Phantom MK 1 los robots humanoides llegan a la guerra de Ucrania
Un androide de acero de casi dos metros de altura ya realiza pruebas en el frente, abriendo el debate sobre el futuro de los conflictos y la tecnología

ROBOTS HUMANOIDES
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Primero fueron los drones y ahora la guerra entra en una nueva fase con la llegada de los robots humanoides. En el conflicto de Ucrania ha aparecido una silueta que parece sacada de una película de ciencia ficción, un androide diseñado para combatir en el frente. Se trata del Phantom MK 1, un robot humanoide de acero negro y casi dos metros de altura enviado por una empresa estadounidense para probar su eficacia en un entorno de guerra real, un asunto analizado en el programa 'La Tarde' de COPE por el divulgador científico Jorge Alcalde.
Según ha explicado Alcalde en los micrófonos de COPE, este androide mide 1,90 de altura y pesa unos 80 kilos, siendo capaz de cargar hasta 40 kilos. El experto lo ha descrito como "un pibón en toda regla, un tío grande y fuerte". Cuenta con 19 grados de libertad, lo que le otorga hasta 19 movimientos diferentes que le permiten tomar decisiones autónomas en sus desplazamientos.
Su parecido con 'RoboCop' no es solo estético. Puede moverse a 1,7 metros por segundo y desplazarse con gran destreza gracias a un sistema de actuadores cicloidales que le permite recibir impactos potentes sin caerse o, si lo hace, levantarse con gran flexibilidad y rapidez.
Limitados por decisión humana
La capacidad de estos robots está limitada de forma deliberada para que no puedan, por ejemplo, utilizar un arma y matar a alguien. Jorge Alcalde ha señalado que, aunque tecnológicamente sería posible, "de momento no tienen esa autonomía". Están diseñados para tareas de acompañamiento, como llevar herramientas, munición, desactivar explosivos o, en un futuro, rescatar heridos.
La tecnología podría llegar mucho más allá y este modelo, si se programase para eso, podría llegar a matar
Divulgador científico
Sin embargo, el divulgador ha matizado que estas limitaciones son impuestas, no tecnológicas. "La tecnología podría llegar mucho más allá y, de hecho, este mismo modelo, si se programase para eso, podría llegar a matar", ha afirmado. Por ahora, es fundamental que "siempre hay un ser humano que tiene que tener la última decisión, sobre todo si lo que va a hacer es mortal para otro ser humano".
Estos prototipos ya están teniendo un uso experimental, pero la presencia robótica en el frente no es nueva. Alcalde ha confirmado que ya se han realizado más de 7.000 operaciones robotizadas en el último año en la guerra de Ucrania con otros tipos de robots no humanoides para dotar de suministros, explorar el terreno o enviar informes a través de cámaras.
Los robots que ya viven en casa
Más allá del ámbito bélico, los robots ya forman parte de la vida cotidiana. Como se ha comentado en 'La Tarde', dispositivos como los robots de cocina o los robots aspiradores son habituales en muchos hogares. Según datos de Statis, un 15% de los hogares españoles tiene un robot aspirador, lo que se traduce en unos 2,8 millones de unidades.
A ellos se suman los asistentes de voz, presentes en el 18% de las viviendas en España, con unos 3,5 millones de altavoces inteligentes. Estos dispositivos, como ha apuntado el propio Alcalde, demuestran que la forma más útil para un robot no siempre es la humana.
El cuerpo humano es muy útil para ser humano, pero para ser robot, es mejor no tener cuerpo humano
Divulgador científico
"El cuerpo humano es muy útil para ser humano, pero para ser robot, de momento, es mejor no tener cuerpo humano", ha sentenciado el experto. Un claro ejemplo es la forma redondeada del robot aspirador, ideal para limpiar rincones y bajo los muebles, una tarea para la que una forma humanoide no sería eficiente.
El futuro: cuidados y compañía
La tecnología avanza hacia robots brutalmente parecidos a los humanos, como Melody o Moya, diseñados para ofrecer una interacción más natural, asistir y acompañar. El objetivo, según Alcalde, es "ofrecer cuidados y luego compañía", dos necesidades crecientes en una sociedad con mayor longevidad y aislamiento.
Según el divulgador, la forma humana en los robots empieza a ser más útil ahora porque la tecnología permite que sus gestos sean "agradables, empáticos y emocionales". Esto reduce el miedo que antes generaba un rostro artificial y los hace más aptos para el acompañamiento de personas solas o enfermas, abriendo un camino muy diferente al de la guerra para la misma tecnología.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



