Luis encontró a un joven a punto de tirarse a las vías del tren y no dudó un segundo en salvarle: "Mi primo que murió con 30 años, parapléjico, no podía ni comer ni andar, ya le hubiera gustado a el ser tú, tío"
Luis Trinidad logró convencer a un joven de no arrojarse a las vías en Alcalá de Henares con un discurso improvisado que ya es un ejemplo de humanidad. La historia la cuenta María José Navarro

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Esta es la historia de un encuentro que ha evitado una tragedia y que ha contado María José Navarro en Herrera en COPE, en su Historia del Día. Su protagonista es Luis Trinidad, un vecino de Alcalá de Henares (Madrid) que, durante uno de sus paseos habituales, se ha convertido en el ángel de la guarda de un joven desesperado.
Un encuentro inesperado
Como cada día, Luis Trinidad paseaba cerca de las vías del Cercanías de la localidad complutense. Sin embargo, su rutina se ha visto alterada por una escena sobrecogedora: al subir uno de los puentes, ha visto a un chico encaramado a la valla, con la intención de lanzarse al vacío al paso del siguiente tren. En ese instante, la pregunta es inevitable: "¿Qué se le dice a una persona desesperada?", ha reflexionado Navarro.
Luis no dudó en intervenir. A pesar de la tensión del momento, buscó "torpemente", como lo describe la comunicadora, las palabras exactas para conectar con el joven y disuadirle. "Escucha, pero eso no vale la pena", comenzó a decirle, en un audio grabado por el propio Luis sin mostrar el rostro del chico. "Tus cojones están ahora den salir de esta ahora, porque si tú querías seguir, eras un cobarde", le ha espetado.
Tus cojones están ahora en salir de esta"
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Para hacerle recapacitar, Trinidad apeló a la fortaleza y ha puesto como ejemplo a otras personas en situaciones límite. "¿Tú sabes la de gente que hay en silla de ruedas, sin piernas, sin brazos, que no pueden andar, no pueden comer?", argumentó, para después compartir una historia personal: "Mi primo, que murió con 30 años el chaval, murió parapléjico, en una cama, que no podía ni comer ni andar. Ya le hubiera gustado el ser tú, tío. No hagas eso, macho. Estás loco, bájate de ahí, tío".
Una fortuna compartida
El improvisado, pero contundente discurso surtió efecto. El joven depuso su actitud y bajó de la valla. Roto por la emoción, se abrazó a Luis mientras lloraba desconsoladamente. Tras el tenso momento, Trinidad reflexionó sobre lo ocurrido, consciente de la suerte que tuvo "de estar en el momento justo para acompañar".

Foto de archivo de la estación de Alcalá de Henares
Luis no podía prometerle al muchacho una vida idílica, pero sí ha podido recordarle la importancia de valorar lo que uno aún conserva. La historia de este rescate, como ha concluido María José Navarro, ha sido una "fortuna compartida" que demuestra el poder de la empatía y de unas palabras de aliento en el momento más necesario.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




