"Tanto temían a Navalny que usaron veneno de rana dardo. Un solo hombre puede cambiar la historia y recordarnos nuestra responsabilidad"

Cristina reflexiona en este 15 de febrero sobre dos personas valientes: el opositor ruso y la magistrada extremeña Ángela Murillo, fallecida esta semana

- 4 min lectura | 9:31 min escucha

¡¡¡Muy buenos días España!!! Es domingo 15 de febrero, esto es Fin de Semana de la cadena y somos un equipo de personas que te acompañamos sábados y domingos de diez a dos, empeñados en informarte y que lo pases bien. 

Acabó la lluvia constante y generalizada. Acaba de pasar la borrasca Oriana, moja sobre todo el norte de la península, y ahora la preocupación es el viento, que en Castellón particularmente ha tenido rachas de una violencia inusitada. 

En Murcia se ha desatado anoche un incendio por la caída de unos cables. En el paraje natural de Cabo Tiñoso, en la costa de Cartagena, se han tenido que desalojar 80 caravanas y también casas de la localidad de Campillo de Adentro. Se trata de una zona de alto valor natural y en estos momentos prosigue el incendio.

El Gobierno ruso asesinó al opositor Alexei Navalny con una toxina mortal, la Epibatidina, una substancia letal que se extrae nada más ni nada menos que de la llamada rana dardo, que se desarrolla en algunos lugares de Colombia y Ecuador. 

Un comunicado conjunto de cinco gobiernos, Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia ha confirmado ayer la noticia en la Conferencia de Múnich. Los cinco países, que ayer informaron de la investigación a su viuda, han trasladado sus conclusiones a la organización para la prohibición de Armas Químicas porque el asesinato infringe la Convención Internacional y se han comprometido a exigir a Rusia responsabilidades por estas acciones. 

Alexei Navalny y su mujer Yulia

Alamy Stock Photo

Alexei Navalny y su mujer Yulia

El minúsculo batracio, esta rana dardo, no desarrolla el veneno en cautividad, de forma que la substancia tuvo que ser deliberadamente extraída en origen y transportada a Rusia y eso no está al alcance de cualquiera.

Navalny ha sido la bestia negra de Putin. Un hombre solo que, a través sobre todo de las redes sociales, se levantó contra la tiranía e instó a la gente a no tener miedo. Era abogado, se presentó contra Putin en las elecciones y denunciaba la corrupción de las élites.

Rana Dardo

Alamy Stock Photo

Rana Dardo

 En 2020 sufrió un primer intento de asesinato envenado con un agente nervioso. Consiguió sobrevivir porque recibió tratamiento de urgencia en Alemania. Pese a que estaba perseguido, regresó a Rusia donde fue detenido y finalmente condenado a un penal de Siberia. Había salido a dar un paseo cuando, según los testigos, comenzó a sentirse mal y colapsó súbitamente. La muerte fue anunciada hace ahora dos años, en enero de 2024, y el único comentario de Putin fue “siempre es triste que una persona muera”.

En este momento en el que el dictador ruso atenaza a Ucrania en pleno invierno y aterroriza a finlandeses, polacos y al resto de los aliados del este, es inevitable que rindamos tributo a este hombre valiente.

A veces nos sentimos impotentes frente a los mecanismos del poder y los flujos sociales. Pareciera que somos frágiles hojas al viento, pero personas como Navalny nos revelan que un solo hombre puede cambiar la historia y hacernos tomar conciencia de nuestra responsabilidad. “Si deciden matarme -afirmó Alexei Navalny- significa que somos increíblemente fuertes. Necesitamos usar ese poder para no rendirnos”. 

Cada uno de nosotros tiene que elegir. El viernes falleció una mujer española de este tenor, de la pasta de Navalny.

La magistrada Ángela Murillo, primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, fallecía con apenas 74 años después de servir más de 40 años a la judicatura. Murillo ha sido crucial en la historia reciente y llevó desde el Caso Nécora contra el narcotráfico, al juicio por las tarjetas black de Bankia, pasando por el proceso contra la célula de Al Queda en España o el proceso contra Arnaldo Otegui.

Nacida en Almendralejo (Badajoz) Angela Murillo tenía salidas temperamentales como cuando la abogada de Arnaldo Otegui, Ione Goirizelaia, le preguntó si su cliente, que estaba en huelga de hambre, podía beber agua. 

Tenía un gracejo campechano y una fina ironía, una forma de humor que le ayudaba a afrontar gravísimos desafíos, como en el juicio Ekin contra el aparato político, financiero e internacional de ETA. Durante aquel proceso su pareja padeció una gravísima operación que lo llevó a la muerte. Nunca interrumpió el juicio. Presidía la vista y por la noche acudía al hospital.

Esta excepcional mujer es una de nosotros. Una señora extremeña que decidió, simplemente, llevar adelante su profesión y cumplir diariamente con su deber. Así son millones de españoles. Personas que se levanta al alba para trabajar, que sostienen a sus familias, que luchan por las personas en los transportes públicos, en los quirófanos y hospitales, en las empresas grandes y pequeñas.

Ángela Murillo, con toda su fuerza y ejemplaridad, también se equivocó, el comentario sobre la respuesta de Otegui sobre la banda ETA le costó la anulación del juicio. Sin embargo, al día siguiente reemprendió sus funciones y hoy le debemos fallos ejemplares que nos han defendido a todos de los traficantes, los corruptos, los terroristas. Sus colegas recuerdan que, durante el juicio a Ekin, que se celebró en la casa de Campo, aprovechaba los recesos para acercar unas coca colas a las prostitutas que trabajaban en la zona en condiciones lamentables.

Así somos, mitad gloria mitad barro, pero decisivos. Conviene recordarlo. En esta mañana de domingo, a punto de comenzar la semana, es bueno tener presente esta responsabilidad y esta belleza.

Visto en ABC

Programas

Último boletín

5:00H | 02 MAR 2026 | BOLETÍN

Boletines COPE
Tracking