"La operación en la que se detiene a Nicolás Maduro no es ilegal, es una operación de jurisdicción universal, algo que existe en España. Basta de corrección política"
Gustavo de Arístegui explica en el Tema del Día de La Linterna por qué la detención de Maduro en Venezuela no es algo ilegal, mientras Ángel Expósito indaga en el futuro que se viene en Venezuela

Tema del día de La Linterna, 6 de enero de 2026
Madrid - Publicado el
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Venezuela se encuentra en un punto de no retorno. Las imágenes de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, sentados frente a un juez en Estados Unidos han sacudido los cimientos del país caribeño y han abierto un debate global sobre la legalidad y el futuro de la nación. En este contexto de incertidumbre, el diplomático y analista Gustavo de Arístegui aporta, en el Tema del Día de La Linterna con Ángel Expósito, luz sobre las claves de una operación que, según explica, marca el principio del fin de casi tres décadas de chavismo.
Una de las mayores polémicas internacionales gira en torno a la forma en que el mandatario venezolano ha terminado bajo custodia estadounidense. Mientras algunos sectores hablan de una intervención irregular, Arístegui es tajante al respecto. "La operación con la que se detiene a Nicolás Maduro no es ilegal; es una operación de la jurisdicción universal", señala el experto.

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El peso de las pruebas: 500 toneladas de droga al año
Según explica el diplomático, este principio legal permite que ciertos delitos graves sean perseguidos por cualquier país, independientemente de dónde se hayan cometido. "España tiene la doctrina de la jurisdicción universal", apunta para acercar el concepto al público español, recordando que Estados Unidos actúa contra delincuentes que han atentado directamente contra su seguridad y salud pública a través del narcotráfico masivo.
El proceso judicial que comenzará formalmente el 17 de marzo no se basa en conjeturas políticas, sino en investigaciones exhaustivas de agencias internacionales. Arístegui subraya que el régimen se había convertido en un "narcoestado" con una logística alarmante. "Estamos hablando de 500 toneladas anuales, como poco que se haya podido demostrar por parte de la DEA", destaca el analista.

Nicolás Maduro ya está en Nueva York. En este vídeo, se le puede ver andando en suelo estadounidense acompañado de miembros de servicios como la DEA.
Este volumen de estupefacientes, que tenía como destino final Estados Unidos y Europa, vincula directamente a la cúpula del poder venezolano con redes criminales. Para Arístegui, el régimen de Maduro no es más que una versión deteriorada del que inició Hugo Chávez: "Maduro es más tonto, seguro, y es mucho menos carismático y solo por eso se le nota más todo lo que está haciendo", señala con dureza. Además, recuerda que la influencia cubana sigue siendo un lastre para la soberanía del país.
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Desde una perspectiva más personal, Arístegui comparte el sentimiento de los ciudadanos venezolanos, incluidos sus propios familiares en la zona. Existe una profunda irritación hacia la tibieza de ciertos sectores en Occidente que aún dudan en calificar al régimen como una dictadura. "No puede ser que estemos todavía en la corrección política; no puede ser que estemos todavía no queriendo ver lo que ha sido este régimen execrable durante casi 27 años", señala con contundencia.
La sociedad venezolana, tanto la que resiste en el interior como la que vive en el exilio, reclama un reconocimiento claro de la realidad que han padecido. El analista defiende que la intervención, lejos de ser un acto de agresión, es vista por muchos como una liberación necesaria frente a una estructura de poder que ha saqueado los recursos del país.
Mirando hacia el futuro, Arístegui propone una hoja de ruta clara para que Venezuela recupere la normalidad democrática. Según el experto, este proceso no será inmediato y requiere de pasos muy precisos para evitar el caos o una guerra civil. "Esta transición necesita tres fases", explica detalladamente.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (imagen de archivo)
La primera fase consistiría en apoyarse temporalmente en elementos del propio régimen que estén dispuestos a colaborar en el cambio, un proceso que compara con la "desnazificación" alemana. La segunda etapa implicaría la entrada de tecnócratas y figuras de la oposición para estabilizar la economía y las instituciones. Finalmente, el camino culminaría en la tercera fase: "Se convocan elecciones en las que no tengo la menor duda, la menor, María Corina Machado se presenta y ganan las elecciones", sentencia Arístegui.
Venezuela inicia así un camino largo y complejo, pero por primera vez en años, la esperanza de una transición real parece estar sobre la mesa. El 17 de marzo será la próxima gran cita para ver si la justicia estadounidense logra cerrar definitivamente este capítulo de la historia iberoamericana.



