Cuatro meses después de los grandes incendios de Galicia: la lucha para que lo quemado no sea irrecuperable

Expertos detallan el nuevo escenario de fuegos extremos y las claves para la prevención, la extinción y la crucial recuperación de los terrenos devastados

Panorama desolador en la zona cero de los incendios de Galicia
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Qué hemos aprendido en Galicia tras los grandes incendios de 2025

Paula Pájaro Rives

Santiago - Publicado el

5 min lectura41:29 min escucha

Los incendios forestales en Galicia han cambiado de rostro.

La comunidad ha pasado de registrar miles de fuegos de menor tamaño a enfrentarse a un nuevo fenómeno: menos incendios, pero de una virulencia y dimensiones extremas, capaces de convertirse en graves emergencias. Este cambio de paradigma, que tuvo un punto de inflexión en 2022 con los devastadores incendios de O Courel y Valdeorras, obliga a adaptar todas las fases de la lucha contra el fuego, desde la extinción hasta la fundamental recuperación del monte.

Un nuevo paradigma: los incendios de sexta generación

El director xeral de Defensa do Monte, Manuel Rodríguez, ha explicado que los incendios actuales "son extremadamente virulentos, muy peligrosos para los intervinientes y para la población civil". Este nuevo escenario, marcado por los llamados "incendios de sexta generación", se ha confirmado este año, demostrando que Galicia, al igual que el noroeste de España, se enfrenta a fuegos que sobrepasan las capacidades de extinción convencionales y que ya no se comportan como antes.

Este desafío requiere "aprender a trabajar de otra forma", según Félix Pérez de la Fuente, presidente de Aprafoga, la asociación profesional de agentes forestales. Para ellos, ya no es suficiente un ataque rápido, sino que es necesaria "mucha organización y mucho análisis" para encontrar "zonas y ventanas de oportunidad" donde combatir las llamas con seguridad. 

Habrá a quien le llame la atención que un equipo no actúe de manera inmediata en determinados fuegos, están decidiendo el mejor flanco de ataque.

Pérez de la Fuente admite que es "una batalla que casi siempre se pierde, muy frustrante porque realmente muchas veces nos sobrepasa", aunque destaca que el dispositivo "estuvo a la altura".

La intencionalidad, un problema persistente

Detrás de la mayoría de estos eventos sigue estando la mano del hombre. Aurelio Mosteiro, coordinador de la Unidade de Investigación de Incendios Forestais, confirma que "la intencionalidad en Galicia es el problema más grave", superando de media el 60% e incluso alcanzando el 70% en años anteriores. La investigación de estos delitos es compleja, pero se apoya en el análisis de zonas con actividad incendiaria reiterada y en la búsqueda de pruebas para identificar a los autores y ponerlos a disposición judicial.

Varias personas observan el incendio forestal declarado ayer en Avión (Ourense)

EFE

Varias personas observan el incendio forestal declarado ayer en Avión (Ourense)

Para ello, la tecnología es un aliado clave. Mosteiro detalla el uso de una red de cámaras de vigilancia, drones que reconstruyen la geometría de los incendios, imágenes de satélite y grabaciones desde los helicópteros. Además, el personal cuenta con una herramienta informática diseñada por la propia Xunta que funciona como un "Google Maps del monte", permitiendo optimizar rutas y coordinar todos los medios sobre el terreno en tiempo real.

La batalla clave: la recuperación del suelo

Una vez extinguido el fuego, comienza una carrera contrarreloj para mitigar sus efectos. El daño más grave a largo plazo, según Manuel Rodríguez, es la pérdida de suelo por la erosión, un recurso que tarda décadas en formarse. "El peor efecto que puede tener un incendio es la erosión, porque el suelo es lo que más años tarda en formarse. Si pierdes 10 o 15 centímetros de suelo, son décadas irrecuperables", advierte el director xeral.

Lo más importante es evitar la pérdida de suelo, porque eso sí que son décadas"

Manuel Rodríguez

Director xeral de Defensa do Monte

Los trabajos de restauración se centran en las áreas de mayor riesgo, identificadas por técnicos especializados en colaboración con el CSIC. Tras los últimos grandes incendios, se seleccionaron unas 250 hectáreas donde era urgente aplicar la técnica del "mulching" (un acolchado de paja) para proteger el suelo y evitar arrastres. Rodríguez subraya la importancia de actuar con criterio científico, ya que un mal uso de maquinaria pesada "puede provocar todavía más fenómenos erosivos".

En paralelo, se trabaja en la prevención. La directora-gerente de Seaga, la empresa pública gallega de servicios agrarios, Luisa Piñeiro, ha anunciado que el presupuesto del convenio de gestión de biomasa se duplicará en 2026 hasta los 25 millones de euros. Este plan, al que están adheridos 292 concellos, se centra en limpiar las franjas de 50 metros alrededor de los núcleos de población para dificultar el avance del fuego, una medida que, según Piñeiro, ha demostrado ser “evidente” y efectiva.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, anunció, además, que en materia de extinción 2026 llegará con más medios: "dos aviones de carga en tierra para ampliar y mejorar la dotación de medio aéreos y reforzar la lucha contra los incendios forestales". 

Cuatro meses después de los grandes incendios, la Xunta de Galicia ha concedido cerca de 17 millones de euros en ayudas para la reconstrucción. Una parte destacada de estas aportaciones se dirige a la recuperación de viviendas dañadas por el fuego. 

En concreto, la Consellería de Vivenda ha aprobado 3,8 millones de euros para viviendas afectadas, de los que 3,5 millones ya han sido transferidos. En total, se han aceptado 67 solicitudes: 60 en la provincia de Ourense, que concentran más de 3,5 millones de euros, y siete en la provincia de Lugo, con ayudas que suman alrededor de 270.000 euros.

Casas quemadas en la aldea de San Vicente de arriba, en Vilamartín de Valdeorras

Casas quemadas en la aldea de San Vicente de arriba, en Vilamartín de Valdeorras

Las subvenciones varían según el tipo de inmueble. Para la vivienda habitual, las ayudas pueden alcanzar hasta 150.000 euros, mientras que en el caso de segundas residencias el límite se sitúa en 66.000 euros.

EL MENSAJE DE LOS EXPERTOS: UN CAMBIO DE MENTALIDAD

El mensaje de los expertos es unánime: la sociedad debe entender que un incendio ya no es algo que "se queda solo en el monte". Manuel Rodríguez insiste en que ahora son una "emergencia de protección civil" que amenaza directamente a la población, como demuestran los 500 núcleos poblacionales defendidos este verano. Por ello, además de reforzar los medios de extinción con más bases y dos nuevos aviones de carga en tierra, es crucial "cambiar la mentalidad" y extremar los cuidados en el territorio.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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