Padre Ángel: "La soledad mata lentamente a la gente, es la peor enfermedad que podemos tener y no se cura con pastillas y con alcohol, se cura con cariño y con compañía"
El fundador de Mensajeros de la Paz y el escritor Euprepio Padula presentan en 'La Linterna' el libro ‘Somos invisibles’ para dar voz y dignidad a las personas sin hogar

Expósito entrevista al Padre Ángel
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El Padre Ángel ha afirmado con rotundidad en el programa 'La Linterna' de COPE que “la soledad mata lentamente a la gente”, definiéndola como “la peor enfermedad que podemos tener”. Durante una entrevista con Expósito, el fundador de Mensajeros de la Paz ha presentado, junto al escritor Euprepio Padula, el libro 'Somos invisibles, los ángeles de San Antón', una obra que busca poner nombre, historia y dignidad a las casi 29.000 personas sin hogar que hay en España.
El libro, firmado por Euprepio Padula y editado por el Fondo de Cultura Económica de España, no es una novela, sino un relato basado en hechos reales que recoge los testimonios de las personas que acuden a la iglesia de San Antón. El autor ha confesado haberse emocionado al escuchar sus historias, destacando que lo que más echan de menos estas personas no son los bienes materiales, sino “un abrazo, y gente que les mira con la dignidad que se merecen”.
La dignidad por encima de todo
Padula, que trabaja como coach de directivos, ha realizado una contundente comparación: “La dignidad que yo he encontrado en estas personas es mucho mayor de muchísima gente con la que yo trabajo”. A su juicio, aquellos que se creen por encima del bien y del mal tienen menos dignidad que los protagonistas del libro, quienes le han enseñado una lección de vida.
La dignidad que yo he encontrado en estas personas es mucho mayor"

Una persona sin hogar
Una idea en la que coincide plenamente el Padre Ángel, quien ha señalado que para estas personas “lo más importante en la vida es una mirada, un abrazo” o que alguien les pregunte cómo se llaman. “Es tan fácil, tan sencillo hacer a veces felices a la gente que no tiene nada”, ha reflexionado el sacerdote, cuyo pensamiento se puede explorar en los diálogos con el Padre Ángel.
Cualquiera puede acabar en la calle
El libro subraya una realidad incómoda: “claro que podemos ser cualquiera”. Según ha explicado Euprepio Padula, las personas que acaban en la calle tenían una vida normal hasta que un evento dramático, como casos de violencia de género, adicciones o el fallecimiento de un ser querido, les hace derrumbarse. La diferencia, apunta, es que ellos “no tienen paracaídas”, una red de familia o amigos que les sostenga en los momentos de crisis.
Esta situación de desamparo total conduce a un sentimiento de anulación personal, como resume uno de los testimonios: “La gente pasa por tu lado y como si no estuvieras”. El Padre Ángel ha relatado una anécdota que ilustra esta pérdida de identidad, cuando un hombre sin hogar le contestó tras ofrecerle un llavero: “¿Y qué quiero un llavero si no tengo llaves?”.

Un mendigo duerme bajo un andamio en Barcelona
San Antón, una iglesia que nunca cierra
La iglesia de San Antón, en el corazón de Madrid, se ha convertido en un símbolo de este apoyo incondicional, un lugar que “nunca cierra sus puertas”. El Padre Ángel ha contado cómo el cardenal Osoro reconoció allí a un antiguo compañero de seminario, un sacerdote durante más de diez años que ahora vivía en la calle. “Claro que yo me veo que muchas veces podíamos ser cada uno de nosotros estando ahí”, ha confesado.
Para el sacerdote, las personas que duermen en su iglesia son considerados “los verdaderos tesoros de la iglesia”. Este enfoque resalta la solidaridad española y la labor de acogida. La conexión de Euprepio Padula con el proyecto también tiene un origen personal, tras contactar al Padre Ángel buscando consuelo y encontrando en él a uno de esos “ángeles” en los que cree, “las personas que hacen el bien en la vida”.
Esta visión es el núcleo del mensaje de amor y esperanza del Padre Ángel, quien ha insistido en que la soledad “no se cura con pastillas y con alcohol, se cura con cariño y con compañía”. Es una dolencia que, según él, afecta a todos, no solo a los más vulnerables, y cuya solución pasa por un simple gesto de cercanía como un abrazo o preguntar “¿cómo estás?”.
La soledad es la peor enfermedad que podemos tener"
El libro, en definitiva, no solo habla de quienes no tienen hogar, sino también de la sociedad que a menudo les ignora. Como ha recordado Padula, no hace falta ir a la periferia para ver esta realidad. En calles como la Gran Vía de Madrid, “decenas y decenas de sin techo” duermen cada noche, recordándonos que la invisibilidad es, sobre todo, una cuestión de cómo miramos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



