"Por fin tengo marido, se ha jubilado": la fascinante aventura en Guinea Ecuatorial de dos españoles entregados a una misión
En plena visita del Papa León XIV, un reportaje de La Linterna descubre la misión de un sacerdote y varias familias que buscan renovar la fe en Malabo

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Madrid - Publicado el
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En el marco de la visita del Papa León XIV a Guinea Ecuatorial, un reportaje especial de La Linterna se adentra en la capital, Malabo, para conocer la labor de un grupo de misioneros españoles.
Un sacerdote y tres familias lo han dejado todo en España para implantar una iglesia renovada y acompañar a la comunidad local, comenzando una parroquia prácticamente desde cero.
Una misión para renovar la Iglesia
El padre Crisanto, onubense y miembro del movimiento neocatecumenal, lidera esta iniciativa.
Tras formarse en Santo Domingo y pasar por Haití y la Amazonía ecuatoriana, fue enviado a Malabo en 2023 con una misión clara: "implantar una iglesia, digamos así, renovada, ya un poco más cercana a las directrices del Vaticano Segundo", según explica.
Su labor, que compagina con su trabajo en la catedral de Malabo, consiste en "comenzar una parroquia desde 0" junto a las familias misioneras. Además, subraya la importancia de "acompañar a las familias", cuyo testimonio considera fundamental en un país con "crisis muy particulares" debido a la mezcla de la tradición africana y las influencias de Occidente.
Jubilados, pero no retirados
Entre los misioneros se encuentran Juan Pablo y Mati, un matrimonio de Madrid que llegó hace un año y medio. Tras la jubilación de Juan Pablo, sintieron la llamada a dedicar su vida a la misión. "En vez de buscar la alternativa de vivir la vida, para descansar, para viajar, [...] el señor nos lo llamaba a poner nuestra vida en función de ese amor que estábamos recibiendo de él", relata Juan Pablo.
El señor nos llamaba a poner nuestra vida en función del amor que recibíamos de él"
Misionero
Su día a día está dedicado al servicio.
Mientras Mati se encarga de la casa, Juan Pablo, que ha trabajado "toda la vida" con los números, ayuda gratuitamente en la administración de la diócesis. "Por fin tengo marido, se ha jubilado", bromea Mati, aunque en realidad "sigue trabajando para la diócesis".
Construir una parroquia "se hace viviendo", explican. Respondiendo a las preguntas de los guineanos sobre por qué han dejado su vida anterior, con 5 hijos y 12 nietos en España. "Nosotros hemos dejado en España 5 hijos, 12 nietos más 2 que vienen en camino, que no es fácil", confiesa Mati. A pesar de la dureza, aseguran que la experiencia "tiene muchísimo sentido".
Hemos dejado en España 5 hijos, 12 nietos más 2 que vienen en camino, que no es fácil"
Misionera
Un rincón de España en África
La adaptación a Guinea Ecuatorial tiene sus particularidades. El padre Crisanto se muestra sorprendido de lo "más español de lo que pudiera parecer" que es el país, al que define como "la gran olvidada" para los españoles. Costumbres como la tortilla de patatas, la paella o la pasión por el fútbol, que "paraliza la ciudad" durante un partido de Champions, son prueba de la herencia española que sigue viva desde su independencia en 1968.
A pesar de que la acogida ha sido "muy buena" y el idioma ayuda a sentirse "como en casa", existen desafíos. Para Mati, "el calor aquí es después de dejar a los hijos y a los nietos, la segunda cosa más dura", una humedad que "acaba minándote". Sin embargo, el cariño de la gente compensa las dificultades.
La visita del Papa León XIV, también misionero, tiene un significado especial para Crisanto. "Tener un papa misionero es una novedad", afirma, considerándolo un "regalo del cielo" que su visita coincida con su misión en el primer país hispanohablante que el Pontífice visita, incluso antes que España.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





