No hacer la cama cada mañana puede revelar más sobre tu personalidad de lo que imaginas
Expertos analizan qué dice de nosotros dejar las sábanas sin estirar y los resultados son sorprendentes: creatividad, rebeldía y hasta beneficios para la salud

Cama sin hacer con sábanas arrugadas en una habitación de lujo
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Hacer o no hacer la cama al levantarse es una cuestión que divide a la población española casi por igual. Mientras un 42% admite dejar regularmente las sábanas arrugadas, la psicología moderna ha comenzado a prestar atención a este comportamiento. Los expertos coinciden en que esta decisión matutina puede ofrecer valiosas pistas sobre nuestra personalidad, estado emocional e incluso filosofía de vida. Y lo más sorprendente: lo que siempre se interpretó como falta de disciplina podría estar relacionado con mentes más creativas e innovadoras.
El vínculo inesperado entre desorden y creatividad
Un estudio publicado en Psychological Science por la investigadora Kathleen Vohs, de la Universidad de Minnesota, ha revolucionado la percepción sobre este hábito. Según esta investigación, los espacios desordenados pueden estimular el pensamiento innovador y favorecer decisiones menos convencionales.
"Una habitación con cierto desorden, incluida una cama sin hacer, puede fomentar la ruptura con las rutinas estrictas", explica el estudio recogido por Le Journal des Femmes. Este hallazgo sugiere que las personas que no hacen la cama podrían tener perfiles con mayor creatividad, una cualidad cada vez más valorada en determinados entornos profesionales. Los espacios desordenados pueden estimular el pensamiento innovador y favorecer decisiones menos convencionales, según un estudio de la Universidad de Minnesota.
En el extremo opuesto, un apego excesivo al orden suele relacionarse con perfeccionismo y una fuerte necesidad de control. La psicología moderna invita así a replantear los juicios sobre este hábito tan común.
Más allá del orden: lo que revela tu cama sin hacer
La psicóloga clínica Carmen Vázquez, especializada en hábitos cotidianos, explica que las rutinas matinales relacionadas con nuestro espacio personal pueden ser indicadores sutiles pero significativos de nuestra estructura mental. Contrario a lo que muchos piensan, no hacer la cama no siempre refleja dejadez o desorden.
Los estudios han identificado que personas con una personalidad relajada y altamente adaptable suelen mostrar menor preocupación por ordenar su lecho cada mañana. "Quienes no sienten la necesidad de ordenar su cama suelen mostrar una mayor tolerancia a la ambigüedad y al cambio en otros aspectos de su vida", señala el psicólogo Alberto Ruiz, quien ha investigado este fenómeno durante la última década.
Cinco razones psicológicas detrás del hábito
El acto de no hacer la cama al despertar no solo responde a la pereza o a la falta de tiempo. Los expertos han identificado cinco interpretaciones psicológicas fascinantes:
- 1. Deseo de postergación: Para algunas personas, dejar la cama sin hacer es una pequeña forma de procrastinación que podría reflejar un patrón que se repite en otros ámbitos de la vida.
- 2. Rebelión contra las normas: Este comportamiento puede ser una señal de desafío hacia las normas sociales o familiares, una forma de expresar inconformidad con las expectativas de orden impuestas desde la infancia.
- 3. Falta de estructura en la rutina: Puede estar relacionado con una personalidad menos rígida y más flexible respecto al orden y los rituales diarios.
- 4. Afán de control: Paradójicamente, no hacer la cama puede ser una manera de afirmar control sobre el propio entorno, un pequeño acto de "rebeldía" que permite sentir que se toma una decisión propia.
- 5. Expresión de personalidad: La manera en que organizamos o descuidamos nuestro espacio personal puede reflejar creatividad, libertad y despreocupación por los detalles.

Habitación de adolescente, con portátil en la mesa y cama sin hacer
Los seis perfiles psicológicos más comunes
Los expertos han logrado categorizar seis perfiles característicos entre quienes habitualmente no hacen la cama. Además de los pragmáticos, están los "espíritus libres", individuos que valoran profundamente su independencia y mantienen una relación flexible con las normas sociales. Para ellos, no hacer la cama puede ser una forma sutil de afirmar su autonomía.
Otros perfiles incluyen a los sobrecargados, personas con agendas extremadamente ocupadas que priorizan otras tareas; los temporalmente desmotivados, que atraviesan periodos de bajo estado anímico; los científicos prácticos, que conocen los beneficios higiénicos de ventilar el colchón; y los minimalistas funcionales, que cuestionan activamente las tareas cotidianas.
El argumento científico que sorprende a los expertos
Más allá del plano psicológico, esta costumbre también tiene efectos sobre la salud. Un estudio de la National Sleep Foundation en 2023 reveló datos inesperados: dejar la cama sin hacer podría contribuir a reducir la población de ácaros del polvo. Estos microorganismos prosperan en ambientes húmedos y cálidos como los que se generan entre las sábanas durante la noche.
Al hacer la cama inmediatamente después de levantarnos, estamos atrapando esa humedad bajo las sábanas, creando un ambiente ideal para estos organismos"
Alergólogo
No hacer la cama inmediatamente después de levantarse permite que las sábanas se aireen, se reduzca la humedad y se limite la proliferación de ácaros, que encuentran en las camas cerradas un entorno ideal. El enfermero Jorge Ángel, que ha popularizado esta información en redes sociales, recomienda esperar al menos una hora antes de hacer la cama. Para quienes sufren alergias, este simple cambio podría suponer una mejora significativa en su calidad de vida.
Cuando no hacer la cama es señal de alarma
Sin embargo, no todo son aspectos positivos o neutrales. Los psicólogos advierten que cuando no hacer la cama se convierte en un hábito constante, podría ser un signo de que la persona necesita atención a su bienestar emocional.
Cuando nos encontramos emocionalmente agotados, las pequeñas tareas cotidianas como ordenar el dormitorio pueden parecer abrumadoras"
Psicóloga
Esta relación bidireccional entre el orden exterior y el interior es un campo de creciente interés en la psicología contemporánea. La procrastinación crónica, la falta de rutina o periodos de estrés intenso también pueden manifestarse en este simple acto de dejar las sábanas sin estirar.
Un hábito que evoluciona con nosotros
Los estudios longitudinales sugieren que nuestros hábitos respecto al orden doméstico no son estáticos. Muchas personas experimentan cambios significativos en este comportamiento coincidiendo con transiciones vitales importantes como independizarse, comenzar una relación de convivencia o tener hijos.
Los hábitos de orden doméstico suelen reflejar nuestro momento vital"
Psicólogo evolutivo
En definitiva, hacer o no hacer la cama cada mañana trasciende la simple cuestión del orden doméstico. Se trata de un pequeño gesto cotidiano que, como muchos otros, encierra significados más profundos sobre nuestra forma de ver y habitar el mundo.
Lo que durante años se consideró una falta de disciplina, hoy la ciencia lo reinterpreta: podría ser señal de una mente creativa, una personalidad flexible o incluso una práctica beneficiosa para la salud. La clave, coinciden los expertos, está en la autenticidad: elegir conscientemente qué hábitos nos aportan bienestar real, sin dejarnos llevar por expectativas sociales que pueden no tener sentido para todos.



