"El sector ganadero es responsable de un 15% de las emisiones contaminantes, por lo que hemos creado una solución basada en su propio estiércol"
Javier López es responsable de Cibelios Compostaje, y explica a Cristina López Schlichting en Fin de Semana cómo funciona su proyecto, destinado a convertir los purines de cerdo en abono orgánico microbial

Javier López, en Fin de Semana con Cristina López Schlichting
Madrid - Publicado el
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La contaminación es uno de los grandes retos de nuestro tiempo. Desde las emisiones industriales hasta el tráfico o la gestión de residuos, cada sector tiene su parte de responsabilidad en un problema global que ya afecta a la salud, al medio ambiente y a la economía. En este contexto, la ganadería se sitúa en el centro del debate, especialmente por el impacto de sus desechos.
En España, la producción ganadera es especialmente relevante. Con millones de animales y una fuerte tradición agrícola, el país genera enormes cantidades de residuos que, mal gestionados, pueden provocar graves consecuencias. Pero también es aquí donde empiezan a surgir soluciones innovadoras que buscan transformar un problema en una oportunidad.

La ganadería es responsable del 15% de la contaminación
El impacto de la ganadería en la contaminación
“El sector ganadero es responsable de un 15% de las emisiones contaminantes”, explica Javier López en una entrevista en Fin de Semana. Una cifra que pone en contexto la magnitud del desafío y la necesidad urgente de actuar.
Cada año, solo en España, se producen alrededor de 50 millones de toneladas de purines procedentes de las granjas porcinas. Estos residuos —mezcla de excrementos, orina, agua y restos de pienso— generan gases como amoníaco, metano o dióxido de carbono. “Estamos ante una problemática muy, muy grande”, advierte López.
El problema no es solo el olor o la incomodidad para los vecinos. Estos compuestos contribuyen al efecto invernadero, contaminan acuíferos y pueden afectar gravemente a ecosistemas enteros. En algunos casos, incluso han sido relacionados con crisis medioambientales como la del Mar Menor.

La ganadería no es el principal motivo de la contaminación
Ante este escenario, surge una alternativa que apuesta por la economía circular. “Hemos creado una solución basada en su propio estiércol”, señala López. La idea es sencilla en apariencia: transformar los purines en un fertilizante útil y menos contaminante.
El proceso comienza en la propia granja, donde se añaden aditivos que modifican la composición química de los residuos. “Lo que hacemos es transformar el amoniaco en amonio”, explica. Esta diferencia es clave, ya que el amonio sí puede ser absorbido por las plantas, evitando que se filtre a las aguas subterráneas.
Además, este tratamiento reduce de forma significativa las emisiones de gases y los malos olores. “Eliminamos en gran parte los olores en el interior de las granjas”, afirma, lo que también mejora el bienestar animal.
Hemos creado una solución para transformar el estiércol en un fertilizante útil y menos contaminante"
Responsable de Cibelios Compostaje
Microorganismos: la clave del proceso
El siguiente paso es el compostaje, donde entra en juego la biotecnología. “Utilizamos un cóctel de unos 80 microorganismos”, detalla López. Estos incluyen bacterias, hongos y enzimas que aceleran la descomposición de la materia orgánica.
Aunque pueda sonar complejo, el concepto es cercano. “Los microorganismos están en nuestro día a día, como en la digestión o en la fermentación del pan”, aclara. Gracias a ellos, los purines se convierten en un abono orgánico que mejora la calidad del suelo.
Este fertilizante aporta nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, fundamentales para el crecimiento de los cultivos. Además, contribuye a regenerar la microbiota del suelo, favoreciendo una agricultura más sostenible.
El impacto de esta solución va más allá del medio ambiente. También abre nuevas oportunidades económicas, especialmente en zonas rurales. La idea, según López, es crear plantas de compostaje distribuidas por el territorio, en lugar de grandes instalaciones centralizadas.
“Queremos implicar a agricultores, ganaderos y entidades locales”, explica. De este modo, se fomenta una red de colaboración que puede ayudar a dinamizar la economía y combatir la despoblación.
Además, en un contexto de encarecimiento de fertilizantes —agravado por tensiones internacionales—, esta alternativa ofrece una opción más económica y sostenible.

Esta solución sería beneficiosa para transformar el estiércol
La propuesta ya se está aplicando en regiones como Cataluña y Aragón, e incluso ha comenzado a exportarse a otros países como Francia. Un ejemplo de cómo la innovación puede transformar un problema ambiental en una solución útil.
“El objetivo es minimizar el impacto en el cambio climático”, resume López. Y hacerlo, además, aprovechando los propios recursos del sector.
En un momento en el que la sostenibilidad es clave, iniciativas como esta demuestran que es posible avanzar hacia un modelo más equilibrado. Uno en el que los residuos dejan de ser un problema para convertirse en parte de la solución.




