Qué significa dejar el último sorbo del café en la taza, según la psicología
Muchas personas se dejan el final del café consciente o inconscientemente, pero casi nadie sabe los motivos reales

Fotografía taza de café
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En nuestro país, se estima que más de 22 millones de personas beben al menos una taza de café al día, un consumo medio que oscila entre las tres y las seis tazas diarias, uno de los mayores índices de consumo de Europa. El café se encuentra entre las 3 bebidas más consumidas, situándose en tercer lugar tras el agua y el café.
Son muchos, los que dejan el 'último sorbo' de café en la taza no consiguiendo acabarse el contenido al completo, la respuesta a este común hábito la explica Elena Monje García, una farmacéutica comunitaria con más de 300 mil seguidores en su cuenta de Instagram @inFarmarte.
La autora de esta publicación explica que detrás de este común gesto hay una razón psicológica que lo explica "hay quienes no pueden terminarse una taza y no por falta de sed, sino por algo profundamente psicológico, la respuesta está en nuestro cerebro y en nuestras emociones más primitivas".
Ella misma explicaba a través de su cuenta de Instagram que nunca podía terminar su café y que desde siempre había pensado que se trataba de una manía suya hasta que decidió investigarlo. Lo relataba así en su perfil, "mi cerebro asociaba el último trago con algo contaminado y no apetecible, a pesar de que racionalmente yo sabía que esto no era así".
La aversión al asco
La explicación que esta creadora encuentra a dejar un poso al final de las tazas de café, se basa en la aversión al asco. Un mecanismo a través del que nuestro cuerpo busca protegerse reaccionando para evitar exponerse a olores, sabores o texturas que concibe como "peligrosas", aunque el peligro real no exista.
"Muchas personas, experimentan incomodidad al observar el fondo de la taza, un cambio de color, de temperatura, textura y de sedimentos. Estas características hacen que se activen los circuitos cerebrales relacionados con el asco de nuestro cerebro, enviando señales de alerta que dicen, mejor no lo bebas" explicaba Elena en su video, que ya acumula más de 35 mil likes.

Hombre oliendo vaso de café
Esta reacción del nuestro cuerpo, es completamente normal, según explica Elena Monje. Se trata de un mecanismo que busca prevenir la exposición directa a contaminantes, toxinas o agentes patógenos que percibimos como 'amenazas': una respuesta ancestral del ser humano para evitar enfermedades.
EL EFECTO ZEIGARNIK; no completar para sentirlo más
Estudios han encontrado otro motivo por el que se produciría este común hábito, conocido como el efecto Zeigarnik, un fenómeno psicológico, que sostiene que las personas recuerdan mejor las tareas incompletas que las completas.
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Según los psicólogos, terminar algo del todo, puede suponer una incomodidad mental acompañada de una sensación de vacío.
Por ello, dejar un poso al final de la taza puede generar en el consumidor la sensación de tener la situación bajo control, como si reservar esa última parte fuera una forma simbólica de no 'agotarlo' todo por completo.
Este efecto, podría trasladarse a otros ámbitos, donde de manera inconsciente intentamos mantener un vínculo con lo vivido, evitando la sensación de cierre absoluto, y permitiendo que la mente aún tenga una 'activa' conexión con lo vivido.
El elevado PRECIO QUE PAGA TU CUERPO POR LA CAFEÍNA
La cafeína es la alternativa elegida por muchos para afrontar el día con energía. Aunque puede hacernos sentir más despiertos y activos, un consumo excesivo reduce, significativamente, los niveles de adenosina, una sustancia clave que regula la somnolencia y provoca el sueño.
Aunque es conocida como un 'despertador' para el cerebro, la cafeína puede provocar efectos secundarios no deseados, como ansiedad, nerviosismo, palpitaciones intensas y, el más común de todos, dificultades para conciliar el sueño.

Camarero sirviendo café
Dejar la cafeína, no es una tarea fácil, pues su retirada provoca un efecto rebote, aumentando los niveles de fatiga, somnolencia y dificultad de concentración, en muchos casos.
Eliminar por completo la cafeína no suele ser necesario, pero sí se recomienda reducir su consumo de forma progresiva si se toman más de cinco tazas al día. Esto permite al cuerpo a recuperar su equilibrio sin provocar síntomas de abstinencia.