Un grupo de meteorólogos adelanta el tiempo que nos espera este invierno: "Impactará de forma significativa"
Tras un verano anómalo marcado por olas de calor y récords históricos, Europa se prepara para un invierno diferente, con enero como el mes más determinante

Invierno
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El verano de 2025 será recordado como uno de los más calurosos de la historia de España, meses en los que los termómetros no han dado tregua, alcanzando récords históricos como los 50 grados en Córdoba, y una ola de incendios que han arrasado 358.000 hectáreas.
Entre el 3 y el 18 de agosto, se vivió una de las olas de calor más intensas desde que hay registros. Ahora, a las puertas de septiembre, los ojos ya están puestos en lo que viene: otoño e invierno, unos meses que, según el último análisis de Severe Weather Europe, no serán precisamente calmados.
El fenómeno que marcará la pauta invernal será, el enfriamiento de las aguas del Pacífico, conocido como La Niña. Un patrón se caracteriza por un predominio de vientos alisios en dirección de este hacia oeste, que se fortalecerán durante la próxima estación.

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La niña desplazará las aguas cálidas del pacífico hacia el oeste, afectando a regiones como Asia y provocando que aguas profundas y frías asciendan hacia la superficie en el Pacífico Oriental, disminuyendo de forma general la temperatura de los océanos.
Un fenómeno que, no solo alterará los patrones atmosféricos a nivel global, sino que también tendrá efectos positivos: al subir a la superficie, las aguas más frías, estas estarán más cargadas por nutrientes.
Un otoño habitual: Calma antes de la tormenta
Según el estudio de SWE (Severe Weather Europe), el otoño se presenta con temperaturas suaves: en el Norte de Europa se prevén valores más altos de lo habitual, mientras que en las regiones del sur del continente, se espera un ambiente más frío y seco.
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El norte y la meseta se perfilan como las zonas más vulnerables, con un mayor impacto de las irrupciones frías procedentes de Europa Central, lo que aumentaría la frecuencia de episodios de nieve y heladas. Por su parte, en el Mediterráneo y el sur, se podrían alternar días fríos con irrupciones de aire templado procedente del norte de África, generando un patrón más variable.
Según indican fuentes del estudio, "el análisis muestra temperaturas por debajo de lo normal en Alaska, el noroeste del Pacífico y el extremo oeste de Estados Unidos. Se muestran anomalías cálidas debido a un flujo más austral, lo que crea un patrón de 'calma antes de la tormenta' antes del invierno".
En conjunto, se espera un invierno anómalo, marcado por frío y nevadas, que podría afectar especialmente a sectores como la agricultura, la energía y el transporte, debido a posibles interrupciones derivadas de las bajas temperaturas y la nieve.
No obstante, a medida que el otoño vaya llegando a su fin y el invierno se vaya asomando, se espera que se produzca un vuelco radical en la situación. El vórtice polar será el protagonista indiscutible de los meses invernales, un factor clave que desencadenará un invierno muy frío.
Un inverno marcado por el vórtice polar
El vórtice polar, originado en el Ártico, mantiene el aire frío confinado en latitudes altas. Sin embargo, los modelos del estudio prevén que este aire no se mantenga en su lugar, sino que se desplace hacia Europa y Norteamérica.
Este debilitamiento y mayor dispersión de las corrientes de aire, provocará las corrientes en chorro, fuertes vientos que circulan de oeste a este, en la atmósfera superior y que se fragmentan. "Este es uno de los factores que actualmente sugiere un alto potencial de circulación invernal más débil y un incremento del frío", explican expertos del Severe Weather Europe.
"Mirando a Europa, el mes más interesante en el pronóstico de invierno es enero de 2026"
Las mayores preocupaciones, según el estudio SWE, se concentran en el mes de enero, cuando se prevé un bloqueo de altas presiones en el norte de Europa. Este patrón podría canalizar el aire polar hacia el centro y oeste de España, provocando temperaturas por debajo de la media y alto riesgo de nevadas.

Nevadas
El mes de enero podría presentarse como un periodo de contrastes extremos, marcado por una influencia indiscutible de aire polar. A diferencia de inviernos pasados, caracterizados por estabilidad y anomalías cálidas, se prevé que este mes de enero presente alternancias entre olas de frío intensas y periodos más templados, siendo un mes de fenómenos imprevisibles.
"El pronóstico de presión, muestra un amplio patrón de bloqueo de alta presión sobre el norte. A medida que un anticiclón gira en sentido horario, esto implica un flujo más frío del norte al noreste a través del continente, transportando una masa de aire más fría", comentaba el pronóstico de SWE.
DE VERANO A INVIERNO
Tras un verano marcado por temperaturas extremas, miles de hectáreas arrasadas por incendios y más de un millar de víctimas a causa de las olas de calor, el informe apunta un giro radical, habiendo un otoño más breve y templado que dará paso a un invierno más frío de o habitual.
El estudio concluye apuntando: "A pesar del enfriamiento, los últimos pronósticos indican que durante el invierno se producirá un enfriamiento adicional, con fuertes indicios de que un evento débil de La niña impactará de forma significativa".