Laura Gärna, arquitecta: "Es muy importante que la luz en casa sea la misma que la luz solar; más blanca y por la tarde y noche más cálida"

Claves de expertas para adaptar tu entorno, mejorar la productividad y potenciar el descanso sin salir del hogar

Laura Gärna, arquitecta

Laura Gärna / Uxío da Vila

Laura Gärna, arquitecta

Paco Delgado

Madrid - Publicado el

2 min lectura

El teletrabajo ha convertido nuestros hogares en oficinas, haciendo más evidente que nunca la importancia de nuestro entorno. En este contexto, la arquitecta e interiorista Laura Gärna subraya un factor a menudo ignorado: la luz. Nuestra mente está programada para recibir distintos tipos de luz a lo largo del día, un concepto conocido como iluminación circadiana.

La luz como reloj biológico

El cerebro humano está programado para seguir los ciclos solares. Cuando la iluminación es incorrecta, envía señales de incomodidad. Según explica la arquitecta Laura Gärna, una luz inadecuada puede "provocar picor, mareo o no dejar que nos centremos en lo que estamos haciendo".

Por ello, Gärna insiste en que "es muy importante modificarla a lo largo del día" para acompasar nuestros hábitos a la luz solar. La solución ideal es adaptar la temperatura de color, usando una luz más blanca por la mañana y una más cálida por la tarde y noche. Actualmente, la tecnología de iluminación led circadiana ya permite regularla para cada momento.

Si utilizamos focos de techo o halógenos todo el día, nos puede dar problemas de visión o incluso dolor de cabeza"

Laura Gärna

Arquitecta

Para conseguirlo, la interiorista recomienda situarse cerca de una fuente de luz natural. Si no es posible, se debe crear un rincón fijo en una zona tranquila, combinando iluminación indirecta general con un foco de luz personalizada y regulable. Gärna advierte que, de lo contrario, los efectos se notan: "si utilizamos focos de techo o halógenos todo el día, nos puede dar problemas de visión o incluso dolor de cabeza".

El poder silencioso de los colores

Al igual que la luz, los colores del hogar influyen directamente en nuestro estado de ánimo. La arquitecta Andrea Baldoni explica que la psicología del color es un factor decisivo en el diseño. La elección de una tonalidad para las paredes no es solo una decisión estética, sino que puede afectar a nuestro bienestar emocional.

Salón de una vivienda en Málaga

Alamy Stock Photo

Salón de una vivienda en Málaga

Baldoni es especialmente tajante con el dormitorio. Desaconseja por completo pintar esta estancia de color rojo, pues "pone el cerebro en alerta" y "trata de expulsarte", aumentando la ansiedad. En su lugar, recomienda tonos celestes, que reducen el ritmo cardíaco, o el verde, que conecta "con lo natural y reduce el estrés".

La arquitecta Andrea Baldoni es clara sobre los colores a evitar en las zonas de descanso: "No se te ocurra incluir en el dormitorio tonos de color rojo, genera ansiedad y estrés y aumenta la frecuencia cardíaca". Para otros ambientes, la gama de amarillos aporta alegría, mientras que el naranja "abre el apetito". Por su parte, los rosas y fucsias tienen un "efecto antibajón" ideal para dar toques de vitalidad.

En definitiva, tanto la luz como el color son herramientas para modelar cómo nos sentimos en casa. Como concluye Baldoni, "los colores son una forma silenciosa de expresar quiénes somos y cómo queremos sentirnos en nuestra casa". La clave está en crear un espacio que no solo sea agradable, sino que también potencie la productividad y el descanso.

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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