El Yumay baja la persiana después de más de medio siglo: "Con emoción y un poco de añoranza"
Justo y Lola, sus propietarios, se despiden con el local lleno y la vista puesta en un futuro sin horarios: "Ahora no mirar el reloj, que siempre vamos corriendo a todos lados"

Justo y Lola en uno de los últimos días al frente de la Sidrería Yumay / Josema Azpeitia
Oviedo - Publicado el - Actualizado
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La mítica sidrería Yumay de Avilés baja la persiana para siempre. Tras más de medio siglo siendo un referente de la gastronomía asturiana, sus dueños, Justo y Lola, se despiden y echan el cierre este 31 de diciembre. La decisión, aunque meditada, llega con un sabor agridulce para la pareja. Afrontan el cierre con el restaurante que continúa lleno a rebosar, como reconocen en una entrevista en COPE Avilés. Más allá de ganarse el hueco entre la clientela, también lo han conseguido entre la sociedad, como punto de encuentro de empresas, cofradías gastronómicas o entregas de galardones.
Una despedida emocionante
Justo y Lola afrontan los últimos días con una mezcla de entereza y nostalgia. "Veías la fecha venir y pensabas que faltaba mucho... Es muy emocionante, pero a la vez es triste", confiesa Lola. A pesar de la inminente clausura, la actividad viene siendo frenética desde hace semanas, con todas las mesas reservadas desde hace tiempo. El ritmo no baja y apenas les deja un respiro para pensar en el día después.

Lola Sánchez, guisandera del Yumay, elaborando un plato en las cocinas de la Sidrería
Sobre el futuro, la pareja todavía no tiene planes fijos, pero sí ideas claras. Justo sueña con volver a hacer el Camino de Santiago, esta vez desde Roncesvalles, y conocer mejor la España interior. Lola, por su parte, anhela una vida más tranquila: "No mirar el reloj, leer, descansar, pasear...".
Medio siglo de cambios y éxito
Al echar la vista atrás, Justo se muestra orgulloso del camino recorrido. "Fui muy feliz aquí, el negocio fue siempre creciendo, con sus altibajos, como los hay en todos los negocios", explica. Reconoce que la crisis del 2008 afectó con fuerza, como en todo el sector, pero lograron superarla: "Tengo la ilusión que ahora mismo nos vamos con el techo más alto que tuvo el negocio en su historia", afirma.

Justo García y Lola Sánchez durante la entrevista en COPE Avilés
En estos 50 años, han sido testigos de una profunda transformación en la hostelería. Han visto cambiar los hábitos y también la gastronomía. Lola lo constata en primera persona desde las cocinas: "La gente ahora come por los ojos, quiere un postre decorado, quiere un plato decorado". Desde la vajilla hasta la cubertería, todo se ha adaptado a las nuevas demandas.
Agradecimiento a una vida
Finalmente, Justo no quiere despedirse sin antes mostrar su gratitud. "No tengo palabras suficientes para agradecerle a la clientela de esta casa, que fue fiel", declara. Un adiós que cierra un capítulo importante en la historia social y gastronómica de Avilés.
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