Madrid - Publicado el - Actualizado
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El Comité Federal de este sábado no nos dará la noticia que parecería más lógica: un cambio de actitud de Pedro Sanchez y de los varones para facilitar un gobierno del PP en minoría. La abstención bastaría. Lo reclamó hasta Felipe González en su entrevista en el diario El País. Pero esa perspectiva, que sería la más normal en un partido socialdemócrata, ni se ha considerado. Nos podemos dar por satisfechos con que las líneas rojas marcadas en diciembre se definan con precisión: no tajante a cualquier planteamiento que pueda romper con nuestro ordenamiento constitucional. Eso debería descartar definitivamente un acuerdo con Podemos, que exige la entrada en el Gobierno, y descartar también que se busque la abstención del nacionalismo catalán que ahora es independentista. Lo decía con claridad González: Podemos es leninismo 3.0. Si Sánchez no consigue cerrar algún tipo de acuerdo de Ciudadanos, lo que exigiría mucha generosidad del PP, lo mejor para el partido socialista y para España serían nuevas elecciones. Una nueva convocatoria electoral es un reto complicado para el PSOE porque tendría que hacer frente a un Podemos crecido. Pero el abrazo del oso de Podemos dentro del Ejecutivo supone un fin rápido para el partido que hasta ahora ha sido el referente de la izquierda española. Con nuevas elecciones, los socialistas tienen por los menos la posibilidad de luchar para rehacerse. Del otro modo el combate estará perdido para mucho tiempo.



