Su padre le dice que se jubila y Eva decide dejar Madrid para volver al pueblo: "Si no tienes a tu familia que económicamente te eche una mano, no sales adelante"
Eva Marín cambió la Publicidad en Madrid por el campo de Toledo, una decisión valiente que revela la dureza y la belleza de la vida rural y la lucha del sector agrícola

Carlos Moreno 'El Pulpo' entrevista a Eva Marín para conocer su vuelta al campo
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La historia de Eva Marín es la de tantos jóvenes que un día dejaron su pueblo para formarse en la gran ciudad, pero que tiempo después decidieron volver a sus orígenes. En su caso, cambió Madrid y una carrera en el mundo de la publicidad por la explotación agrícola familiar en Villanueva de Bogas (Toledo). Una decisión que ha contado en el programa 'Poniendo las Calles' de la Cadena COPE, donde ha explicado a Carlos Moreno 'El Pulpo' los motivos de una elección que, aunque difícil, le ha devuelto a "una vida sencilla".
De la Complutense al campo toledano
Hace once años, la vida de Eva dio un giro radical. Tras 13 años en Madrid, donde estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la Complutense y desarrolló su carrera, una conversación con su padre lo cambió todo. "Me dijo que se jubilaba, que qué hacíamos con la explotación", recuerda. Sin haberse dedicado nunca al 100% al campo, más allá de ayudar con una burocracia "que cada vez fue a peor", recogió el guante. El cambio no fue sencillo, pero la vuelta a la tranquilidad y a una "vida más pausada" compensó la incertidumbre inicial.
Es una de las mejores decisiones, sin duda, que yo he tomado en mi vida"

Olivos
Pese a que reconoce momentos de frustración en los que ha pensado en abandonarlo todo, asegura que no se arrepiente: "Creo que es una de las mejores decisiones, sin duda, que yo he tomado en mi vida". Ahora, cuenta que va a Madrid "de visita y al médico", una anécdota que refleja su completa adaptación a la vida rural. Sin embargo, no todo es idílico y admite que echa de menos la comodidad de la ciudad, donde "sales del portal y tienes de todo a cualquier hora", algo que en un pueblo de 600 habitantes obliga a una mayor organización y a "coger el coche para absolutamente todo". Aún así, la balanza se inclina a favor del pueblo, una experiencia que comparten cada vez más personas que deciden dejar la ciudad por el medio rural.
Los grandes retos del sector
La experiencia de Eva Marín también pone sobre la mesa las enormes dificultades que enfrenta el campo español, especialmente para asegurar el relevo generacional. Según los datos, solo un 9% de los agricultores tienen menos de 41 años. Eva lo entiende: "La baja rentabilidad, la cantidad de horas que echamos, los robos y la falta de servicios en los pueblos" son barreras importantes. A ello se suma la enorme inversión inicial necesaria para empezar.
Si no tienes a tu familia que económicamente te eche una mano, no sales adelante"
Para solicitar una ayuda de incorporación, el desembolso que hay que hacer es brutal", explica con rotundidad. Su afirmación es categórica y refleja la realidad de muchos jóvenes que, como otros que han vuelto a sus pueblos, se enfrentan a un futuro inviable sin un colchón familiar. "Si no tienes a tu familia que económicamente te eche una mano, no sales adelante, porque la falta de liquidez es algo habitual", sentencia. Por ello, reclama "dignificar un poco el sector" y desmontar el viejo tópico de "si no vales, al campo", destacando la alta cualificación necesaria en química, matemáticas y tecnología.

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Protestas y burocracia
En la actualidad, el sector agrícola se encuentra en pie de guerra, con manifestaciones y tractoradas masivas por todo el país. El motivo principal es el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, que según Eva, les sitúa en una posición de indefensión. "A nosotros se nos exigen una serie de cosas con unos estándares muy altos para garantizar la seguridad alimentaria, cuando lo que vamos a percibir tiene controles cero", denuncia. Considera injusto competir con productos que no cumplen las mismas normas de trazabilidad, fitosanitarias o de condicionalidad social.
A esta amenaza se suma el lastre de la burocracia, con procesos "muy lentos" y "mala comunicación entre administraciones". Eva lamenta tener que dedicar la mitad de su tiempo al papeleo. Además, denuncia la paradoja de que se les exijan trámites telemáticos en zonas rurales donde "no tenemos conexión a Internet", un problema que se suma a la falta de otros servicios básicos como denuncian otros profesionales del mundo rural.
A pesar de todo, Eva transmite la pasión por su trabajo, que abarca desde la actual campaña de la aceituna hasta el cultivo de cereal de secano y regadío. Reconoce que el clima es el factor más duro, con sequías o temporales como Filomena que pueden arruinar meses de esfuerzo e inversión. Aún así, se siente orgullosa del reconocimiento de la sociedad, que percibe como un gran apoyo. "Aunque soy agricultora, también soy consumidora", concluye, destacando la importancia de que la gente entienda las consecuencias del posible fin del sector.
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