Un equipo de investigadores de la Universidad de California descubre por qué tu cuerpo se resiste a adelgazar: el sistema inmunológico bloquea la quema de grasa
Un estudio desvela que unas células de defensa, los neutrófilos, actúan como un freno de emergencia para impedir que el cuerpo agote sus reservas de energía

Madrid - Publicado el - Actualizado
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El sistema inmunitario se ha considerado tradicionalmente como el ejército que protege al cuerpo de infecciones y enfermedades. Sin embargo, una investigación de la Universidad de California, publicada en la prestigiosa revista Nature, revela una función hasta ahora desconocida y sorprendente: actúa como un regulador directo de la pérdida de grasa.
Este descubrimiento cambia las reglas del juego en la comprensión del metabolismo. Sugiere que nuestro propio cuerpo cuenta con un mecanismo interno que frena activamente la quema de grasa en situaciones de estrés, como el frío o el ayuno, para proteger las reservas energéticas esenciales para la supervivencia.
Los guardianes inesperados de la grasa corporal
Los protagonistas de esta historia son los neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco que constituye la primera línea de defensa contra las bacterias. El estudio ha desvelado que, ante estímulos como una bajada de temperaturas, estas células inmunitarias se desplazan rápidamente hacia el tejido adiposo que rodea nuestros órganos vitales.

El tejido adiposo blanco es el más vulnerable a los cambios metabólicos causados por la obesidad REMITIDA / HANDOUT
Esta infiltración no es casual. Se produce por una doble señal de alarma emitida por las propias células grasas: la descomposición activa de la grasa (lipólisis) y la activación de una vía molecular específica. Es entonces cuando los neutrófilos abandonan su rol de guerreros para convertirse en guardianes de nuestras reservas.
El freno de emergencia que conserva energía
Una vez en el tejido graso, los neutrófilos liberan una molécula clave: la interleucina-1 beta (IL-1β). Esta sustancia actúa como un interruptor que ordena a las células adiposas detener la quema de grasa. De este modo, el cuerpo se asegura de no agotar sus valiosos depósitos de energía cuando más los necesita.
Para confirmar este mecanismo, los científicos realizaron experimentos en ratones. Al eliminar los neutrófilos o bloquear la producción de IL-1β, observaron que los animales perdían masa grasa de forma acelerada. Sin este freno inmunológico, el cuerpo quema sus reservas sin control, lo que evidencia la importancia de este sistema de regulación.

Este diálogo entre células inmunitarias y grasas redefine el papel de nuestro sistema de defensa. Tal como señaló el equipo de la Universidad de California, "el sistema inmunológico es crucial no solo para combatir infecciones, sino también para mantener el equilibrio energético". Un hallazgo que abre un campo de investigación completamente nuevo.
El sistema inmunológico es crucial no solo para combatir infecciones, sino también para mantener el equilibrio energético"
Una herencia evolutiva con impacto en la obesidad
Desde una perspectiva evolutiva, este mecanismo de conservación de grasa fue fundamental para la supervivencia de nuestros antepasados. En épocas de escasez de alimentos o climas extremos, la capacidad de preservar la energía almacenada marcaba la diferencia entre la vida y la muerte.
Sin embargo, en el contexto actual de abundancia, este sistema podría jugar en nuestra contra. Los investigadores analizaron datos genéticos y descubrieron que las personas con obesidad muestran una mayor actividad en los genes implicados en esta vía. Esto sugiere que una respuesta inmunitaria demasiado celosa a la hora de proteger la grasa podría contribuir al desarrollo de trastornos metabólicos.

Tejido adiposo blanco con adipocitos blanco y beige (la tinción púrpura identifica las células beige) para el control y las muestras eliminadas con TLE3.REMITIDA / HANDOUT
El propio equipo de investigación destaca que "estos hallazgos revelan una asociación fisiológica inesperada entre las células grasas y las células inmunitarias", un diálogo interno que podría ser clave para el futuro. Comprender cómo manipular este freno natural abre la puerta a terapias innovadoras para tratar la obesidad, el síndrome metabólico o incluso la pérdida de peso involuntaria en ciertas enfermedades.
Estos hallazgos revelan una asociación fisiológica inesperada entre las células grasas y las células inmunitarias"
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