El negocio 'aburrido' que factura 4.500 euros al mes sin empleados y con una inversión de 100.000 euros: "Nuestros gastos son mínimos"
Una emprendedora desvela las claves de su éxito con los trasteros urbanos, un modelo de autogestión con un 99% de ocupación y beneficios de 2.500 euros mensuales

Verónica, empresaria
Madrid - Publicado el
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Hay negocios que, a primera vista, pueden parecer aburridos, pero que al analizar sus números revelan un potencial sorprendente. Es el caso de los centros de trasteros urbanos, un modelo de negocio que, sin cocinas, sin stock y sin apenas personal, puede generar una alta rentabilidad. Así lo demuestra la experiencia de Verónica, una emprendedora que en 2015 decidió apostar por este sector y que hoy gestiona tres centros con una ocupación del 99%. Su propuesta se basa en una operativa sencilla donde la tecnología y, sobre todo, la ubicación, son las claves del éxito.
La clave: autogestión y ubicación
A diferencia de otros negocios que requieren una implicación diaria y personal constante, el modelo de Vero se acerca al máximo a la autogestión.
El día a día se basa en atender el teléfono, resolver incidencias como el olvido de una clave de acceso y gestionar las nuevas altas. Todo el proceso de contratación es online y las visitas se realizan a distancia. “Yo te abro la puerta a distancia con el programa que tenemos, entras y te digo, mira, el trastero 130, que tiene 2 metros cuadrados...”, explica Vero. Esto le permite adaptarse por completo al horario del cliente sin tener que desplazarse, optimizando el tiempo y los recursos. Un circuito de cámaras y un sistema de acceso por códigos individuales completan una operativa donde no es necesaria una persona física en el centro.

Verónica, empresaria
Nuestros gastos de estructura son mínimos"
Empresaria
El segundo pilar del éxito es la ubicación dentro del núcleo urbano. A diferencia de las grandes naves en polígonos industriales, estos trasteros se integran en los barrios, convirtiéndose en “un desahogo” o “una habitación más” para los vecinos de la zona. “Nuestros clientes son del día a día, del paso, nuestros propios vecinos”, señala la empresaria. Este enfoque atrae a un cliente de larga duración que busca un espacio para guardar la ropa de otra temporada, las cosas de la playa o la bicicleta, lo que garantiza una rotación muy baja y una demanda constante. De hecho, la lista de espera llegó a ser tan grande que tuvieron que dejar de gestionarla.
Números de un negocio redondo
Montar un centro de unos 400 metros cuadrados con capacidad para 97 trasteros requirió una inversión inicial de aproximadamente 100.000 euros. Esta cifra, que puede variar según el estado del local y las normativas, se recupera en un plazo de cuatro a cinco años. Cada centro factura una media de 4.500 euros al mes, y tras descontar unos 2.000 euros de gastos fijos (principalmente el alquiler, junto a la luz, internet, alarma y gestoría), el beneficio limpio mensual ronda los 2.500 euros. El ticket medio es de unos 50 euros al mes por un trastero de 2 metros cuadrados, con IVA y seguro básico incluido, lo que sitúa la rentabilidad del negocio entre un 15% y un 20%.
Básicamente, la administración, la la burocracia
Empresaria
A pesar de la tranquilidad operativa, el mayor obstáculo no son los clientes ni la gestión, sino los trámites administrativos. “Básicamente, la administración, la burocracia”, afirma Vero. El proceso para abrir un nuevo centro puede convertirse en una pesadilla de hasta ocho meses o un año, un tiempo en el que hay que seguir pagando el alquiler. La obtención de la licencia de actividad y el permiso de obras, la aprobación del proyecto por parte de los bomberos y los continuos cambios de normativa son el principal quebradero de cabeza. “Cuando tienes una cosa, te dicen, ‘pero ahora te falta esto’. Y son las cosas que te desesperan”, confiesa.

Trasteros
Un modelo con futuro y planes de expansión
Pese a las dificultades burocráticas, Vero está convencida del potencial del sector y no duda en que volvería a empezar de cero. “Por supuesto que sí”, responde con rotundidad. Su plan es seguir expandiendo la marca y abrir nuevos centros. La experiencia le ha enseñado una lección: empezar con locales más grandes. “Cogería un local un poco más grande. A lo mejor, al principio, lo dejaría como vacío, para ver si funciona, y si funciona, pues para poder ampliar”. Actualmente, una sola persona gestiona los tres centros, y según Vero, podría llevar más. “Hay días que no cojo el teléfono porque nadie me llama”, concluye, resumiendo la esencia de un negocio que combina alta rentabilidad con una dedicación mínima.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




