Línea Editorial 25/12/2015
El espejo portugués
Con un gesto cara a la galería, Pedro Sánchez visitó Portugal en su primer acto público de este año, después de las elecciones generales del 20 de diciembre. Quería buscar consejo y señalar el camino para establecer una posible coalición entre las fuerzas de izquierdas, que a semejanza del país vecino, echaran del poder al partido más votado. Pero Pedro Sánchez no había visto el reflejo completo del espejo portugués. Debería haber esperado a las elecciones presidenciales de este domingo, en las que los electores han castigado severamente la extraña coalición de socialistas y extrema izquierda, y han permitido que el candidato conservador Marcelo Rebelo de Sousa se aúpe a la Presidencia de la República, barriendo con un 52% de los votos, y sin necesitar por tanto ni siquiera una segunda vuelta. Portugal ha entendido que no debe jugar con fuego. Su futuro inmediato necesita estabilidad y continuar la senda de la recuperación económica, sin frivolidades ni programas disparatados de aumento del gasto público, que puedan ponerlo otra vez al borde del abismo. Los portugueses han mandado un mensaje en las urnas al primer ministro socialista Antonio Costa, que rechazó formar parte de una gran coalición con tal de hacerse con el poder, y optó por aliarse con las fuerzas más populistas de la izquierda. Si de verdad Pedro Sánchez quiere consejo de su compañero socialista portugués, debe volver a preguntarle por lo que ha sucedido este domingo.



