Jorge, ganadero: "Comer carne de ternera española en España es difícil, se queda algo aquí pero a un precio muy caro para el consumidor; mi principal mercado es Marruecos, fuera se valora más"

La mayoría se exporta porque fuera se valora más, explica un productor que tiene en Marruecos su principal mercado mientras aquí el precio se dispara

Jorge, ganadero de vacuno del Pirineo en un vídeo del canal de YouTube MP DANCAUSA, conducido por María Pilar Dancausa.

Jorge, ganadero de vacuno del Pirineo en un vídeo del canal de YouTube MP DANCAUSA, conducido por María Pilar Dancausa.

María Bandera

Publicado el - Actualizado

4 min lectura29:11 min escucha

Jorge es ganadero del Pirineo. Conoce el mundo del campo desde que tiene memoria. Se crio prácticamente en la cuadra desde los cuatro años, aprendiendo a cuidar el ganado y a entender un oficio tan duro como apasionante. 

En una entrevista concedida a María Pilar Dancausa en su canal de YouTube MP Dancausa, ha puesto voz a una realidad poco conocida por muchos consumidores. Hoy sigue dedicado a sus vacas con la misma vocación de siempre y no descarta que alguno de sus tres hijos herede ese amor por el ganado y la vida rural.

Pero el campo también tiene su cara B; trabas administrativas, burocracia y precios que ahogan al sector. Jorge reconoce que "comer carne de ternera española en España es difícil", porque gran parte de la producción de alta calidad, como la suya, termina fuera del país. Su principal mercado es Marruecos,asiente, evidenciando cómo la exportación se ha convertido en la salida más viable para muchos ganaderos.  

El motivo principal es que en el extranjero "se valora más" este tipo de carne, lo que ha provocado que el precio para el consumidor nacional se encarezca notablemente. "Aquí se queda algo, pero a un precio muy caro", lamenta Jorge. 

Esta situación ha llevado a que el precio de los terneros "se haya doblado" gracias a la demanda de países como Marruecos, donde no se consume cerdo por motivos culturales.

El trabajo en la ganadería extensiva

La ganadería de Jorge es extensiva, un modelo que dista mucho de las macrogranjas. Sus vacas pastan en libertad en los prados y montes del Valle de Hecho, en el Pirineo aragonés, y su manejo se adapta a las condiciones del clima. "En cuanto se va la nieve, las subimos a puerto", explica sobre el traslado del ganado a zonas de monte bajo y, posteriormente, a la alta montaña.

Este tipo de ganadería desempeña un papel fundamental en la prevención de incendios forestales. "Mis vacas mantienen el monte para que no se incendie", afirma Jorge, ya que el ganado se alimenta de la vegetación que, de secarse, podría convertirse en combustible. 

Además, con su paso "van abriendo sendas y caminos", lo que facilita el acceso a zonas que de otro modo serían intransitables.

La burocracia, el "mayor peligro" para el ganadero

A pesar de los depredadores naturales como el oso, Jorge lo tiene claro: "La burocracia, ese es el mayor peligro". El exceso de papeleo se ha convertido en una carga que supera cualquier otro desafío. "Mi padreme lo dice, 'si yo tuviese que hacer todo lo que haces ahora tú de papeleo... es salvaje'", comenta.

La burocracia, ese es el mayor peligro que puede comer más que un oso"

Jorge

Ganadero del Pirineo

Un ejemplo de esta carga administrativa son las "guías", documentos necesarios para trasladar a las vacas dentro del mismo término municipal, de los prados a la alta montaña. Este control, pensado para la trazabilidad alimentaria, se convierte en un obstáculo para el manejo diario del ganado. "Para los terneros me parece muy bien que haya un control, porque va a ir a la cadena alimenticia, pero para mover nosotros el ganado, ¿eso para para qué?", se cuestiona.

La Política Agraria Común (PAC) también impone sus condiciones, exigiendo un número mínimo de cabezas y más terreno para que la explotación sea considerada viable. Esto, sumado a la dificultad para acceder a tierras, complica la supervivencia de las explotaciones familiares y la incorporación de nuevos ganaderos al sector.

vacas

Europa Press

Vacas en imagen de archivo

Comer carne de España es bastante difícil, porque aquí se queda muy poco"

Jorge

Ganadero del Pirineo

Económicamente, la situación es precaria. Jorge explica que con 80 vacas puede facturar unos 35.000 euros anuales en terneros, una cifra que "es para darles de comer a ellas los meses que están" y cubrir los gastos de la explotación. 

Son las ayudas de la PAC las que permiten soportar los costes y seguir adelante, aunque estas tampoco están garantizadas y a menudo sufren recortes.

Vacas

Vacas en el campo

Emprender e innovar en el sector primario

A pesar de las dificultades, el sector primario también es un campo para la innovación y la sostenibilidad, como demuestra el caso de Max, un joven belga afincado en Gran Canaria. 

Este emprendedor ha puesto en marcha un proyecto pionero para cultivar setas de alta calidad utilizando posos de café como sustrato principal en contenedores de barco reciclados, una iniciativa dada a conocer también en el canal de MP DANCAUSA.

Su modelo de economía circular le permite obtener una rentabilidad de "entre 4 y 5 euros por kilo" y ofrecer un producto fresco y local durante todo el año. Max reivindica la satisfacción personal del trabajo en el campo: "Cuando ves que tu producto tiene valor añadido porque a la gente le gusta, la satisfacción personal es mucho mayor que trabajar detrás de un portátil".

Emprender en el sector primario no solo implica desafíos productivos, sino también una gran carga de trabajo administrativo "que la gente no ve", como señala Max. 

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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