"Un portaaviones es una máquina peligrosa, pero más peligroso es aquella arma que puede enviarlo al fondo del mar"
Las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán se reanudan con un supuesto avance mientras la tensión militar escala con el despliegue de portaaviones en el Golfo

Expósito entrevista a Javier Gil, investigador del Instituto de Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra
Publicado el
4 min lectura10:08 min escucha
El segundo encuentro entre Teherán y Washington para reanudar las negociaciones nucleares ha concluido en Omán con un supuesto "consenso en los principios fundamentales", un pequeño avance que, sin embargo, no anticipa un acuerdo definitivo. En el programa La Linterna de COPE, el periodista Ángel Expósito y Javier Gil, investigador del Instituto de Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra, han analizado una situación marcada por la desconfianza mutua y las amenazas militares.
Según ha explicado Gil, el supuesto acuerdo es "pura retórica", ya que las partes ni siquiera han negociado cara a cara. "Llevamos ya dos reuniones en las que se habla sobre cómo se va a hablar y de lo que se va a hablar", ha señalado el experto, calificando los encuentros de "un poco absurdos" porque todavía no se están tratando los temas de fondo.
Llevamos ya dos reuniones en las que se habla sobre cómo se va a hablar y de lo que se va a hablar"

El líder supremo de Irán, Ali Jameneí
La realidad es que la distancia sigue siendo enorme, pues Irán ha insistido en que no aceptará "el enriquecimiento cero ni tampoco la limitación de su potente programa de misiles balísticos" que le exige Washington. Pese a todo, Teherán ha anunciado que permitirá al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) inspeccionar sus principales instalaciones nucleares.
La amenaza militar sobre la mesa
Las conversaciones se han producido bajo la creciente presión de Washington, que ha desplegado un portaaviones en el Golfo y ha ordenado el envío de un segundo para presionar a Teherán. Este movimiento no ha sido bien recibido por el líder supremo de los Ayátolas, Alí Jamenei, quien ha respondido con una advertencia contundente: "Un portaaviones es una máquina peligrosa, pero más peligroso que el portaaviones es aquella arma que puede enviarlo al fondo del mar".
Un portaaviones es una máquina peligrosa, pero más peligroso que el portaaviones es aquella arma que puede enviarlo al fondo del mar"
Con esta declaración, Jamenei ha cerrado la puerta a una posible negociación sobre sus misiles, asegurando que sin ellos quedaría "a merced de sus enemigos". Al mismo tiempo, Irán ha cerrado parcialmente el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, bajo la excusa de unas maniobras militares que buscan demostrar su capacidad de incendiar la región.
¿Cuál es la capacidad real de Irán?
Pese a la retórica desafiante, Javier Gil ha recordado que Irán no tiene armas nucleares en este momento y su programa nuclear "ha quedado gravemente dañado" tras los bombardeos de Israel y Estados Unidos en junio del año pasado. Por ello, las concesiones que ahora ofrece, como exportar su uranio enriquecido al 60% o pausar el enriquecimiento durante tres años, son relativas. "Es muy fácil pausar durante 3 años el enriquecimiento de uranio si no tienes ya capacidad de hacerlo", ha matizado el investigador.

El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad Al Busaidi, mantuvo consultas por separado con la delegación iraní, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, y la delegación estadounidense, encabezada por el enviado especial Steve Wittkopf, como parte de las negociaciones nucleares iraníes organizadas por Omán.
Esta oferta de tres años parece una estrategia para ganar tiempo hasta que Donald Trump abandone la Casa Blanca, momento en el que Teherán tendría "las manos libres" para continuar. Sin embargo, Estados Unidos busca un acuerdo definitivo y no temporal, a diferencia del firmado por Obama en 2015, consciente de la actual posición de "vulnerabilidad extrema" de Irán.
Aunque no podría ganar una guerra convencional contra EE.UU., Irán sí tiene un "arsenal de misiles lo suficientemente poderoso" como para devolver el golpe. Esta capacidad ha obligado a Washington a realizar un "despliegue sin precedentes" de sistemas de defensa antimisiles para proteger sus bases y buques en Oriente Medio.
Un régimen al límite de la supervivencia
La principal estrategia del régimen iraní es "sobrevivir, en llegar vivos al fin de la presidencia de Trump". El país afronta una situación económica pésima, con una inflación desbocada y un "hartazgo social creciente", como se vio en las manifestaciones de hace 40 días. La dura represión provocó miles de muertos y ha dejado al régimen ante el que quizás sea "el mayor reto de su historia", tal como relatan testigos directos de la situación.
En este contexto, la principal baza de Irán para disuadir un ataque es su capacidad de desestabilizar la región a través de sus milicias aliadas en Irak, Líbano y Yemen. Estas milicias, aunque diezmadas, podrían atacar las numerosas bases militares que Estados Unidos tiene en países como Turquía, Jordania, Kuwait o Arabia Saudita.
Finalmente, Gil ha concluido que un acuerdo es "altamente improbable" si la administración Trump se mantiene firme en sus exigencias maximalistas. Washington pide el desmantelamiento completo del programa nuclear, el fin del enriquecimiento de uranio, la reducción de su programa de misiles y el cese de la ayuda a milicias aliadas, líneas rojas que Irán no parece dispuesto a cruzar.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



