José se preguntó si el flamenco podía acoger a personas con discapacidad y llegó Lola, ciega: "Todo me lo explica por audio de WhatsApp, me enseñó a sentir y mirar mi interior"
La academia 'Flamenco Inclusivo' de Sevilla, dirigida por el bailaor José Galán, demuestra que este arte no entiende de límites y se adapta a cualquier diversidad

Expósito y Paloma Serrano cuentan la historia sobre la academia Flamenco Inclusivo
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El sonido de la guitarra, el taconeo y las palmas forman parte de la identidad del flamenco, un arte que exige una gran técnica. En Sevilla, una academia ha decidido que el compás no entiende de límites y, como ha contado Paloma Serrano en el programa 'La Linterna' de COPE, ha convertido una inquietud personal en un proyecto artístico y social. Se llama Flamenco Inclusivo y al frente está José Galán, bailaor y director de una compañía que ha demostrado que el flamenco puede adaptarse a cualquier diversidad.
José Galán lleva años dedicado al baile y un día empezó a preguntarse si el flamenco podía acoger a personas con discapacidad. La primera vez que una persona con diversidad funcional entró en su aula, no tenía un método definido, pero le sobraba intuición y voluntad. Aquel día comprendió que la clave estaba en encontrar la manera de transmitir el arte del flamenco con otros ojos, un enfoque que demuestra que, ante todo, la discapacidad no es una enfermedad.
Una pedagogía basada en la confianza
El proyecto se convirtió en algo más pedagógico a partir de 2018, abriéndose a personas con todo tipo de diversidades, como discapacidad física o enfermedad mental. José Galán explica que el potencial del flamenco es "maravilloso" porque "busca la verdad, la autenticidad, más que la perfección". Los primeros minutos en clase son fundamentales para construir una relación de confianza y escuchar el cuerpo.
El potencial tan inclusivo que tiene el flamenco, porque busca la verdad, la autenticidad, más que la perfección"

José Galán, bailaor, coreógrafo, pedagogo e investigador
La academia abrió sus puertas a alumnos que llegaban con dudas y miedos, afrontando un momento que puede ser decisivo en sus vidas. Galán cuenta que lo primero que hace es motivar a la persona para que se dé cuenta de que sí puede hacerlo, a su manera. "Si una persona va en silla de ruedas, por supuesto, no se va a poder poner de pie ni zapatear, pero puede tocar las palmas, percutir la rueda de la silla o hacer percusión corporal", detalla.
Con el tiempo, la experiencia pedagógica se transformó en una compañía con ensayos y espectáculos con público. José recuerda que la compañía tuvo una buena aceptación de la crítica en festivales de flamenco muy tradicionales. Para él, lo más importante ha sido la riqueza y el enriquecimiento personal que le han aportado las historias de vida de sus alumnos.
Lola: sentir el flamenco a ciegas
Lola forma parte de la compañía. Es bailaora y es ciega. A los 44 años, una retinosis pigmentaria le hizo perder la visión por completo, un golpe que la hundió hasta que decidió pedir ayuda. "Hubo un abanico de posibilidades, y yo, pues, lo aproveché", recuerda. En 2017, José Galán llegó a un taller de flamenco y allí comenzó su historia en el baile.
Para Lola, el flamenco no nace de la mirada, sino del sonido. En su proceso de aprendizaje, José es su guía. El taconeo le indica el espacio, las palmas marcan la referencia y la respiración de su maestro le señala el momento del giro. "Él me enseñó a sentir, me enseñó a escuchar, me enseñó a mirar mi interior", explica Lola, quien detalla el método de su maestro: "Todo me lo explica a través de audio y haz de WhatsApp, y ahora yo lo tengo que plantear en mi mente, y luego lo hacemos directamente el mano a mano, porque él nunca me deja a mí sola".
Ya me doy valor a mí misma, a mi autoestima, a mi independencia, claro, a todo"

José Galán y la escuela de baile Flamenco Inclusivo
Desde que es parte de Flamenco Inclusivo, su vida ha cambiado. Ha ganado seguridad y, como ella misma afirma, "ya me doy valor a mí misma, a mi autoestima, a mi independencia". Bailar no es solo ejecutar pasos, es ocupar un lugar que antes parecía inaccesible. La suya es una inspiradora historia de superación que emociona por el compañerismo y la alegría que transmite.
Flamenco Inclusivo es un ejemplo de que el arte puede adaptarse sin perder su esencia. Su historia, traída a 'La Linterna' por Paloma Serrano, demuestra que el compás no excluye y que, cuando se abren estos espacios, aparecen relatos que amplían nuestra manera de entender la cultura.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



