"Irán es el primer mercado mundial de este fruto seco tan codiciado y España, el segundo, el país se puede ver beneficiado por el conflicto"
La guerra en Oriente Medio no solo dispara el precio de los carburantes, también abre una ventana de oportunidad única para la economía española en sectores inesperados

Expósito aprende en Clases de Economía de La Linterna con la experta económica y subdirectora de ABC, Yolanda Gómez, y el periodista económico, Iván Alonso, sobre los sectores afectados por la guerra en Irán
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El conflicto en Oriente Medio ha desatado una tormenta económica que amenaza con nublar el horizonte global, pero entre las turbulencias, surgen oportunidades inesperadas para España. Más allá del alza del petróleo, la guerra abre una ventana para que el sector del pistacho español se expanda, como se analizó en el programa 'La Linterna' de COPE con Expósito, donde la subdirectora de ABC, Yolanda Gómez, y el periodista económico, Iván Alonso, desgranaron las claves de la situación actual.
Una oportunidad para el 'oro verde' español
La situación es clara: Irán es el primer mercado mundial de pistacho y España, el segundo. El conflicto puede, por tanto, beneficiar directamente a los productores nacionales. En 2025, nuestro país vendió más de 3.000 toneladas de pistacho por un valor cercano a los 30 millones de euros, y las exportaciones han crecido más de un 130% en los últimos cinco años, una prueba del potencial del sector. Juan Gallego, proveedor de este fruto seco en Ciudad Real, señala que la demanda no cesa de crecer: "El aumento del sector del pistacho viene porque la demanda no para de subir, es una demanda que se ha convertido en una tendencia en los últimos 15 años".
El aumento del sector del pistacho viene porque la demanda no para de subir"

Árbol de pistacia vera con el fruto, el pistacho
Este crecimiento sostenido, que actualmente ronda un 12% anual, ha situado a España en una posición privilegiada. A pesar de que la oferta aún crece por debajo de la demanda, el productor no cree que el aumento actual se traduzca en una subida de precios a corto plazo, ya que espera "un equilibrio entre oferta y demanda" en los próximos años, lo que mantendría la estabilidad de precios que ha caracterizado al sector. Así, la guerra con Irán abre una puerta al mercado global para España.
El fantasma de la inflación regresa
Sin embargo, la cara negativa del conflicto es la escalada de precios energéticos. El barril de Brent ya supera los 90 dólares, un nivel no visto desde principios de año, lo que ha disparado el coste de los carburantes. Llenar el depósito es cada vez más caro, con la gasolina 95 a 1,60 euros y el diésel a 1,64 euros de media, y la incertidumbre domina el mercado, como afirma Javier de Antonio, presidente de la patronal de estaciones de servicio: "No somos capaces de saber hasta cuándo, porque el conflicto nos parece de tal incertidumbre que realmente no sabemos hasta dónde puede seguir".
Este encarecimiento tiene un efecto dominó. Como explicó Yolanda Gómez, "al final el precio de los carburantes afecta a muchísimas cosas", desde el transporte hasta las materias primas, generando una espiral inflacionista que repercute en todos los sectores. Por su parte, el presidente Pedro Sánchez ha afirmado que lo que "pueda suceder en sus bolsillos nada tiene que ver con las decisiones que haya tomado el gobierno de España, sino con una guerra que es ilegal", aunque esta postura ha recibido críticas por parte de expertos como Gómez, quien advierte del riesgo de "ponerse gallito" frente a potencias como Estados Unidos, una acción que podría tener consecuencias negativas para las empresas españolas, como un posible perjuicio a las exportaciones.

Esta vibrante imagen captura un exuberante huerto de pistachos que se extiende a lo lejos en Castilla La Mancha, España.
Las primeras estimaciones de Funcas, presentadas por Iván Alonso, cifran el impacto en el mejor de los escenarios —un conflicto acotado a tres meses— en un aumento de la inflación hasta el 3% y una reducción del crecimiento del PIB de dos décimas para 2026. La clave está en el estrecho de Ormuz, cuyo cierre ha provocado un "encarecimiento abrupto del petróleo, del gas y de los fertilizantes". Este impacto se traslada de forma inmediata a los consumidores, ya que, como advierte el informe, "el encarecimiento de los productos energéticos se traslada también de forma directa inmediata a la cesta de la compra", lo que podría retraer el consumo privado, actual motor de la economía. El precio de los alimentos es una de las mayores preocupaciones de las familias.
El encarecimiento de los productos energéticos se traslada también de forma directa inmediata a la cesta de la compra"
Turismo y política monetaria, a la expectativa
No todos los sectores se ven afectados de la misma manera. En el turismo, mientras las aerolíneas sufren, España podría absorber visitantes que descartan viajar a la zona del conflicto. No obstante, Yolanda Gómez matiza que el objetivo no debe ser atraer más turistas, sino turistas de calidad que se distribuyan a lo largo del año y generen mayor valor añadido, evitando problemas de convivencia. En el plano financiero, la guerra aleja la posibilidad de una bajada de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo. El gobernador José Luis Escrivá ha calificado de "muy improbable" una subida, pero si la inflación persiste, se paralizarán las bajadas previstas para mitad de año.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



