"La decisión de Trump sobre el asalto al Capitolio, en cierta forma, simbolizó el uso de la violencia como arma política, él lo preconizó con los llamados patriotas"

El catedrático José Antonio Gurpegui analiza en 'La Linterna' cómo la decisión de Trump de liberar a los encarcelados simbolizó un nuevo y peligroso paradigma

Presidente de Estados Unidos Donald Trump
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La Linterna

Ángel Expósito entrevista a José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Norteamericanos en la Universidad de Alcalá y actual director del Instituto Franklin-UAH

José Manuel Nieto

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La violencia política parece haberse asentado en Estados Unidos, especialmente a partir del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Así lo ha analizado José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Norteamericanos en la Universidad de Alcalá y director del Instituto Franklin-UAH, en el programa 'La Linterna' de COPE con Rubén Corral. Según el experto, aquel suceso "en cierta forma, legalizó la violencia política", una idea que Donald Trump preconizó con los "llamados patriotas" y que se materializó cuando, en su segundo mandato, una de sus primeras disposiciones fue "la puesta en libertad de todos los que hasta ese momento estaban encarcelados por el asalto al congreso". Este intento de atentado contra Donald Trump evidencia la polarización del país.

El simbolismo de lo que ocurrió aquel 6 de enero va más allá de lo legal para simbolizar el uso de la violencia como arma política válida"

Jacob Anthony Chansley, uno de los fans de Donald Trump que asaltó el Capitolio y seguidor de las disparatadas teorías de Qanon

ZUMA vía Europa Press

Jacob Anthony Chansley, uno de los fans de Donald Trump que asaltó el Capitolio y seguidor de las disparatadas teorías de Qanon

Para Gurpegui, lo realmente peligroso es la validación de la violencia como herramienta. "El simbolismo de lo que ocurrió aquel 6 de enero va más allá incluso de los aspectos eminentemente legales o jurídicos para simbolizar la la aceptación o o el uso de la violencia como arma política válida", ha afirmado. Este fenómeno se produce en un país con un largo historial de ataques a sus líderes, incluyendo cuatro magnicidios como los de McInley y Kennedy, y otros intentos con víctimas mortales o heridos graves, como el que sufrió Ronald Reagan. La popularidad de Trump sigue al alza mientras surgen teorías de la conspiración.

El perfil del atacante: entre la obsesión y el contexto

A la hora de analizar el perfil de los autores de estos ataques, el catedrático apunta a una "combinación de factores a medio camino entre lo personal, entre lo político y lo social". Aunque a menudo se evoca la salud mental, Gurpegui cuestiona este argumento, como en el caso del reciente atacante de Trump, del que el propio presidente dijo "este es un loco". El experto se pregunta si "es un loco alguien que tiene una licenciatura por CALTEC", una de las universidades más prestigiosas del mundo. En su lugar, sugiere que se puede tratar más bien de "obsesiones o de búsqueda de notoriedad".

Junto al extremismo político, presente en todos los casos, existen desencadenantes inmediatos como crisis personales, frustración, pérdida de empleo o fanatismo religioso. No hay una única causa, pero sí un retrato robot generalista: una persona "vulnerable o muy radicalizada, con algún tipo de problemas de personalidad".

Se produce en un contexto político o social muy tensionado"

El presidente estadounidense Donald Trump (C-R) sale de la sala de prensa de la Casa Blanca después de que un tiroteo en las afueras del salón de baile del hotel Washington Hilton, donde se celebraba la cena de corresponsales de la Casa Blanca, provocara el aplazamiento del evento en Washington, DC, EE. UU.

EFE

El presidente estadounidense Donald Trump (C-R) sale de la sala de prensa de la Casa Blanca después de que un tiroteo en las afueras del salón de baile del hotel Washington Hilton, donde se celebraba la cena de corresponsales de la Casa Blanca, provocara el aplazamiento del evento en Washington, DC, EE. UU.

Un elemento común a todos estos episodios de violencia es que, según el director del Instituto Franklin-UAH, "se produce en en en un contexto político muy tensionado o en un momento social muy tensionado". Este clima de crispación es el caldo de cultivo para que individuos con ciertas características personales den el paso de cometer un acto violento. El análisis de la seguridad del expresidente también apunta a fallos humanos.

Las redes sociales como nuevo catalizador

El pico de violencia que arranca con la toma del Capitolio en 2021 cuenta con un ingrediente nuevo que no existía en épocas anteriores: las redes sociales. Gurpegui ha destacado que "desde luego que las redes sociales son fundamentales por muchos aspectos", al analizar cómo se informa y se moviliza la gente a través de estos nuevos canales de comunicación, que actúan como aceleradores de la polarización y el descontento.

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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