Jorge López, vendedor ambulante en Soria: "Hasta que a un pueblo no le cierran la tienda, le cierran un bar, le cierran los servicios, no saben realmente lo que es"
La venta ambulante se erige como el servicio esencial que mantiene con vida a los pueblos de la España Vaciada, donde ya no quedan tiendas ni otros comercios

Carlos Moreno 'El Pulpo' entrevista a Jorge López (Vendedor ambulante)
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En España, 1364 municipios no alcanzan el centenar de habitantes fuera de la temporada de verano. La mayoría de ellos se concentran en provincias como Guadalajara, Soria, Burgos y Teruel, lugares donde la figura del vendedor ambulante se ha vuelto imprescindible. Este es el caso de Jorge López, un vendedor de pescado que recorre varios pueblos de Soria y que ha compartido su experiencia en el programa 'Poniendo las Calles' de COPE, con Carlos Moreno 'El Pulpo'. Jorge defiende la importancia vital de su labor, un sentimiento que resume en una frase contundente: "Hasta que a un pueblo no le cierran la tienda, le cierran un bar, le cierran los servicios, no saben realmente lo que es".
Hasta que a un pueblo no le cierran la tienda, le cierran un bar, le cierran los servicios, no saben realmente lo que es"
Una vocación que mantiene la esperanza
Aunque su familia siempre se dedicó al comercio, Jorge nunca imaginó que seguiría sus pasos de manera ambulante. Originario de Casarejos, un pequeño pueblo de Soria junto al parque del cañón del río Lobos, conoce bien la dureza del invierno en la región. "Tenía mi madre una tienda pequeñita ahí en el pueblo, y [...] vi la salida del pescado en los pueblos", explica sobre sus comienzos con una "furgonetilla pequeña". Su historia contrasta con la de otros que, en lugar de irse, deciden mudarse a la provincia, como los dos jóvenes que cambiaron Barcelona por un pueblo de 10 habitantes en Soria.

Pueblo de Caracena, Soria
Los desafíos de un servicio esencial
El gremio de la venta ambulante se enfrenta a numerosos retos. Enrique Méndez, vendedor de fruta en Valverde de Llerena, afirma que la situación económica ha mermado la capacidad de compra de sus clientes. "Si antes te compraba cualquiera, te compraba 3 kilos de fruta, pues ahora te compran 2. ¿Por qué? Porque se tienen que apañar, la economía no da más", lamenta. Esta precariedad se suma a otros problemas que afectan a la vida rural, como la inseguridad por robos en viviendas.
Otro de los grandes escollos es la competencia de las grandes superficies. Sus precios agresivos y los servicios de envío a domicilio están restando clientela al comercio ambulante. "Las grandes cadenas son las que te absuelven", sentencia Enrique, quien añade que "el que tiene coche, pues se va a una cadena grande a comprar, a ti no te compra". Esta situación pone en jaque la supervivencia de negocios que son vitales, como el último bar de un pueblo que teme por su futuro.
Las grandes cadenas son las que te absuelven"

Más allá de la venta: un vínculo familiar
Pero no solo de alimentación viven los pueblos. Sara, una peluquera ambulante en la comarca de Somontano, es otro ejemplo de cómo estos profesionales cubren necesidades básicas. "Trabajaba en un salón de peluquería, y había un pueblo del cual las peluqueras se jubilaban. Entonces, el ayuntamiento me llamó diciendo si me gustaría realizar ese tipo de servicio", cuenta en COPE. La idea le atrajo por ser ella también de un pueblo y decidió lanzarse.
Su clientela está formada por todo tipo de perfiles, aunque reconoce que predomina "el perfil mayor. Personas, bueno, de 50 años en adelante". Para Sara, su trabajo va más allá de un simple servicio; se crea una atmósfera de confianza y cercanía que lo hace especial. "Hay más tranquilidad y todos te conoces y eres como una amplia familia", concluye. Estas historias demuestran que, más que un trabajo, la venta ambulante es un pilar que sostiene la comunidad y el alma de la España rural.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



