Los tres colores que asocian con menor inteligencia según la psicología (aunque la ciencia aclara que es solo percepción)
La elección cromática en la vestimenta puede influir en cómo nos perciben los demás, según estudios de psicología del color

Círculo de colores vivos sobre fondo blanco
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La psicología del color lleva décadas analizando cómo las tonalidades que elegimos para vestirnos transmiten mensajes sutiles sobre nuestra personalidad. Aunque la ciencia es clara al respecto —ningún color determina la inteligencia real de una persona—, lo cierto es que determinadas elecciones cromáticas generan percepciones automáticas en quienes nos rodean.
Cuando el color habla (más de lo que creemos)
Varios estudios recientes, citados por la Universidad de Groningen y la Universidad de California, señalan que tres colores en particular se asocian culturalmente con características como menor curiosidad intelectual, escasa iniciativa o poca apertura mental. No se trata de una medida científica de capacidad cognitiva, sino de códigos simbólicos arraigados en contextos sociales y profesionales.
Gris: la neutralidad que puede interpretarse como apatía
El gris ocupa el primer lugar en esta lista. Este color, profundamente ligado a la neutralidad y la sobriedad, puede transmitir —cuando domina el guardarropa— sensación de apatía emocional y falta de compromiso. La Universidad de Groningen explica que el gris, aunque transmite estabilidad, también genera monotonía, lo que puede limitar la capacidad de una persona para pensar fuera de lo común. En el ámbito laboral y social, el uso excesivo de esta tonalidad se interpreta a menudo como pasividad frente a desafíos o una tendencia a no posicionarse.
Algunos expertos vinculan esta percepción de neutralidad extrema con una actitud que podría interpretarse como menor curiosidad intelectual o poca disposición al desafío.
Negro: elegancia que puede esconder rigidez mental
El negro es un clásico indiscutible de la moda, asociado tradicionalmente con elegancia y formalidad. Sin embargo, los especialistas advierten que su uso constante puede generar lecturas negativas.
Cuando este color domina completamente el vestuario, puede transmitir rigidez, frialdad y escasa flexibilidad mental. La psicología del color sugiere que la preferencia absoluta por el negro crea distancia emocional y limita la comunicación, lo que puede dar lugar a pensar que la persona tiene una mente cerrada o poco receptiva a nuevas ideas y opiniones distintas.
Beige y tonos tierra: discreción o falta de ambición
Los tonos beige y tierra completan el podio. Aunque estos colores no tienen connotaciones negativas en sí mismos, su uso frecuente se asocia simbólicamente con búsqueda de anonimato y conformismo. Estos tonos transmiten discreción y búsqueda de pasar desapercibido. Desde una perspectiva simbólica, los expertos indican que estos colores reflejarían una personalidad conformista que tiende a no destacar, lo que puede asociarse con falta de ambición, creatividad o exploración personal.
¿Y qué colores proyectan creatividad e inteligencia?
En contraste, las investigaciones apuntan que tonalidades como el rojo, azul y verde se vinculan con perfiles más innovadores y creativos. La Universidad de California señala en un informe sobre psicología del color en el ámbito laboral que los ambientes de trabajo con colores brillantes y variados pueden potenciar la creatividad de los empleados.
Los espacios con colores más neutros y oscuros suelen generar un ambiente más conservador y poco estimulante, concluyen los investigadores"
Universidad de California
Los profesionales californianos añaden que colores como el naranja y el turquesa también se asocian con la creatividad, ya que son tonalidades que evocan una sensación de apertura y optimismo, características que fomentan la innovación y el pensamiento divergente.
La clave está en el contexto, no en el color
Los especialistas insisten en un punto fundamental: la relación entre color e inteligencia es compleja, subjetiva y dependiente del contexto cultural. Como recoge el portal Cronista, preferir unos colores sobre otros no tiene por qué ser sinónimo de una mayor o menor inteligencia.
La psicología hace hincapié en que esto no está relacionado con capacidades reales, sino con cómo los demás pueden percibirte"
Periódico
Otros factores como el lenguaje corporal, la expresión verbal, la seguridad personal y la combinación de prendas influyen tanto o más que el color aislado. Vestir de gris, negro o beige no te hace menos inteligente, pero puede condicionar la primera impresión que proyectas, especialmente en entornos profesionales o sociales donde estas percepciones simbólicas tienen peso.
En definitiva, los expertos recomiendan ser conscientes de estos códigos culturales sin dejar que limiten la expresión personal. Al fin y al cabo, la verdadera inteligencia radica en elegir con criterio propio.



