Jordi, conductor de autobús: "Alguien en un almacén está ocho horas y se va a casa con mi mismo sueldo, pero yo tengo la responsabilidad de llevar a 60 personas"
Jordi, un conductor con 15 años de experiencia en el sector, relata las jornadas maratonianas, la enorme responsabilidad y el desgaste físico de una profesión al límite

Imagen de recurso de pasajeros en la estación de autobuses de Barcelona
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El transporte de viajeros por carretera es un sector que sigue funcionando gracias a profesionales que soportan jornadas interminables, una enorme responsabilidad y un desgaste que no siempre es visible. En el pódcast 'Rutas de Éxito', Jordi, un conductor de autobús con 15 años de experiencia, describe con crudeza la realidad de su día a día y alerta sobre la falta de relevo generacional.
La principal queja de Jordi se centra en la desproporción entre el salario y la responsabilidad. "Una persona que está en un almacén, en una fábrica, está sus ocho horas y se va para su casa con el mismo sueldo", compara. La diferencia, subraya, es abismal: "Yo llevo una responsabilidad de llevar 60 personas detrás más lo que me pueda encontrar".
Jordi explica que su sueldo base es de 1.600 euros y que para tener un salario digno dependen de los extras. "Vivimos de los complementos, de las dietas, de las horas extras y de todo lo que tú quieras", afirma. Sin embargo, el precio a pagar es alto, con jornadas que se extienden hasta el extremo: "Yo trabajo 15 horas", confiesa, lo que le obliga a sacrificar festivos como "Navidad, San Esteban o Año Nuevo" lejos de su familia.

Captura de pantalla de Jordi en el podcast 'Rutas de Éxito'
El sacrificio es constante y la vida personal queda relegada a un segundo plano. "Yo no conozco lo que es un fin de semana", sentencia Jordi, quien recuerda una racha especialmente dura en un antiguo empleo: "En la empresa que estaba antes hubo una racha que estuve 96 días trabajando. 96 sin parar ni uno".
Se jubila gente muy válida, pero necesitan hacerlo
Otro de los grandes problemas que afronta el sector es el relevo generacional. Jordi explica que se está marchando una generación de profesionales muy valiosa. "Se está jubilando gente que es muy válida, muy competente, pero necesitan jubilarse", asegura, no por falta de ganas, sino por el inmenso desgaste físico y mental acumulado tras décadas al volante.
El conductor pone en valor a estos veteranos, que aprendieron el oficio de una forma mucho más sacrificada. "No se han movido con GPS, que se han buscado la vida, que han pasado mucha fatiga", detalla. Pertenecen a "una generación muy larga, con mucha gente, con mucho oficio" que ha trabajado con vehículos mucho más duros, sin la electrónica actual.

Pasajeros en la estación de autobuses de Granada
Un futuro incierto para los que vienen
El desgaste físico es una de las claves que explican la necesidad de jubilación. A diferencia de un trabajo de oficina, un conductor pasa horas en la misma postura, soportando el movimiento constante del vehículo. "Sigues cogiendo baches y moviéndote", describe Jordi, tras pasar "cuatro o cuatro horas y media" sin poder cambiar de posición.
El futuro, según él, es complicado. Un compañero con 35 años de experiencia le llegó a advertir: "A los que llegáis ahora, a los que os faltan un montón de años vais a tener que apretar…". Sin embargo, Jordi tiene claro su límite y defiende sus derechos. "No, yo no", responde tajante. "Yo tengo una tarjeta de tacógrafo, tengo mis horas y si quieren gente que la contraten y la valoren".




