Ricardo Díaz, catedrático de Ingeniería Química y Materiales, destapa la 'causa-efecto' de los incidentes en los trenes y avisa: "Recuperarlo costará tiempo y más dinero"
La caída de la inversión en el mantenimiento por kilómetro de vía férrea desde 2008 dispara las averías, una situación que tardará más de un año en revertirse

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La situación de los trenes en España y la creciente acumulación de incidentes no es fruto de la casualidad. Así lo ha explicado el catedrático de Ingeniería Química y Materiales de la Universidad CEU Fernando III, Ricardo Díaz, en el programa 'El Cascabel' de TRECE, donde ha asegurado que la relación entre la falta de inversión en mantenimiento y el aumento de las averías es "causal, no casual". El experto ha analizado la problemática del sistema ferroviario, agravada tras la decisión del ministro Óscar Puente de aumentar la inversión para frenar la huelga en el sector.
Durante el programa, presentado por José Luis Pérez, se ha mostrado un gráfico que evidencia cómo la inversión en mantenimiento por cada kilómetro de línea de alta velocidad se desplomó a partir de la crisis de 2008. Justo en ese momento, los incidentes que requieren investigación comenzaron a crecer de forma alarmante. Según los datos, en el momento de máxima inversión se registraba un mínimo de incidentes, mientras que en el punto más bajo de la inversión se alcanzó el pico de incidencias.

Estado en el que quedó el tren Alvia tras el accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba
Cuánto costará volver a la normalidad
Revertir esta tendencia no será ni rápido ni barato. ¿Cuánto tiempo y dinero costará solucionarlo? "Cuando se han dejado las infraestructuras bastante abandonadas en cuanto al mantenimiento, recuperarlas cuesta bastante tiempo, y también más dinero", ha advertido Díaz. El catedrático calcula que será necesario invertir "fácilmente 1.000 euros por kilómetro de vía por año, aproximadamente, de promedio. O quizá algo más". Una cifra que evidencia que el ahorro en los años anteriores acabará saliendo más caro.
Las prioridades de la inversión
Para afrontar esta recuperación, el profesor ha señalado un orden claro de prioridades. "Lo primero, los puntos críticos, que son una revisión de todas las soldaduras", ha indicado. A continuación, ha situado el balasto, es decir, el asentamiento de la vía, y la inspección de la geometría de la misma mediante los "trenes auscultadores, que son fundamentales, son importantísimos".
Ricardo Díaz también ha recordado que existen tecnologías más seguras y de mayor calidad que el balasto tradicional, como la construcción sobre placa de hormigón. Esta solución, que ya se aplica en los túneles por la dificultad de mantenimiento del balasto en esos tramos, tiene un coste inicial superior, pero garantiza un menor gasto de mantenimiento a largo plazo, una obviedad según el experto.
La inspección, un pilar fundamental
Díaz ha hecho referencia a un reciente incidente en Irún por la rotura de una vía en un tren de mercancías tóxicas, que podría ser similar a otros fallos de soldadura. A este respecto, ha rebatido las palabras del ministro sobre la imposibilidad de detectar una avería el día anterior: "Yo ya he dicho que eso es físicamente imposible, o sea, eso es como negar la ley de la gravedad". Según él, una grieta sería detectable "a simple vista o echando unos líquidos penetrantes".

Vías del tren, a la altura de Adamuz (Córdoba), donde se produjo el accidente ferroviario del 18 de enero
Para el catedrático, la clave reside en la supervisión: "Sin inspección, no puede haber mantenimiento". Ha insistido en que esta labor debe ser realizada por "personas cualificadas y cualificadas por una entidad independiente". En este punto, ha recordado el accidente de Angrois, en Galicia, y cómo un informe de las instancias ferroviarias europeas se quejó de la "falta de independencia" de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Como usuario habitual de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, Díaz ha concluido con una reflexión personal. No se muestra alarmado, pero sí convencido de que tardará más en llegar a su destino. "Se van a reducir las velocidades porque va a primar la seguridad y porque el mantenimiento y el buen estado de la línea no se hace de la noche a la mañana, van a pasar quizá un año largo", ha sentenciado.
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