Carmen Rodríguez, licenciada en Ciencias del Mar: “Al acabar la carrera encontré trabajo como acuarista, pero acabé dejando ese puesto de trabajo y solo me salió algo de administrativa”
La joven explicaba en 'La Tarde' la frustración de hacer una carrera en concreto y acabar trabajando de algo completamente distinto

Publicado el
4 min lectura15:10 min escucha
Seguro que, cuando eras joven, tus padres y adultos conocidos a tu alrededor te explicaban la importancia de estudiar. Te decían que, si sacabas buenas notas y accedías a una carrera universitaria, casi con total probabilidad podrías encontrar un trabajo que se ajustase a tus expectativas y nivel salarial.
El objetivo de ese modelo que promulgaban nuestros padres era, poco a poco, ir escalando en la carrera empresarial y subiendo a niveles a los que pocos podían acceder. Además, el propósito de todo era entrar a una empresa y crecer en la misma, sin mucho movimiento.
De por sí, ir a la universidad ya era algo, si se nos permite, elitista, porque solo podían acceder aquellos que tenían el dinero para pagarla. Sin embargo, se fue democratizando y, cualquier persona que saliera del colegio, podía acceder a una carrera universitaria, independientemente de su patrimonio.
Las universidades públicas, por lo general, son accesibles para todos. Y, para las privadas, también puedes acceder a programas de becas si fuera necesario.
Sin embargo, hay quien sostiene que este acceso tan masivo a la universidad, lo que hace es degradar los títulos superiores, y, en el peor de los casos, hacer que no todos los que egresan de la institución tengan acceso a un trabajo digno.
Un problema que sufren muchos jóvenes
Si conoces a alguien que haya salido de la universidad hace unos años, sabrás que eso de encontrar un trabajo adecuado a su titulación, es casi más una utopía. Es verdad que poco a poco puede ir escalando, pero lo más normal es acabar encontrando algo que no tiene que ver con lo que has estudiado.
Según la Fundación CYD, el 35% de los universitarios españoles ocupan un puesto de trabajo que está por debajo de su nivel formativo o de su grado de capacitación. Este dato revela un problema, desde luego, estructural en la adecuación de la oferta de nuestro sistema universitario con respecto a la realidad del mercado laboral. https://www.cope.es/autores/ana-rumi
Tal y como dice la Fundación CYD, el problema no está tanto en el número de personas con estudios superiores, que en España alcanza casi el 50%, si nos vamos a la franja de los 25 a los 34 años, sino que el foco hay que ponerlo en la infrautilización del talento.
La sobrecualificación es algo que afecta especialmente a los jóvenes y que puede llevarnos a un escenario económico en el que como país podríamos producir más, pero no lo hacemos porque el talento está desaprovechado. Hablamos de personas que ganan menos de lo que les correspondería porque el puesto que ocupan no requiere la preparación que ellos tienen.

Mujer frente a una oficina de empleo (SEPE) leyendo los carteles expuestos en el escaparate en Madrid
Además, esa sensación de estar sobrecualificado, en general puede llevar a los egresados que se incorporan al mercado laboral a frustrarse. Y es que no se sienten realizados, ven que no tienen la oportunidad de dar pues todo lo que podrían o demostrar su valía.
Por eso, no es extraño que muchas personas opten, frustradas de no poder acceder a un mercado laboral digno, hacen oposiciones o buscan otro trabajo que nada tiene que ver con su formación.
La historia de Carmen
Esto de no encontrar un trabajo acorde con tu formación es algo que lleva pasando mucho tiempo y que no debería de extrañarnos. Es un problema que lleva pasando años y que ha afectado a personas como Carmen.
En 1999, después de hacer la selectividad, se marchó de su casa en Barcelona para estudiar en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria la carrera que siempre había deseado. Ciencias del mar.
Carmen eligió esta licenciatura por dos razones, porque su familia tenía mucha relación con el mundo pesquero y porque en su casa siempre habían buceado. Sus padres apoyaron totalmente esta decisión. Siempre le dijeron que estudiara lo que ella quisiera, lo que le gustase realmente.
Carmen terminó la carrera, pero entonces solo encontraba trabajo de dependienta. Y así estuvo un tiempo trabajando en diferentes tiendas hasta que la llamaron un día del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.

Museo de Ciencias Naturales de Barcelona
Estuvo trabajando en ese puesto durante 13 años, pero en vista de no poder seguir creciendo hacia ningún lado, tuvo que resignarse. “Al cabo de relativamente poco tiempo, encontré trabajo como acuarista en un núcleo zoológico. Estuvo allí trabajando durante prácticamente 13 años y luego por temas de autorrealización yo quería hacer un cambio en mi vida y acabé dejando ese puesto de trabajo y empecé a buscar y fue cuando me salió algo de administrativa” decía.
Ahora trabaja de administrativa en una empresa que se dedica a la logística de operaciones portuarias, una licenciada en Ciencias del Mar trabajando como administrativa. Está contenta, pero es consciente de que está sobrecualificada y nos dice que sigue echando de menos el mar.



