La Ley de Propiedad Horizontal lo confirma: así puedes conseguir ingresos extra con tu plaza de garaje
Muchos propietarios alquilan su plaza de garaje a personas ajenas a su comunidad para conseguir ingresos extra. La ley lo permite en la mayoría de los casos, pero impone límites que conviene conocer para evitar sanciones y problemas con los vecinos

Plaza de garaje
Madrid - Publicado el
3 min lectura
En muchas comunidades de vecinos, las plazas de garaje pasan semanas o incluso meses sin usarse. Mientras tanto, encontrar aparcamiento en las grandes ciudades es cada vez más complicado y sobre todo, más caro.
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Esta situación ha llevado a muchos propietarios a plantearse una opción bastante sencilla: alquilar su plaza a otra persona y conseguir así un ingreso extra cada mes.
Sin embargo, lo que parece una solución fácil puede acabar generando problemas si no se hace bien.
El aumento del tráfico, la falta de aparcamiento en la calle y las restricciones en zonas céntricas han disparado la demanda de plazas privadas.
En algunos barrios, alquilar un garaje puede costar entre 80 y 150 euros al mes, dependiendo de la zona.
Para quienes no usan su plaza a diario, supone una forma de sacar partido a un espacio que, en muchos casos, está casi siempre vacío. Eso sí, antes de cerrar ningún acuerdo, conviene tener claro qué dice la normativa.

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qué dice la ley de propiedad horizontal
La Ley de Propiedad Horizontal permite, en general, alquilar una plaza de garaje a una persona que no viva en la comunidad. Es decir, el propietario puede disponer de su plaza con bastante libertad.
El problema aparece cuando los estatutos del edificio incluyen alguna limitación o prohibición. En esos casos, el alquiler a terceros puede no estar permitido. Por eso, uno de los primeros pasos debería ser revisar la documentación de la comunidad o consultar con el administrador. Saltarse esta parte puede acabar en sanciones o conflictos innecesarios.
Además, alquilar una plaza no significa desentenderse de ella. El propietario sigue siendo responsable del uso que se haga del espacio. Esto incluye posibles daños en zonas comunes, incumplimiento de normas internas o comportamientos inadecuados dentro del garaje.
También es importante controlar el acceso, ya sea mediante llaves, mandos o tarjetas, y asegurarse de que la persona que alquila conoce y respeta las normas básicas.

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cómo evitar conflictos vecinales
Muchos de los problemas entre vecinos surgen precisamente cuando estas precauciones no se tienen en cuenta. La entrada de personas ajenas al edificio puede generar desconfianza, sobre todo en comunidades pequeñas.
También son habituales los conflictos por ruidos, puertas abiertas, coches mal aparcados o uso indebido de zonas comunes. Cuando estas situaciones se repiten, el malestar va creciendo y acaba llegando a las juntas de propietarios o incluso a denuncias formales.
Para evitar este tipo de situaciones, conviene seguir algunas recomendaciones básicas. La primera es revisar bien los estatutos y resolver cualquier duda antes de alquilar. También es aconsejable informar a la comunidad, aunque no sea obligatorio, para evitar suspicacias.
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Firmar un contrato por escrito, aunque sea sencillo, ayuda a dejar claras las condiciones, la duración y las responsabilidades. Además, identificar bien al inquilino y explicarle las normas del garaje puede prevenir muchos problemas desde el principio.
Alquilar una plaza de garaje puede ser una forma estable de conseguir ingresos extra, especialmente en zonas donde el aparcamiento escasea. Pero no conviene hacerlo a la ligera.
La plaza es una propiedad privada, sí, pero forma parte de un espacio compartido. Mantener el equilibrio entre rentabilidad y convivencia es lo que marca la diferencia entre un ingreso sin complicaciones y un conflicto constante con los vecinos.





