Juan Sánchez (92) ha hecho la cuerda más larga del mundo: "Se deprimió de tal manera por la muerte de su mujer que mientras la hace, no se acuerda"

Este hombre de 92 años ha trenzado a mano más de un kilómetro de cuerda para combatir el duelo por su mujer y ahora busca conseguir un récord Guinness

Fabricación de cuerda de esparto
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La Linterna

Expósito y Paloma Serrano cuentan la historia de la cuerda artesanal más larga del mundo

José Manuel Nieto

Publicado el

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Los grandes récords no siempre nacen en un estadio, sino en lugares como Moratalla (Murcia), bajo un pequeño techo de madera. Allí, Juan Sánchez Martínez, conocido por todos como Juan del Cobo, ha tejido a sus 92 años una historia de superación con sus propias manos: una cuerda de 1.300 metros que aspira a ser un récord Guinness. La historia, contada por Paloma Serrano en 'La Linterna' de COPE, revela cómo un ovillo de hilo puede convertirse en el mejor remedio contra la ausencia.

La vida de Juan siempre ha estado ligada al campo. La Guerra Civil le dejó huérfano de padre y, desde muy joven, trabajó en la finca del Cobo, de donde le viene su apodo. Allí aprendió a cuidar el ganado, a trabajar la tierra y también a trenzar esparto para hacer cuerdas y capazos, una habilidad que recuperaría décadas más tarde en el momento más inesperado.

Una cuerda contra el duelo

Hace dos años, la vida de Juan cambió por completo con la muerte de su esposa, Encarnación. Sus nietos notaron que estaba "algo apagado" y, como ha contado su hijo Juan, "se deprimió de tal manera que estaba en casa, pero no estaba". Para ayudarle a superar el duelo, decidieron llevarlo de vuelta a sus raíces, al cortijo donde había pasado toda su vida.

Mientras está haciendo cuerda no se acuerda de otra cosa"

Fotografía macro de cuerda, cuerda verde texturizada, fondo marino

Alamy Stock Photo

Fotografía macro de cuerda, cuerda verde texturizada, fondo marino

Fue entonces cuando el hilo volvió a sus manos. Le trajeron sacos para que recuperara sus recuerdos de infancia y el efecto fue inmediato. La cuerda se convirtió en su refugio, en "el todo", como explica su hijo. El movimiento repetitivo y constante de sus manos le ha servido de terapia: mientras está haciendo cuerda no se acuerda de otra cosa.

El apoyo incondicional de la familia

Los nietos han sido una pieza fundamental en este proceso. Al ver el ánimo de su abuelo, no han dejado de traerle material. El propio Juan lo ha relatado con cariño: "El otro día, el Sergio dice, 'parece que está usted muy serio'. Digo, 'pues, pero no tengo casi ya trabajo'. Dice, 'dejará usted que yo iría a buscarle hoy', y ya fue, y me trajo 3 o 4 sacos".

Lo que empezó como una forma de llenar las tardes vacías, pronto se convirtió en un proyecto de una magnitud inesperada. Cuando se dieron cuenta de los metros que había alcanzado, superando con creces la marca anterior de 251 metros, alguien sugirió inscribirla en el Libro Guinness de los Récords.

Cuerda de esparto antigua para atar barcos, detalle de cuerda torcida en España

Alamy Stock Photo

Cuerda de esparto antigua para atar barcos, detalle de cuerda torcida en España

La reacción de Juan fue de pura incredulidad. "No, porque no sabía ni lo que era eso, es la verdad, no sabía lo que era el récord Guinness", ha confesado su hijo. Sin embargo, cuando sus nietos le explicaron lo que significaba, la idea de hacerse famoso le hizo crecerse y le dio un nuevo impulso.

Sentirse útil a los 92 años

Para Juan, esta labor es mucho más que un pasatiempo. Su hijo lo compara con la forma en que un niño se entretiene con un móvil: "se pone a hacer cuerdas y a hacer cosillas de esparto y eso". Es la actividad que le ha devuelto la vitalidad, las "ganas de hablar, ganas de andar". La familia ha sido clave al acompañar sin presionar durante todo el proceso.

Haciendo su cuerda se siente útil"

Más allá del récord, lo que esta cuerda le ha devuelto a Juan es un propósito. Como resume su hijo, "dice que quiere sentirse útil, haciendo su cuerda se siente útil". Esta sensación, unida a la espiritualidad y la conexión con sus raíces, han sido su mejor medicina.

Este sábado, la cuerda será desplegada en el polígono de Moratalla para su medición oficial. Las fotos y la certificación darán fe del hito, pero el verdadero triunfo de Juan Sánchez no se medirá en metros. Bajo un pequeño techo, un hombre de 92 años ha trenzado con un simple hilo la mejor prueba de que nunca es tarde para volver a empezar y, sobre todo, para sentir que uno sirve.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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