La gran mentira de "Gladiator", una de las producciones de Hollywood más taquilleras: "Un asesinato que nunca se produjo"
En "La Enciclopedia Oculta", Guillermo Díaz nos cuenta cómo esta y otras superproducciones de Hollywood han hecho de mitos y falsedades históricas, grandes historias

Escena de la película "Gladiator"
Sevilla - Publicado el
4 min lectura26:09 min escucha
Hay una cosa peor que no saber historia: creer que la sabes porque la has visto en una película. El cine posee una magia poderosa que puede instalar en la mente un recuerdo de algo no vivido. No estuviste en la Escocia del siglo XIII, pero has visto '''Braveheart'''; no presenciaste los juegos en el Coliseo, pero '''Gladiator''' te ha hecho creer que sí. Hollywood no solo cuenta historias, sino que fabrica mitos con tanta eficacia que terminan por suplantar a la realidad en el imaginario popular.
Una fábrica de memoria
Guillermo Díaz ha explicado en "La Noche de Adolfo Arjona" que el cerebro humano recuerda la historia tal y como la ha visto en el cine. "El homo sapiens es también homo videns", afirma, y la memoria retiene con más fuerza una imagen impactante que los datos de un libro. Una escena con música épica, planos a cámara lenta y un discurso inspirador se fija en la mente como una experiencia propia, aunque no sea real.
En "La Enciclopedia Oculta", descubrimos con Guillermo Díaz las "grandes mentiras del cine". No se trata de pequeños errores de atrezo, sino de cambios profundos: personajes inventados, cronologías alteradas o mensajes modernos insertados en épocas pasadas. La mayoría de las veces, el peligro es que el espectador salga de la sala pensando "ya sé lo que pasó en lugar de qué buena ficción". Tal y como sentencia el experto: "Hollywood no te enseña historia, te implanta recuerdos".
Hollywood no te enseña historia, te implanta recuerdos"
Divulgador histórico
"BRAVEHEART" : ni la cara pintada ni falda
Uno de los casos más paradigmáticos es '''Braveheart'''. Guillermo Díaz ha contado que William Wallace fue un personaje real, pero no un campesino analfabeto, sino un caballero o noble menor con formación que sabía latín e idiomas. Lideró una rebelión a finales del siglo XIII, pero ni él ni sus hombres se pintaban la cara de azul, una costumbre de los pictos, un pueblo que luchó contra los romanos mil años antes.

Braveheart, una superproducción medieval, dirigida y protagonizada por Mel Gibson
Otras dos grandes mentiras del filme son la famosa falda escocesa o 'kilt', que no se empezó a usar hasta el siglo XVIII, y la ausencia del puente en la batalla del puente de Stirling, un elemento que fue tácticamente decisivo en la victoria escocesa. El apodo "Braveheart", además, se asocia históricamente más con el rey Robert Bruce que con Wallace.
"GLADIATOR", UNA TRAMA QUE SE DESMORONA
En '''Gladiator''', la trama principal también se desmorona. Marco Aurelio no fue asesinado por su hijo Cómodo, sino que murió a causa de una enfermedad, probablemente una epidemia, durante una campaña militar en el Danubio. Cómodo, aunque sí era un personaje excéntrico que se disfrazaba de Hércules, no murió en la arena del Coliseo, sino que fue estrangulado en un complot palaciego.
El héroe, Máximo Décimo Meridio, nunca existió. Es un personaje de ficción que condensa el arquetipo del general exitoso que se convierte en una amenaza para el emperador, una figura recurrente en la historia de Roma. Tampoco es cierto que los gladiadores murieran sistemáticamente. Eran activos muy caros y sus propietarios, los lanistas, preferían que sobrevivieran para futuros combates: "Cada gladiador que moría engrosaba la factura del que patrocinaba los juegos".
"300" Y LA HISTORIA QUE NADIE RECUERDA
La película '''300''' también simplifica los hechos de la batalla de las Termópilas. No fueron solo 300 espartanos contra un millón de persas. El contingente griego inicial era de unos 7.000 hombres de distintas polis, como tespios y tebanos. Al final, en el sacrificio para retrasar al ejército persa (estimado en 200.000 o 300.000 hombres, no millones), quedaron los 300 espartanos junto a 1.000 tespios de los que "nadie se acuerda".

'300: El origen de un imperio' , la épica cinta sobre la batalla de las Termópilas protagonizada por Gerald Butler
Otro mito muy extendido es que Julio César quemó la Biblioteca de Alejandría. Díaz lo califica como una "mentira cómoda". La realidad es más compleja: la biblioteca no tuvo un único final catastrófico, sino que "se fue desangrando poco a poco", en gran parte por falta de presupuesto, y fue rematada por invasiones posteriores. César, como hombre culto, habría lamentado enormemente su pérdida.
"LOS VENGADORES" Y "EL SEÑOR DE LOS ANILLOS"
Películas como '''Troya''' directamente adaptan un poema épico, no la historia. "Quien quiera ver historia en Troya, pues también que vea 'El señor de los anillos' o 'Los vengadores'". La Ilíada es mitología, y aunque se basa en los ecos de una guerra comercial real, sus personajes y eventos, como el caballo de Troya, pertenecen al terreno de la leyenda.
Finalmente, Robin Hood tampoco fue una persona real. Es un arquetipo, un molde que se ha ido adaptando a cada época. Las primeras baladas sobre él aparecen siglos después de cuando supuestamente vivió y no siempre incluían la idea de "robar a los ricos para dárselo a los pobres". Según el experto, "Robin Hood es como el coco, cuanto más lo cuentas, más cambia". No es un hombre, sino un mito en constante reescritura.
Robin Hood es como el coco, cuanto más lo cuentas, más cambia"
Divulgador histórico
A pesar de todo, Guillermo Díaz concluye que se deben ver películas históricas, pero "con el chip correcto". No como un examen, sino como una puerta de entrada a una época. El cine puede ser el gancho para que alguien se aficione a la historia, siempre que se entienda que su función no es la de ser "el notario de la historia", sino la de entretener.



