El vicepresidente en Galicia de la Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios destaca que "la farmacia gallega ayuda a la longevidad"
Pablo Vivanco destaca que la promoción de la salud en la farmacia está "estrechamente ligada a la longevidad" porque "no se limita a evitar la enfermedad sino que busca preservar autonomía, funcionalidad y bienestar"

Ourense - Publicado el - Actualizado
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El farmacéutico y vicepresidente en Galicia de la Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios, Pablo García Vivanco, aseguró que la farmacia “ayuda a la longevidad”. En una entrevista en COPE Ourense, destacó que “España y, sobre todo, Galicia debido a su geografía, cuenta con una red de farmacias comunitarias con una característica diferencial: su capilaridad territorial” y, en ese sentido, “la distribución de las oficinas de farmacia, su implantación en barrios y pueblos, y su vocación de servicio permiten que exista una cruz verde cerca de la vida real de las personas”.

Medicamentos en farmacia
“Allí donde el acceso al centro de salud puede requerir cita previa, desplazamiento o tiempos de espera, la farmacia comunitaria ofrece accesibilidad inmediata. Esta proximidad no compite con la Atención Primaria: la complementa” resaltó el referente gallego de la longevidad, quien añadió que “es una extensión natural del sistema en el territorio, un punto sanitario de contacto continuo que, bien integrado, contribuye a reducir complicaciones, evitar descompensaciones y mejorar resultados en salud”. Por ello, “todo esto provoca que se actúe en la prevención y en la promoción de salud, dando como resultado una menor carga profesional para los compañeros sanitarios y una mejor atención tanto médica como farmacéutica siendo el mejor aval de una vida más duradera de la mejor forma posible; es decir, vivir más y mejor”
lA lONGEVIDAD, UN LOGRO COLECTIVO
Pablo García Vivanco explicó en una entrevista en COPE Ourense que “cuando se habla de Atención Primaria se piensa, con razón, en el eje médico-enfermera y en su capacidad de resolver problemas de salud comunes, coordinar la atención y acompañar a los pacientes crónicos” pero, sin embargo, “en la práctica diaria, la Primaria se apoya en múltiples actores que sostienen la continuidad asistencia y el farmacéutico comunitario es uno de los más relevantes: un engranaje sociosanitario que conecta el tratamiento prescrito con la realidad del paciente, que detecta errores, dudas o riesgos, que traduce indicaciones complejas a instrucciones comprensibles, y que promueve hábitos saludables desde el entorno más próximo”.
El referente gallego de la longevidad explicó que “la longevidad, por sí sola, no es un problema: es un logro colectivo que ponemos en valor desde colectividades como Ourensividad” pero “su consecuencia inevitable es el aumento de la cronicidad, la fragilidad, sarcopenica y el número de personas que conviven con varios tratamientos simultáneamente” y añadió que “la polimedicación incrementa el riesgo de interacciones, duplicidades, efectos adversos, confusiones y falta de adherencia aunque también debemos de recordar que salvan vidas y que una de las clasificaciones de los centenarios teniendo en cuenta la toma de medicamentes es las de supervivientes, aquellos polimedicados que llegan a ser centenarios”.
En ese escenario “el farmacéutico comunitario no es un mero dispensador: es un profesional sanitario con capacidad para optimizar el uso seguro y efectivo de los medicamentos, detectar señales de alarma y colaborar con el resto del equipo asistencial”
PROMOCIÓN DE LA SALUD EN LA FARMACIA
Pablo García Vivanco resaltó que “la promoción de la salud en la farmacia comunitaria está estrechamente ligada a la longevidad, porque no se limita a evitar enfermedad: busca preservar autonomía, funcionalidad y bienestar”. “La farmacia puede ser un punto de encuentro donde las personas, especialmente después de la jubilación, encuentren no solo productos, sino orientación y programas de salud que fortalezcan esas tres dimensiones” resaltó el farmacéutico en una entrevista en COPE Ourense.
En su intervención, relató que “la farmacia comunitaria moderna puede aportar un catálogo de acciones preventivas de enorme impacto si se integran de manera coordinada con el sistema sanitario” como son “talleres de adherencia y uso seguro del medicamento o cómo tomar correctamente tratamientos crónicos, qué hacer ante olvidos, cómo manejar inhaladores, insulinas, anticoagulantes o dispositivos” además de “educación en hábitos saludables: alimentación cardioprotectora, control de sal y azúcares, hidratación en mayores, higiene del sueño, ejercicio adaptado y prevención de caídas”. Junto a ello, recalcó “cribados y detección precoz: medición de presión arterial, control de glucemia y otros marcadores, identificación de riesgo cardiovascular, detección de fragilidad y de problemas de medicación” así como “consejo para dejar de fumar y apoyo conductual en cambios de hábitos” junto a “seguimiento farmacoterapéutico en pacientes polimedicados: detectar duplicidades, interacciones, efectos adversos, y derivar a Atención Primaria con información útil”.

pERSONA DURMIENDO
“Estos servicios no sustituyen al médico ni a la enfermera sino que, al contrario, permiten que el tiempo clínico de médicos y enfermeras se concentre en lo complejo, mientras la farmacia contribuye a sostener la prevención, la educación y el control de factores de riesgo de manera continua” resaltó Pablo Vivanco
En esa línea, explicó que “el farmacéutico comunitario aporta una perspectiva específica: el medicamento como herramienta terapéutica, pero también como fuente potencial de riesgo si se usa mal, se combina sin control o no se adapta al paciente” y “esta visión es complementaria a la del médico -diagnóstico, estrategia clínica, decisiones terapéuticas globales- y a la de la enfermera -cuidado, seguimiento, educación, técnicas, control de crónicos, prevención y apoyo comunitario-”.
Pablo Vivanco explicó que “uno de los valores centrales de la farmacia comunitaria es su capacidad para actuar como primer punto de contacto” ya que “muchas consultas que llegan al sistema podrían resolverse con educación sanitaria o consejo profesional; otras, por el contrario, deben derivarse cuanto antes” y la farmacia actúa “como filtro responsable al orientar sobre síntomas menores y autocuidado cuando procede, detectar banderas rojas y derivar al centro de salud o a urgencias, o favorecer el uso apropiado del sistema: ni infrautilización -no consultar cuando hace falta- ni sobreutilización -acudir a urgencias por problemas leves-.
PAPEL SINGULAR
En lugares con identidad sanitaria y recursos específicos, Pablo Vivanco destacó que la farmacia puede desempeñar un papel aún más singular. “Ourense, conocida como capital termal de España, concentra una cultura del agua con potencial terapéutico para diversas indicaciones y si el sistema sanitario desarrollara formación y marcos de actuación claros, podría explorarse la integración de la orientación terapéutica sobre tratamientos termales y, en determinados contextos, la denominada prescripción hídrica como recomendación complementaria -siempre bajo regulación, evidencia y coordinación clínica-.

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En ese escenario, la farmacia podría “informar de forma responsable sobre zonas termales, tipos de aguas y usos tradicionales respaldados por indicaciones concretas; derivar adecuadamente a profesionales médicos cuando existan contraindicaciones o se requiera valoración clínicas; y servir como punto de educación sanitaria sobre hidratación, cuidados musculoesqueléticos y bienestar, evitando la banalización de lo termal”.
“Esto no convertiría a la farmacia en un “centro turístico”, sino en un nodo comunitario que integra salud, prevención y recursos locales con criterio sanitario” concluyó Pablo Vivanco.





