"Si se trata de pedir perdón por los abusos cometidos hace medio milenio, se lo tendrán que pedir a ellos mismos, mayoritariamente, los ciudadanos actuales de México, Centroamérica y América del Sur"

El comunicador expone en 'La Linterna' que el mestizaje es la principal diferencia de la colonización española frente a la británica o la francesa

Luis del Val
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La Linterna

Luis del Val pone el apunte al tema del día de La Linterna sobre si España debe pedir perdón por la conquista de América

José Manuel NietoLuis del Val

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El comunicador Luis del Val ha dedicado su apunte diario en 'La Linterna' a analizar el debate sobre si España debe pedir perdón por la conquista de América. En su intervención, Del Val expone un argumento central que, según él, diferencia la colonización española de otras como la británica o la francesa: el mestizaje.

El mestizaje como hecho diferencial

Del Val contrapone el modelo español con el del Reino Unido, que ocupó territorios como la India, Sudáfrica o Egipto. Se pregunta de forma retórica si alguien se ha encontrado con "algún mestizo o mestiza que llevara algún apellido británico, como Taylor, Smith, Jones o Williams". El comunicador confiesa que a él no le ha ocurrido nunca, ya que "a los británicos que ocupaban esos países jamás se les pasó por la mente la posibilidad de formar una familia con una hindú, una egipcia, una sudafricana o una Keniata".

Lo mismo ocurre, según su análisis, con el imperio colonial francés. A pesar de haber ocupado desde Argelia a Vietnam, Del Val señala que "es bastante difícil también encontrar a un mestizo galo camboyano o galo vietnamita". Menciona que, si bien hubo matrimonios en Argelia, "los argelinos no son una etnia diferente de la caucásica".

En cambio, subraya que en España no hace falta más que estar en la sala de espera de un hospital para ver la realidad del mestizaje. Al escuchar apellidos como Martínez, García o González, es habitual que "se puede levantar una persona cuyos orígenes étnicos se ven claramente relacionados con los aborígenes del continente del sur de América".

Si se trata de pedir perdón por los abusos cometidos hace medio milenio, se lo tendrán que pedir a ellos mismos, mayoritariamente, los ciudadanos actuales de México, América Central y América del Sur"

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum

(EPA) EFE

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum

Es en este punto donde Luis del Val lanza su reflexión más contundente: "Si se trata de pedir perdón por los abusos cometidos hace medio milenio, se lo tendrán que pedir a ellos mismos, mayoritariamente, los ciudadanos actuales de México, América Central y América del Sur". Argumenta que "aquellos tatarabuelos eran más próximos a ellos que a los que nos quedamos aquí en España" y que, además, "ellos fueron también los que se independizaron de la metrópoli".

Crítica a las exigencias de perdón

Para ilustrarlo, recuerda que el criollo Simón Bolívar vivió en Madrid y se casó en la capital española antes de volver a Venezuela. Por ello, califica de "analfabetos" a quienes exigen disculpas, afirmando que "están manchando la memoria de sus antepasados, que, por cierto, también son los nuestros". Estas opiniones se alinean con las de expertos como el historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui, quien ha defendido el mestizaje como un experimento único.

Del Val concluye su reflexión defendiendo el legado español, afirmando que "España aplicó el evangelio y abrazó el mestizaje, y puso universidades". Lanza una crítica final al señalar que "algunos mexicanos contemporáneos han pasado por ellas sin estudiar historia, como también le ha sucedido, por cierto, a nuestro ignorante ministro de cultura". Este debate surge en un contexto en el que las relaciones diplomáticas se mantienen, como demuestra la reciente invitación de la presidenta de México al Rey Felipe VI.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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