García Moreno, neuropsicóloga, sobre Dolores Vázquez: "Tras la liberación, ya no será la persona que era antes, hay un antes y un después"
La neuropsicóloga Aurora García Moreno analiza en 'La Linterna' las devastadoras secuelas psicológicas que el caso Wanninkhof ha dejado en Dolores Vázquez

Ángel Expósito aprende con la neuropsicóloga Aurora García Moreno sobre el caso de Dolores Vázquez y la salud mental tras un error judicial
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El caso de Dolores Vázquez, quien pasó 519 días en la cárcel por un crimen que no cometió, ha vuelto a la actualidad tras su reaparición en un acto en el Ministerio de Igualdad. Su historia, marcada por uno de los errores judiciales más graves de España, ha sido analizada en el programa 'La Linterna' de COPE, donde el periodista Ángel Expósito y la neuropsicóloga Aurora García Moreno han profundizado en las secuelas psicológicas de una experiencia tan traumática.
Vázquez fue condenada en 2001 a 15 años de prisión por el asesinato de Rocío Wanninkhof, ocurrido en 1999. A pesar de la falta de pruebas y de que siempre defendió su inocencia, un jurado popular la declaró culpable. No fue hasta que el ADN hallado en el crimen de Sonia Carabantes señaló al verdadero asesino, Tony King, que Dolores fue puesta en libertad, destapando los hechos que marcaron un antes y un después en la historia del crimen español.
Las secuelas de un error judicial
La neuropsicóloga Aurora García Moreno ha explicado que una vivencia así transforma a la persona para siempre. Según la experta, "tras la liberación, ya no será la persona que era antes, hay un antes y un después en la vida de Dolores". Este cambio radical se debe al impacto emocional y psicológico de verse privada de libertad siendo inocente, lo que genera "un estado ansioso, depresivo, momentos de mucha tristeza y, sobre todo, por esa pérdida de reputación".
Tras la liberación, ya no será la persona que era antes, hay un antes y un después"

Con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Lésbica, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, entregará la Medalla a la Promoción de los valores de Igualdad a Dolores Vázquez (en la imagen), la mujer que pasó 519 días en prisión acusada del crimen de Rocío Wanninkhof
García Moreno ha señalado que, tras el calvario vivido, Vázquez ha tenido que enfrentarse a graves problemas como el estrés postraumático. "Seguro que está viviendo momentos en los que el recuerdo de lo sufrido en prisión está afectando a su día a día, momentos de mucha ansiedad, de un estado bajo de ánimo y probablemente miedo a las relaciones interpersonales", ha detallado la especialista.
El papel de la presión mediática
La opinión pública y los juicios paralelos jugaron un papel devastador. La neuropsicóloga ha destacado cómo "los estereotipos y prejuicios" proyectaron una imagen pública de Dolores que no correspondía con la realidad, mencionando que incluso su orientación sexual fue utilizada para distorsionar la percepción sobre ella. La propia Vázquez recuerda cómo en el juicio se sentía "como un mono, un monito de feria" por la incesante presencia de las cámaras, una muestra de cómo los medios de comunicación cometieron muchos errores.
La vida tras la cárcel fue igualmente dura. A pesar de su exoneración, para muchos siguió siendo culpable, una situación agravada por las declaraciones de la madre de Rocío Wanninkhof. "No podía salir a la calle", ha confesado Dolores. "Durante 3 años yo no he visto la televisión, no podía ir ni a apuntarme en el desempleo, pero todo eso lo superé".
El camino hacia el perdón y la recuperación
A pesar de todo, Dolores Vázquez ha logrado perdonar. "Hace muchos años que he perdonado, porque comprendí que el estar enfadada con el mundo, estar enfadada con la prensa, estar enfadada con todos, no era yo", ha afirmado. Para García Moreno, este paso es fundamental, pero también lo es recibir el perdón de quienes la acusaron, ya que la liberará de "una gran carga emocional que va a favorecer su bienestar emocional".

Dolores Vázquez, que a finales de la década de los 90, hasta que pudo probar su inocencia, pasó 519 días en prisión acusada del crimen de la joven malagueña de 19 años Rocío Wanninkof, recibe el XVII premio Úrsula Meléndez de Texeda a manos de la alcaldesa de Betanzos, María Barral
En este proceso, el apoyo de "la familia y los buenos amigos son un pilar fundamental", ha añadido la psicóloga. Su entorno no solo proporciona el apoyo emocional necesario, sino que también actúa como un "puente para la transición a esa nueva realidad" y ayuda a combatir el estigma social al que ha sido sometida.
Más de dos décadas después de salir de prisión, Dolores Vázquez sigue sin recibir la indemnización que le corresponde por el monumental error judicial. "Es verdad que no me han compensado en nada, económicamente, ni los 120.000 euros que habían dicho que habían pagado, es mentira", ha denunciado. Un reconocimiento que, según la experta, es tan necesario como el psicológico para poder retomar su vida.
Hoy soy yo, soy la persona que era entonces, antes de lo de Rocío, y estoy orgullosa de mí misma"
Con todo, Dolores Vázquez ha logrado reconstruirse. "Me hicieron pasar por un pozo muy profundo y no lograba salir, porque cuando salí era insoportable. Todo eso lo he logrado poquito a poco, solita, despejar. Y hoy soy yo, soy la persona que era entonces, antes de lo de Rocío, y estoy orgullosa de mí misma", ha concluido. La neuropsicóloga ha insistido en que la intervención psicológica es "imprescindible" en estos casos para recuperar el bienestar emocional y mejorar la calidad de vida.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





