Encuentra una roca con un punto rojo cerca de Segovia y lo que descubre cambia la historia: "Hace 42.000 años"
Este descubrimiento constituye el objeto simbólico más antiguo conocido en Europa que contiene una huella dactilar neandertal marcada con pigmento

Carlos Moreno 'El Pulpo' descubre la historia positiva detrás del trabajo de investigadores españoles en Segovia para encontrar la huella dactilar más antigua de la historia
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En plena madrugada, mientras muchos tratan de conciliar el sueño, Carlos Moreno 'El Pulpo' abría su programa Poniendo las Calles con una historia insólita, de esas que parecen surgidas de un guion de cine y acaban revelando un giro trascendental para la ciencia. El protagonista no es un personaje moderno, sino un neandertal que, hace 43.000 años, dejó impresa su huella dactilar sobre una piedra granítica. El hallazgo, confirmado en el yacimiento arqueológico del Abrigo de San Lázaro, en Segovia, constituye el objeto simbólico más antiguo conocido en Europa con una marca neandertal realizada con pigmento ocre.
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"Vamos a quedarnos con el sentido más literal de la frase ‘dejar huella’", introducía ‘El Pulpo’, al dar paso al testimonio del doctor David Álvarez, uno de los arqueólogos implicados en la investigación. "Lo que estamos investigando son las ocupaciones humanas donde hay restos de su actividad, herramientas y una serie de hallazgos que nos hablan de cómo vivían los neandertales", explicaba Álvarez desde la Universidad Complutense de Madrid.
La pieza en cuestión es un canto rodado de roca granítica que contiene un punto rojo pintado y sobre el que se ha identificado, con técnicas multiespectrales y dactiloscopia forense, una huella dactilar humana atribuida inequívocamente a un neandertal. Este objeto, manipulado con un claro propósito simbólico y no utilitario, aporta nueva luz sobre la capacidad cognitiva y expresiva de esta especie extinguida hace unos 30.000 años.
El símbolo más antiguo de Europa
El equipo investigador está integrado por expertos de la Universidad Complutense, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), la Universidad de Salamanca y la Policía Científica, que ha certificado la huella. Gracias a estos análisis, se ha confirmado que el pigmento fue aplicado de manera intencionada, lo que sitúa este hallazgo en un lugar privilegiado del mapa arqueológico europeo.

Los Abrigos del Molino y de San Lázaro
"Es probable que el neandertal que cogió esa piedra estuviese influenciado por la pareidolia, la tendencia a ver caras en objetos", sugería Álvarez. Y esa posible interpretación de formas, al colocar el punto rojo sobre lo que pudo parecerle un rostro en la piedra, abre una vía de comprensión del pensamiento abstracto de estos homínidos que habitaron la Península.
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Desde la Junta de Castilla y León, el consejero de Cultura, Gonzalo Santonja, calificó el hallazgo como “extraordinario”. Según explicó, “este descubrimiento contribuye sustancialmente al conocimiento global sobre la evolución humana y representa un notable avance en la comprensión del comportamiento simbólico de nuestros antepasados”.
Este hallazgo refuerza el valor científico del Abrigo de San Lázaro, uno de los yacimientos más importantes del conjunto arqueológico del valle del Eresma, declarado recientemente Bien de Interés Cultural. En él se conserva la mayor concentración de niveles de ocupación neandertal sin alteraciones del interior peninsular.
Un hito de la ciencia española
Desde 2013, los trabajos en este enclave han sido constantes, aunque, como reconocía David Álvarez en el programa de Cope, no siempre con los recursos necesarios: “España es una vanguardia investigadora, pero contamos con mucho menos apoyo que en otros países”. A pesar de ello, el estudio no solo se ha completado, sino que ha alcanzado una relevancia mundial, al constituir la prueba más antigua y completa de una huella humana con valor simbólico en Europa.

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La noticia ha tenido un fuerte impacto en medios científicos y culturales, no solo por su novedad, sino porque rompe con la imagen tradicional del neandertal como un ser tosco y exclusivamente práctico. Este pequeño punto rojo sobre una piedra nos habla de pensamiento simbólico, de expresión, y quizá, de arte paleolítico.
"Este tipo de hallazgos, hechos íntegramente por equipos españoles, deberían estar más reconocidos", concluía ‘El Pulpo’. En este caso, el reconocimiento ha llegado gracias a una combinación de ciencia, intuición y perseverancia. Y lo que parecía una simple piedra, ha acabado reescribiendo una parte de nuestra historia.