaginación, se pueden conseguir resultados espectaculares, tal como revela el chef Juan Antonio Pellicer con sus trucos para una croqueta cremosa.
Entre los sabores más tradicionales, un oyente ha defendido las de cocido, afirmando que "una croqueta casera no está pagada en un restaurante", y ha recordado un dicho de su sobrina: "las mejores, la de la abuela". Otro ha expresado su nostalgia por las croquetas de huevo duro, afirmando que "ya no te la hacen en ningún sitio" y que ahora priman otras variedades como las de chipirones o boletus.

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¿Innovación o sacrilegio en la cocina?
La innovación en la cocina también ha generado debate, especialmente con la "moda ahora de las croquetas líquidas". Esta nueva tendencia ha sido recibida con escepticismo por los presentadores y oyentes, que prefieren la textura tradicional. La clave, según han comentado, es que la croqueta esté "crujiente por fuera" y jugosa por dentro, un equilibrio que a veces se pierde con tanta modernidad y para el que existen trucos para que no se rompan en la freidora.
Tomar la croqueta con pajita, por favor"
La reacción ante las croquetas líquidas ha sido contundente. Un oyente ha llegado a bromear con la idea de tener que "tomar la croqueta con pajita, por favor", una frase que resume el sentir de quienes prefieren morder y disfrutar de su textura clásica. Otros sabores más contundentes y aceptados mencionados han sido los de carne madurada y rabo de toro, calificadas de "brutales".

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La tradición más dulce e inesperada
Sin embargo, la historia más sorprendente de la jornada ha sido la de un oyente que ha compartido una arraigada tradición familiar. Según ha contado, su abuelo tenía la costumbre de mojar las croquetas de jamón o pollo en azúcar. "Lo cogía con la mano, lo mojaba en un bol con azúcar y se las iba comiendo", ha explicado.
Yo no he vuelto a comer una croqueta, si no es con azúcar"
Esta costumbre ha marcado tanto al oyente que la mantiene viva. "Yo no he vuelto a comer una croqueta, si no es con azúcar", ha confesado. La tradición llega hasta tal punto que, cuando come en un restaurante, pide "un azucarillo de azúcar", despertando miradas de extrañeza. "A veces me miran como diciendo, esta paisana no tiene ni idea de lo que sabe, pero los que no tienen ni idea son ellos", ha sentenciado, convencido de su manjar. El furor por este plato es tal que incluso ha llevado a un joven canario a prepararse para batir su récord comiendo 200 croquetas.
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