Un peluquero de Gran Canaria recibe una petición inusual de un cliente y descubre una vía de negocio muy demandada en España

La Linterna cuenta la historia de Juan Pablo, un colombiano residente en las Islas Canarias que ha encontrado una vía de negocio poco explotado en el país

Un peluquero corta el pelo en una barbería
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Paco Delgado

Madrid - Publicado el - Actualizado

5 min lectura

Juan Pablo Mena Fajardo, un peluquero colombiano afincado en Telde, ha transformado una simple llamada de servicio a domicilio en un proyecto de vida que combina emprendimiento, inclusión y dignidad humana. Su iniciativa, Cuidalook, nació tras descubrir las enormes dificultades que enfrentan las personas con movilidad reducida para acceder a servicios básicos como un corte de pelo. Su historia, compartida recientemente en La Linterna de COPE por el director Ángel Expósito, revela no solo una necesidad social oculta, sino un modelo de negocio con potencial para replicarse en toda España.

Todo comenzó en 2022, cuando Juan Pablo, entonces empleado en una barbería de Gran Canaria, recibió una petición inusual: un cliente que no podía desplazarse solicitaba un servicio a domicilio. "Me dijeron: 'Mira, Pablo, si a ti no te importa, vas y le cortas el cabello al caballero'", relató Juan Pablo al programa. Al llegar al domicilio, la esposa del hombre le confesó que había llamado a múltiples peluquerías sin éxito: "Les habían comentado que ellos no iban a perder el tiempo yendo a las casas". Esa frase resonó en el joven peluquero: "¿Cuántas otras personas deben estar sufriendo esta misma situación?".

La pregunta no era retórica. En España, alrededor de 2,5 millones de personas tienen certificado de discapacidad, muchas con movilidad reducida, y en Canarias, según el Instituto Canario de Estadística (ISTAC), más del 10% de la población mayor de 65 años enfrenta limitaciones severas de desplazamiento. Para ellos, tareas cotidianas como acudir a una peluquería se convierten en "una odisea", como destacó Expósito en su introducción.

Un hombre lava el pelo en una peluquería

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Un hombre lava el pelo en una peluquería

El largo de viaje hasta Canarias

Juan Pablo, originario de Colombia, llegó a Canarias en 2021 con una historia de resiliencia a sus espaldas. Su infancia estuvo marcada por el fútbol –"empecé a jugar desde los 5 años"–, y incluso llegó a probar suerte en Perú como profesional. Cuando el deporte no cuajó, se reinventó como barbero en Lima, pero la búsqueda de mejores oportunidades lo llevó a España. "En 2022, mi tía me dice que debería venirme acá… y me convenció". Sus primeros meses fueron duros: trabajó en construcción, lavando coches y "cositas que me iban saliendo" hasta regularizar su documentación.

Fue en Gran Canaria donde reconectó con su oficio, pero también donde observó la cruda realidad de muchos vecinos: "mayores que no tenían la capacidad siquiera de acercarse a la pelu". Así nació Cuidalook, un proyecto que opera sin local físico y se centra exclusivamente en servicios a domicilio. Para muchos de sus clientes, el corte de pelo no es solo un acto estético, sino un gesto de dignidad y autonomía.

Una nueva vía de negocio

El modelo de Juan Pablo adquiere especial relevancia en el contexto actual de restricciones de movilidad. A partir de 2025, municipios españoles de más de 50.000 habitantes implementarán Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), que limitarán el acceso a vehículos sin etiquetas ambientales. Ciudades como Madrid, Málaga, Sevilla o Palma ya han anunciado prohibiciones progresivas que afectarán especialmente a personas con movilidad reducida dependientes de transporte privado.

Por ejemplo, en Madrid, desde enero de 2025, vehículos sin etiqueta (incluidos los de residentes) quedarán excluidos del municipio, salvo excepciones para "vehículos de movilidad reducida". Estas medidas podrían exacerbar el aislamiento de colectivos vulnerables si no se desarrollan alternativas de servicios de proximidad.

Canarias, por su parte, enfrenta desafíos únicos. La fragmentación territorial y la dependencia del coche privado en islas con población dispersa complican aún más el acceso a servicios para quienes no pueden desplazarse. Aunque los municipios canarios de más de 50.000 habitantes (como Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife) deberían haber implementado ZBE desde 2023, solo alrededor de 30 de los 149 obligados en toda España lo han hecho. Esto no elimina la problemática: la falta de infraestructuras públicas de transporte adaptado y las barreras geográficas naturales ya restringen de por sí la movilidad.

En este escenario, iniciativas como Cuidalook representan más que un negocio: son un modelo de economía social inclusiva. Juan Pablo opera con herramientas sencillas –peines, máquinas de afeitar– y una furgoneta que le permite llegar a domicilios rurales y urbanos. Su experiencia refleja un nicho desatendido: "Me di cuenta de que era una necesidad real, no solo de personas mayores, sino también con discapacidad o enfermos crónicos", comentó durante su entrevista.

El potencial de replicabilidad es alto. España tiene una población envejecida –el 20% supera los 65 años– y se estima que para 2050, las personas con dependencia funcional aumentarán un 50%. Negocios como Cuidalook podrían integrarse en programas de atención domiciliaria públicos o privados, generando empleo local y reduciendo la brecha de accesibilidad. De hecho, proyectos europeos como el liderado por SUMA Gestión Tributaria en Alicante (financiado por el programa Leonardo da Vinci) ya exploran modelos de movilidad sostenible y inclusiva, aunque centrados en fiscalidad y transporte, no en servicios periféricos.

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"Una forma de cuidar la dignidad"

Juan Pablo, por ahora, trabaja solo. Su desafío es escalar el proyecto sin perder la esencia: el trato humano. "No es solo cortar pelo; es escuchar, acompañar", aseguró. Su historia recuerda que, a menudo, las mejores ideas empresariales surgen de observar carencias cercanas con empatía. Mientras las administraciones debaten sobre etiquetas ambientales y restricciones, emprendedores como él resuelven problemas reales desde la base.

Como concluyó Expósito: "La iniciativa de Juan Pablo no solo supone dar un cambio de look a estos vecinos que no pueden acudir físicamente a la peluquería, es una forma de cuidar su dignidad". Y en un mundo cada vez más urbanizado pero también más envejecido, eso quizá sea justo lo que necesitemos: negocios que entiendan que el tiempo bien invertido no es el que no se "pierde" yendo a casas, sino el que se dedica a construir comunidad.

Visto en ABC

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