

"Hace mucho tiempo que España está fuera de los centros de decisión de Europa"
El comunicador desgrana las principales noticias de este viernes 13 de febrero
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Señoras, señores, me alegro. Buenos días.
Bueno, ya son las ocho de la mañana, las siete en Canarias.
Por ahí anda Oriana. Ayer, vaya viento en Cataluña. Hoy, cuidado, Tarragona, alerta naranja.
Y parece que se despeja la cosa, nos dice Maldonado.
A partir del lunes tal vez llegue por aquí el ansiado anticiclón de las Azores.
A las siete de la mañana les contábamos la historia de un expediente que es de misterio: estaba Sánchez o no estaba en la reunión de la Unión Europea, previa y luego la no previa en el castillo belga de Alden-Biesen, porque parece que estaba muy enfadado porque le habían dejado aparte.
Miren, no se confundan. Sánchez no defrauda nunca. Su naturaleza pendenciera es legendaria. Yo creo que está para análisis de atención profesional. Se pega con su partido, con la oposición, con los supervillanos, con Trump, con la OTAN y también con los socios europeos. Él es la bronca permanente por todo, contra todos, con motivo y sin motivo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Ayer se paseó por la cumbre extraordinaria europea con cara de enfurruñado, lo mismo que en aquella cumbre de la OTAN, quizá de niñato, colocándose deliberadamente aislado de la foto de grupo. Los periodistas españoles que estaban allí fueron los únicos que no escucharon una palabra de su presidente, y fíjense si tenía que explicar.
Bueno, antes de la cumbre hubo otra previa informal convocada por Alemania, Bélgica e Italia. Esto pasa mucho en la tradición europea: los distintos gobiernos forman grupos y coordinan estrategias. Bueno, a esa cumbre informal convocada por Italia, entre otros, asistieron 19 socios europeos. Y España, no. La pregunta es: no porque no nos invitaron o porque no quisimos estar.
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Es difícil saber lo que ha ocurrido, pero conociendo a Sánchez es más fácil que no quisiera estar para luego poder hacerse el gallito con Meloni. El malestar de Moncloa podría parecer «no nos han invitado», pero el ministro belga desmintió esa hipótesis. Y luego Meloni dijo: «Sánchez no me ha reprochado nada».
Hace mucho tiempo que España está fuera de los centros de decisión de Europa. ¿Saben por qué? Porque los colegas europeos tienen ya la misma opinión de Sánchez que la gran mayoría de ciudadanos españoles. Es un tipo divisivo. Le importa un pimiento todo lo demás que no sea lo suyo. Ha ido por libre con lo de Israel, la OTAN, la regularización de inmigrantes. Y en Bruselas le han calado: sencillamente pasan de él.
el enfrentamiento de sánchez con meloni, y más claves informativas del día
Y ayer buscó deliberadamente el enfrentamiento con Meloni, no con el alemán, no con el belga, sino con Meloni, porque encaja en su biotipo de supervillano global. Al resto de europeos, la verdad es que le han mirado como al niño caprichoso que se enfada y dice: «ahora no respiro».
Les voy a contar yo este tipejo que anda por ahí. La imagen del día de ayer: Ábalos sentado en el banquillo. Es una imagen que reclama honor y portada. La mano derecha de Sánchez, el hombre que defendió la moción de censura contra Rajoy, ministro de Fomento, vicepresidente político de facto, pieza imprescindible del sanchismo en su primera etapa, ayer en el banquillo en el Supremo.
Nos habíamos acostumbrado a verle entrar y salir de los juzgados, pero ahora sentado en el banquillo de los acusados. Ayer era una vista previa y todas las ocurrencias que presentaron los acusados en su defensa han sido rechazadas: ni se retrasa el juicio, ni se admite la recusación de cinco miembros del tribunal, ni careos, ni la broma del polígrafo y todo eso. Lo de menos es el contenido de ayer en la vista del Supremo. Lo demás es la imagen: Ábalos en el banquillo es el sanchismo sentado en el banquillo.
El PSOE está haciendo esfuerzos para desvincularse de Ábalos. Sánchez se pone sus gafas de mentir en el Senado y dijo que apenas le conocía en lo personal. Bueno, era mentira: eran uña y carne. Pero es muy difícil entender el sanchismo sin Ábalos, desde los tiempos del Peugeot hasta la noche de Delcy en Barajas. Ya iremos viendo, a medida del tiempo, cuántos más van cayendo además de Ábalos.
Y ayer se dio un caso particularmente miserable. El sanchismo tiene tantas expresiones. Ha cambiado tanto el control interno férreo de Sánchez en el PSOE. Ayer apareció Emiliano García-Page para reclamar al Gobierno que adelante las generales, y además es muy efectivo a la hora de crear mensajes políticos.
Descubre el resto del análisis de Carlos Herrera en el audio adjunto.




