Sergio Arjona, empresario, desvela el éxito de su negocio: "Empecé con un horno eléctrico que costaba 60 euros y con un logo hecho en canva"
Sergio Arjona levantó su imperio Luna y Wanda desde un horno de 60 euros, pero el camino al éxito casi le cuesta la salud por el estrés y la ansiedad

Sergio Arjona
Madrid - Publicado el
3 min lectura59:24 min escucha
Sergio Arjona es el fundador de Luna y Wanda, la pastelería que ha conquistado Madrid con un solo producto: la tarta de queso. Lo que hoy es un negocio con tres tiendas, un gran obrador y un equipo de 25 personas, comenzó en 2020 de la forma más precaria posible: en la cocina de su casa durante el confinamiento. Un camino de éxito que, sin embargo, esconde una cara B marcada por el estrés y la ansiedad que casi le obligan a abandonar.
Si a mí me llegan a decir lo que cuesta montar todo esto, tal vez no lo hubiese hecho"
Empresario
"Si a mí me llegan a decir lo que cuesta montar todo esto, tal vez no lo hubiese hecho", confiesa Arjona. Esta afirmación resume la travesía por el desierto que ha vivido, una historia de superación que ahora comparte para mostrar que el emprendimiento no es tan idílico como parece en Instagram.
Un horno de 60 euros como punto de partida
Todo empezó con el teletrabajo y el tiempo libre que trajo la pandemia. "En vez de ponerme a pintar o a tocar la guitarra, decidí meterme en la parte de la cocina", explica. El resultado fue una tarta de queso que, en su opinión, superaba a las más famosas de la ciudad, y lo que comenzó como un hobby pronto se convirtió en un producto mínimo viable con pedidos por WhatsApp y cobros por Bizum.

Imagen de la entrevista
El primer equipo fue "un horno portátil eléctrico de Lidl, costaba 60 euros", recuerda. Llegó a apilar tres, uno encima de otro, en su propia casa para poder hacer frente a la incipiente demanda. El salto lo dio al alquilar un pequeño sótano en el estudio de arquitectura de su padre, donde instaló un horno industrial y contrató a su primer empleado.
El riesgo de morir de éxito
El punto de inflexión llegó en 2022, cuando Luna y Wanda ganó el tercer premio a la mejor tarta de queso de Madrid, otorgado por la Asociación de Cocineros y Reposteros. Este reconocimiento les dio la autoridad necesaria para escalar el negocio, abriendo un obrador más grande y nuevas tiendas. Sin embargo, el rápido crecimiento trajo consigo una enorme presión financiera.
Acabé en una ambulancia 2 veces, será que es ansiedad"
Empresario
El momento más crítico llegó tras una fuerte inversión en un nuevo obrador y la apertura de varias tiendas. "Me llegó una notificación de uno de los supermercados [...] que no había dinero en la cuenta bancaria para pagar la compra de ese día", relata. La cantidad eran solo 600 euros, pero las arcas estaban vacías. "Ahí no tenía caja", admite.
La situación le pasó factura a nivel personal, generando un estrés extremo. "Acabé en una ambulancia 2 veces, me dio no será que es ansiedad", revela sobre las taquicardias y la presión que sintió. Aquel episodio le enseñó una lección fundamental en los negocios: la importancia de gestionar la caja y no dejarse llevar por la autocomplacencia.
Personas, producto y prudencia
Hoy, con una estructura sólida y un negocio rentable, Sergio Arjona tiene clara su filosofía. Ha delegado la gestión del día a día para enfocarse en el crecimiento y confía plenamente en "la intuición del CEO" a la hora de tomar decisiones. Sigue siendo el único propietario y, aunque recibe ofertas constantes, no tiene prisa por franquiciar o aceptar inversores.
Para su equipo, busca "actitud y buenas personas" por encima de todo, una fórmula que le ha permitido tener una rotación de personal muy baja en un sector tan complejo como la hostelería. Su plan es seguir creciendo "a pulmón", reinvirtiendo los beneficios, porque si algo ha aprendido es que el éxito, como sus tartas, se cocina a fuego lento.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




