Javier Quintero, psiquiatra: "Nuestro cerebro tolera mal dejar las cosas a medias"

Un psiquiatra desvela las claves psicológicas que usan los guionistas para mantenernos pegados al sofá y el porqué del impulso irrefrenable de ver "un capítulo más"

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La Tarde

Álvaro Criado

Madrid - Publicado el

4 min lectura13:04 min escucha

Empezar el primer capítulo de una serie y terminar viendo la temporada completa en un maratón de una noche es una experiencia cada vez más común. Ese impulso de continuar, de decirse a uno mismo "solo uno más", tiene una explicación científica conocida como el efecto Zeigarnik

Este fenómeno describe la tendencia del cerebro a recordar y sentirse presionado por tareas incompletas, lo que nos mantiene pegados al sofá, ansiosos por saber qué ocurrirá a continuación. Para analizar este comportamiento, el psiquiatra Javier Quintero, jefe de servicio de Psiquiatría y Salud Mental del hospital universitario Infanta Leonor de Madrid, ha desgranado las claves de esta adicción moderna.

¿Por qué el cerebro odia las historias a medias?

El efecto Zeigarnik funciona de una manera similar a cuando dejamos un documento abierto en el ordenador sin guardarlo. Según explica Quintero, "nuestro cerebro tolera mal dejar las cosas a medias", por lo que la historia inconclusa permanece en la "memoria de trabajo", generando la necesidad de obtener más información para poder "cerrar y archivar ese capítulo". Esta necesidad de cierre es la que explotan los guionistas para mantener al espectador enganchado.

Aunque este comportamiento comparte mecanismos con las adicciones, como la búsqueda de recompensa y la repetición compulsiva, el experto matiza. Se convierte en un problema cuando interfiere con el funcionamiento normal de la persona, afectando a sus horas de sueño o al cumplimiento de sus obligaciones. Es entonces cuando el "enganche" a una serie pasa de ser un entretenimiento a un patrón adictivo que requiere atención.

Jóvenes y personas con ansiedad, los más vulnerables

No todo el mundo es igual de susceptible a este fenómeno. Quintero señala a los jóvenes como un grupo especialmente vulnerable. A diferencia de generaciones anteriores que tenían que esperar una semana para ver el siguiente episodio, los jóvenes de hoy no entrenan la habilidad de diferir la recompensa en el tiempo. "Quieren algo, le dan al Amazon de turno, y mañana lo tienen en casa", explica el psiquiatra, una inmediatez que las plataformas de streaming facilitan con funciones como el 'autoplay'.

Otro grupo de riesgo son aquellas personas que utilizan las series como una forma de manejar la ansiedad. En lugar de gestionar sus emociones de manera consciente, se dejan llevar por la distracción de las pantallas, lo que puede facilitar la caída en un "círculo vicioso" de consumo compulsivo, según advierte el especialista en salud mental.

Cuando de repente el giro no es el que esperabas, genera una frustración, pero al mismo tiempo, no has cerrado la tarea"

Javier Quintero

Jefe de servicio de Psiquiatría y Salud Mental del hospital universitario Infanta Leonor de Madrid 

Las armas de las series para engancharte

Más allá del 'cliffhanger', las series modernas han perfeccionado un arsenal de técnicas para manipular nuestra atención. En Breaking Bad, por ejemplo, no solo se deja la trama en un punto álgido, sino que se añade una "montaña rusa emocional" de tensión y alivio y un profundo dilema moral. Este dilema, según Quintero, nos incomoda y nos hace preguntarnos si "seríamos capaces de hacer lo mismo en esas mismas circunstancias", dificultando que soltemos la historia.

Por su parte, La Casa de Papel es el ejemplo perfecto de cómo sintetizar todas las estrategias. La serie española juega con la tensión constante, los giros inesperados y el llamado FOMO (fear of missing out), o el miedo a perderse lo siguiente. "Nuestro cerebro gestiona muy muy mal la la incertidumbre, necesita saber qué es lo que va a ocurrir", afirma Quintero. Cada giro argumental desconcierta las predicciones del espectador, obligándole a seguir atento.

Cada giro de estos desconcierta nuestro cerebro y dice, espera, espera, sigue aquí atento, porque necesitamos saber qué pasa"

Javier Quintero

Jefe de servicio de Psiquiatría y Salud Mental del hospital universitario Infanta Leonor de Madrid 

Otras ficciones como Juego de Tronos apuestan por la complejidad de tramas múltiples. El reto de seguir todas las historias y personajes genera lo que el psiquiatra denomina una "dopamina intelectual", una recompensa cerebral que nos gratifica por el esfuerzo atencional. Sin embargo, la pionera en combinar todos estos factores fue Perdidos (Lost). La serie sobre los supervivientes de un accidente aéreo "concentra todo": el efecto Zeigarnik, la tensión, los giros y las tramas paralelas, abriendo el camino que las demás han seguido.

Incluso un final polémico, como el de *Perdidos*, puede ser un recurso genial para mantener viva la serie en la mente del público. Quintero lo argumenta así: "Cuando de repente el giro no es el que esperabas, genera una frustración, pero al mismo tiempo, no has cerrado la tarea". Esta tarea inconclusa deja al cerebro receptivo para una posible nueva temporada, demostrando que, en el mundo de las series, el objetivo final es que la historia nunca termine del todo.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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