"Ha empezado una guerra gravísima, parecida a la de Irak, de consecuencias desconocidas que va a generar mucho sufrimiento"

Cristina López Schlichting analiza la última hora de los ataques de Israel y EEUU al país persa que ha respondido lanzando misiles a bases norteamericanas 

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¡¡¡Muy buenos días España!!! Es domingo 1 de marzo, estrenamos mes. Te saluda Cristina López Schlichting en este comienzo en el que empezamos mes, en nombre de todo el equipo. 

Tenemos anticiclón sobre la península y cielos despejados, salvo algunas lluvias débiles y ocasionales en el sureste peninsular y Canarias, con calima también en esa zona, en Ceuta, Melilla y Baleares.

Pues sí, ha ocurrido lo impensable. Tras la extracción de Maduro de Venezuela se argumentaba con razón que un régimen tan organizado como el de Irán no iba a permitir el secuestro de su dirigente máximo, pero éste era el momento en que la TV iraní anunciaba la muerte del ayatolá Alí Jamenei, que se creía oculto y refugiado incluso en Rusia, y que habría sido alcanzado por los primeros bombardeos de ayer en su residencia de Teherán, que ha sido reducida a escombros. Los medios estatales anunciaban 40 días de luto público.

Todavía anoche, cuando hablé con mis contactos en Teherán, reinaba cierto optimismo histérico y los partidarios del régimen repetían que no se rendirían jamás y que Irán no es un pequeño país susceptible de ser arrasado fácilmente. 

Se oían manifestaciones en contra de los Estados Unidos en varios de los parques y plazas de la ciudad. Esta mañana las comunicaciones estaban cortadas y, a la noticia de la muerte de Jamenei, que simboliza el ala más dura del régimen, se produjeron signos de alegría desde las casas. Las luces se encendieron y apagaron, sonó música por las ventanas y las mujeres ululaban al estilo tradicional.

El régimen se prepara para nombrar un nuevo presidente entre los clérigos y entre tanto ha formado un consejo de gobierno integrado por el presidente, Masud Pezeskian, el ministro de justicia y un representante del Consejo de Guardianes. Los medios iraníes oficiales han confirmado también la muerte del ministro de Defensa y el jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria islámica.

Nos preguntábamos ayer los motivos del súbito ataque, cuando estábamos en plenas conversaciones sobre el desarme nuclear iraní y había cita este lunes en Ginebra, auspiciada entre otros por el emirato de Omán, pues ahora ya sabemos las razones. 

Los servicios de inteligencia israelíes y norteamericanos llevaban meses infiltrados en el gobierno iraní y avisaron exactamente de una reunión del Gobierno con el líder supremo, de forma que el primer ataque se dirigió a eliminarlos a todos juntos en Teherán. A la señal, empezó la batalla.

Simultáneamente han sido atacadas 24 de las 31 provincias de Irán buscando instalaciones militares e industriales y los bombardeos causaron la muerte de unas ochenta y cinco niñas en una escuela de la población de Minab, al sur del país. Según la Media Luna Roja los fallecimientos ascienden en el país a 200 personas, pero es imposible confirmar las cifras.

La repuesta iraní ha sido bombardear con misiles Israel, sin grandes resultados al parecer, pues el país tiene uno de los sistemas de defensa antiaérea más completos del mundo, y siete bases militares de Estados Unidos en el golfo: en Arabia Saudí, Bahrein, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Jordania e Irak. En la mayor parte de los casos parece que los misiles se han interceptado con éxito pero la televisión iraní y la agencia estatal IRNA refieren impactos contra instalaciones estadounidenses, como la base de Al Ubeid, en Doha, Qatar, la mayor de la región, y la de Jufair, así como un barco de soporte. Los Estados Unidos no han confirmado estos daños.

El presidente Donald Trump marcó como el objetivo de la operación la destrucción de la capacidad nuclear de Irán. También se refirió a la posibilidad de que se produzcan bajas norteamericanas, lo que ha generado alarma.

Aunque no se espera en absoluto un invasión por tierra de Irán, que puede movilizar de inmediato a 600.000 reservistas y hasta un millón de hombres en caso de necesidad, una de las incógnitas de la operación es hasta dónde puede llegar la respuesta iraní porque el país posee el mayor arsenal de Oriente Medio, con misiles balísticos y de crucero capaces de alcanzar Israel y el sudeste de Europa. 

Como primera medida de presión, Irán ha empezado a bloquear el Estrecho de Ormuz por donde pasan diariamente enormes reservas de petróleo. Aunque no ha sido formalmente bloqueado aún, fuentes de la misión naval de la unión europea han asegurado que los barcos están atascados y no se le permite pasar. Los iraníes cuentan con la posibilidad de que la guerrilla hutí golpee a los buques desde Yemen. El estrecho de Ormuz es una arteria clave para el comercio mundial de petróleo y abastece el 20 por 100 del consumo diario mundial por lo que su clausura afectaría a los mercados internacionales.

La esperanza de que el ataque de ayer fuese puntual, como el del pasado junio, parece desvanecerse y las operaciones apuntan al largo plazo. Las reacciones internacionales son titubeantes. El consejo de naciones unidas ha condenado la intervención, Europa aconseja a las partes la máxima moderación, la protección de los civiles y el respeto a las normas internacionales. Francia, siempre práctica ha advertido sobre la inestabilidad general que provoca esta guerra, exige el cese de las hostilidades y ha instado a Irán a no responder y entablar negociaciones. Pedro Sánchez abanderó una de las posturas más contundentes condenando el ataque y se pronunciaba así ayer, en el escenario de la gala de los premios de cine.

Hay al menos 158 españoles en Irán y unos 20.000 en toda la zona afectada y el Ministerio de Exteriores aconseja que se marchen.

La oposición al régimen y la diáspora, muy numerosa, se alegra por este golpe al régimen de los ayatolás pero es difícil que la resistencia interna, que abanderó recientemente las manifestaciones pueda derrocar al régimen, como le ha pedido Donald Trump.

Los mecanismos de represión son muy poderosos y sobre todo implican a una buena parte de la población. Desde la guerra de Irak el país está inmerso en un fuerte tono patriótico y nacionalista, hay un enorme ejército y el funcionariado sustenta a buena parte de la gente. No cabe duda, sin embargo, de que este es el primer golpe fuerte contra Teherán desde la llegada de Jomeini. Veremos si hace tambalearse al sistema. Lo que sí sabemos es que ha empezado una guerra gravísima, similar a la de Irak, de inciertas consecuencias que va a generar desestabilización y mucho sufrimiento.

Visto en ABC

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