Julián Serna, director del colegio Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real: "Es una adicción, y como tal hay que tratarla y hay que tomarlo en serio"
El director del centro explica el proyecto que están desarrollando para recuperar la atención de los adolescentes

Pilar García Muñiz analiza con Julián Serna la prohibición de utilizar los teléfonos móviles en los centros escolares
Madrid - Publicado el
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La preocupación por el impacto de los teléfonos móviles y las redes sociales en los menores de edad escala a nivel mundial. Después de que Australia se convirtiera en el primer país en prohibir su uso a menores de 16 años, Francia ha aprobado una ley que eleva la restricción a los 15 años, un debate que ya se está extendiendo por Alemania, Grecia, Italia y también por España.
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Los efectos positivos de la desconexión ya son visibles en algunos lugares. En el condado de Jefferson (Kentucky, Estados Unidos), la prohibición de móviles en los centros educativos ha provocado que los préstamos de libros en las bibliotecas escolares se multipliquen por diez.
En España, donde la prohibición a nivel nacional es reciente, estudiantes como Elisa, de 17 años, confirman los beneficios. "Al no tener ese momento de desconcentración, prestamos más atención en clase, se nos quedan las cosas y luego no tenemos que hacer tanto trabajo en casa", explica.
Diez años de experiencia en Castilla-La Mancha
Castilla-La Mancha fue una de las comunidades pioneras en regular el uso de estos dispositivos en los colegios con una ley en 2014. Sin embargo, no fue hasta una orden del curso pasado cuando la prohibición se hizo explícita y generalizada, según explica Julián Serna, director del colegio Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real. Antes de esta norma, dependía de cada centro y existían "serias dificultades" para controlar su uso, especialmente durante los recreos.
Los cambios desde la aplicación de la prohibición total han sido inmediatos. Serna asegura que "la interacción entre los alumnos es mucho mayor" y que, durante los descansos, "se ven otra vez los campos llenos de niños jugando a la pelota". El uso de los móviles queda ahora restringido únicamente a fines pedagógicos, siempre bajo supervisión del profesorado y ofreciendo dispositivos del centro a quienes no lo traigan de casa.

Julián Serna, director del Colegio Nuestra Señora del Prado, en COPE Ciudad Real
El 'FOMO' y la dopamina: claves de la adicción
La adaptación a esta nueva realidad no es sencilla para los adolescentes. Iván Fernández, orientador del mismo centro, señala que la restricción les genera incomodidad por el "miedo a estar perdiéndose cosas, lo que se conoce como el efecto fomo", una sensación de ansiedad social. Este malestar se debe a que "determinadas aplicaciones están diseñadas para ser adictivas, y que la privación de la dopamina que generan, provoca en el alumnado irritabilidad y pérdida de control".
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Los datos recopilados por el colegio ciudarrealeño son alarmantes y reflejan la magnitud del problema fuera del horario escolar. Estudios internos muestran que los alumnos de tercero y cuarto de la ESO registran un uso medio del móvil de más de siete horas y media diarias. "Nos preocupa mucho lo que se está haciendo a la hora de salir del centro y cómo les está afectando", admite el director.
La situación se agrava en casos extremos. El centro ha detectado que en el 100% de los casos de adolescentes con conductas autolíticas graves, el consumo de pantalla supera las 12 horas y media al día. Julián Serna es tajante al respecto: "Está claro que es una adicción, y como tal hay que tratarla y hay que tomarlo muy en serio". Este uso descontrolado provoca un claro "deterioro de las relaciones personales, familiares" y una preocupante "falta de control de impulsos".
Un 'detox' radical: cinco días sin móvil
Para combatir el problema desde la raíz, el colegio ha propuesto a las familias un experimento de desintoxicación digital: abandonar el móvil desde el domingo por la noche hasta el jueves. La medida exige un fuerte compromiso familiar y, según Serna, no está exenta de dificultades. Para que funcione, recomienda que el teléfono esté físicamente "fuera de casa", como en la oficina de los padres, ya que esconderlo no es suficiente.
Aunque no todas las familias se suman, "el grado de satisfacción es altísimo" entre las que completan el proceso. Los primeros efectos positivos son una mejora en las relaciones familiares y en los resultados académicos. De hecho, el director confirma tener estudios que muestran una "correlación inversamente proporcional" y directa: "a más horas de consumo, peores resultados académicos". El móvil, concluye, agrava la tendencia natural al aislamiento del adolescente.

Un niño se distrae con el teléfono móvil durante una clase en el colegio
El verdadero campo de batalla, por tanto, está en los hogares. Aunque los colegios establecen límites, la responsabilidad final recae en las familias. Muchos padres ceden por el miedo a que sus hijos queden socialmente aislados, una presión que ha impulsado la creación de iniciativas colectivas de familias que se unen para retrasar la entrega del primer móvil hasta los 15 o 16 años.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





