Así operan las sectas: las claves para reconocer a un grupo peligroso y no caer en sus redes
Expertos analizan desde los mormones o la cienciología hasta los grupos que se disfrazan de terapias para captar adeptos y explotar su confianza

Sectas segunda parte
Málaga - Publicado el
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La palabra secta se utiliza a menudo de forma indiscriminada, mezclando en la misma categoría a minorías religiosas pacíficas, gurús abusivos o grupos apocalípticos. Sin embargo, existen criterios claros para diferenciar un movimiento alternativo de una secta peligrosa. Expertos analizan los rasgos distintivos de estos grupos y los mecanismos que utilizan para captar y retener a sus miembros, desde movimientos históricos como los mormones y la cienciología hasta las formas más modernas que se camuflan como terapias o grupos de crecimiento personal.
Mormones: la fe que nació en el Salvaje Oeste
El Movimiento de los Santos de los Últimos Días, conocido popularmente como los mormones, nace en Estados Unidos en 1830 de la mano de Joseph Smith. Su creencia fundamental es que el cristianismo original se corrompió y que Dios decidió restaurarlo a través de un nuevo profeta, el propio Smith. Este afirmó haber recibido unas visiones y la guía de un ángel llamado Moroni, quien le reveló la ubicación de unas planchas de oro. Su traducción daría origen al Libro de Mormón, su escritura sagrada junto a la Biblia.
Este libro cuenta que, tras resucitar, Jesús viajó a América para predicar. Esta idea es el núcleo de su fe, junto a la creencia en profetas modernos, la familia eterna que continúa tras la muerte y rituales específicos como el bautismo por los muertos. Este movimiento surgió en un clima de gran efervescencia religiosa en la América del siglo XIX, un territorio de fronteras difusas donde todo parecía posible. Sin embargo, su historia también está marcada por episodios oscuros como la masacre de Mountain Meadows, donde milicianos mormones participaron en el asesinato de más de un centenar de colonos.

Mormones
Aunque en el imaginario popular se asocia a los mormones con la poligamia, la Iglesia oficial abandonó esta práctica en 1890 tras fuertes presiones del gobierno federal estadounidense. Hoy en día, la poligamia se considera un pecado grave y es motivo de expulsión. No obstante, existen grupos fundamentalistas desvinculados de la iglesia principal que continúan practicando el matrimonio plural de forma oculta y al margen de la ley.
Cienciología: de la autoayuda a la élite de Hollywood
La cienciología se presenta como una mezcla de religión, terapia y ciencia ficción, popularizada por su presencia entre celebridades. Nació en 1950 como un método de mejora personal llamado Dianética, creado por L. Ron Hubbard. La premisa es que las personas arrastran traumas y experiencias negativas, incluso de vidas pasadas, que les impiden alcanzar su verdadero potencial. La cienciología promete extirpar estos males para que el individuo recupere el control sobre su vida.
El núcleo de su creencia es el tetán, un espíritu inmortal que viaja de cuerpo en cuerpo acumulando estas cargas traumáticas. Según sus postulados, estas cargas pueden detectarse con una máquina llamada e-meter, y eliminarse a través de un proceso de purga denominado auditoría. La promesa central es, por tanto, ofrecer un control total sobre la vida y la mente, permitiendo a sus seguidores "subir de nivel" a medida que se liberan de su dolor pasado.

Cienciología
Las tres señales de alerta de una secta destructiva
El psicólogo clínico Miguel Perlado, especializado en la materia, advierte que el término secta se usa con demasiada ligereza. La experiencia clínica le ha permitido aislar tres elementos que distinguen a un grupo peligroso. El primero es la existencia de "un fundador o fundadora, autoproclamado, al cual se le rinde una devoción no tan solo exclusivista, sino tendente a ser total", lo que conduce a una absorción completa de la vida del adepto.
Un fundador o fundadora, autoproclamado, al cual se le rinde una devoción no tan solo exclusivista, sino tendente a ser total"
Psicólogo clínico
El segundo rasgo es una dinámica de grupo que tiende a la fusión absoluta y una cohesión excesiva, con una exigencia de dedicación que no deja de crecer. Finalmente, el tercer elemento es que se producen grados variables de explotación sobre los miembros. Según Perlado, más que la doctrina, lo preocupante es "el modo en que se organizan y, sobre todo, el grado en que intrusionan en la vida, en la mente de las personas y en su intimidad", hasta anularlas.
El principal obstáculo para abandonar uno de estos grupos es el control y la alienación total que ejercen. La secta se convierte en la nueva familia y el único mundo de la persona, aislándola de sus vínculos sociales previos. Salir significa enfrentarse a la pérdida de ese único universo que les queda, lo que genera un profundo miedo, dependencia emocional y aislamiento. Esta es la razón por la que muchas personas tienen enormes dificultades para pedir ayuda.
Si irte te da miedo, no estás en una comunidad, estás en una jaula"
Psicólogo clínico
En el caso de las sectas satánicas, es crucial diferenciar entre tres realidades distintas. Por un lado, los satanismos simbólicos, que usan la figura de Satán como provocación o filosofía, pero no lo adoran ni realizan actos violentos. Por otro, los pánicos morales, como los ocurridos en los 80 y 90, que acusaron infundadamente a fenómenos como la música heavy metal. Finalmente, existen grupos realmente violentos que usan el ocultismo para justificar delitos, aunque afortunadamente son una minoría.
Un ejemplo estremecedor de la evolución hacia la violencia es la secta japonesa Aum Shinrikyo. Liderada por Shoko Asahara, creían en un inminente apocalipsis y se veían como los únicos elegidos para sobrevivir. Esta visión les llevó a perpetrar el ataque con gas sarín en el metro de Tokio el 20 de marzo de 1995, causando la muerte a 12 personas y miles de afectados. El atentado buscaba, además de sembrar el terror, desviar la atención de las investigaciones policiales que cercaban al grupo.
Hoy en día, muchos de estos grupos se camuflan bajo la apariencia de terapias alternativas, coaching o comunidades de crecimiento personal. Las señales de alerta son claras: si un grupo te aísla de tu familia, si todo cuesta dinero en niveles cada vez más caros, si te culpan por dudar o te prometen soluciones milagrosas a problemas complejos, es momento de huir. La espiritualidad no es el problema; el problema empieza cuando un grupo te pide que entregues la conciencia en la puerta.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



