Madrid - Publicado el - Actualizado
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Mariano Rajoy ha reconocido hoy en el Senado la posibilidad de que Pedro Sánchez llegue a formar gobierno con el apoyo de Podemos y la abstención de los separatistas catalanes. Un aviso para navegantes y una primera indicación sobre el período de inestabilidad que se avecina. El programa para la investidura, presentado por los socialistas bajo el rimbombante título de “Programa para un gobierno progresista y reformista”, es un ejemplo de ambigüedad calculada a la que se añade una sola propuesta cierta: la demolición de las reformas introducidas por el Partido Popular en la pasada legislatura. La intención de renegociar el déficit con Bruselas, derogar la reforma laboral y acabar con el actual sistema educativo, introducen un escenario de inestabilidad con un gobierno débil, entre otras razones por la complejidad a la hora de aprobar las leyes que contribuyen a la continuidad del progreso de un país. Máxime teniendo en cuenta que el Senado está en manos de un Partido Popular, que no va a facilitar la estrategia de demolición de lo hecho planteada por la izquierda. Como ha dicho Rajoy, podrán investir un Presidente, pero ese gobierno será poco menos que imposible. Este escenario pone en entredicho el ritmo de crecimiento de la economía, tal como se percibe en los últimos movimientos de la bolsa y en la subida de la prima de riesgo.



