Victoria Ballesteros, experta económica: "Un trabajador que gana 1.500 euros netos al mes, en realidad, le cuesta a la empresa alrededor de 2.600"
Los costes laborales en España encadenan cuatro años de subidas, lo que obliga a las empresas a subir precios o ajustar plantillas para poder sobrevivir

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Los costes laborales en España encadenan ya cuatro años seguidos al alza. Según los últimos datos, en el tercer trimestre de 2025, el coste por hora trabajada subió un 2% respecto al mismo periodo del año anterior, una tendencia que parece que se mantendrá. Esta situación, analizada por la experta económica Victoria Ballesteros en el programa 'Herrera en COPE', repercute directamente en las cuentas de las empresas, sobre todo en las más pequeñas.
Cada vez que sube el coste por hora trabajada, aumenta también lo que cuesta producir bienes o prestar servicios. Como explica Ballesteros, si a un restaurante le suben los sueldos de sus empleados, "ese restaurante tiene que subir los precios, porque si no, no salen los números" para poder mantener la rentabilidad y sobrevivir.
El coste real de un trabajador
La experta ha puesto sobre la mesa una cifra reveladora que ilustra la presión que soportan las empresas. Victoria Ballesteros afirma que "un trabajador que gana 1.500 euros netos al mes, en realidad, le cuesta a la empresa alrededor de 2.600". Esta diferencia sustancial evidencia la carga que suponen las cotizaciones sociales y otros costes asociados a la contratación.
Un trabajador que gana 1.500 euros netos al mes, en realidad, le cuesta a la empresa alrededor de 2.600"

Calculadora sobre el estado de detalle de la nómina
Esta realidad es especialmente asfixiante para las compañías de menor tamaño. Tal como revela un reciente informe sobre el tema, la pequeña empresa es incapaz de asumir el incremento de costes laborales, lo que frena su crecimiento y capacidad de contratación.
Las pymes, en modo supervivencia
Alfredo Pérez, que dirige una gestoría, confirma esta percepción. Para una "empresa pequeñita", enfrentarse a un coste que supone "más del 50 por 100 de su salario" genera "vértigo". Ante esta situación, muchas optan por invertir en tecnología para mejorar la productividad o directamente por ajustar sus plantillas.

Hombre contando su salario mensual
Este miedo lleva a muchas pymes a quedarse en "modo mantenimiento", conformándose con lo que tienen por el temor a las consecuencias de un despido o una nueva contratación. Este panorama de incertidumbre se suma a debates como el de si España iría mejor si todos fuésemos autónomos, una idea que plantea un cambio radical en el modelo laboral actual.
El escenario se completa con las obligaciones fiscales, aunque recientemente Hacienda ha rebajado hasta 365 euros el IRPF para miles de trabajadores, un alivio que, sin embargo, no impacta directamente en los costes brutos que afrontan los empleadores.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



