"Entran cantidades enormes de cocaína en España, probablemente más que nunca, y eso que la Policía y la Guardia Civil no paran de trabajar, pero no dan abasto"
El hundimiento de un bateeiro en la ría de Arousa con 11.000 litros de gasoil destapa la amenaza de un narcosubmarino y la creciente presión del narco en España

Expósito pone El Foco sobre el narcotráfico con Pablo Muñoz, periodista de investigación
Publicado el - Actualizado
3 min lectura9:28 min escucha
La reciente aparición de un barco mejillonero hundido en la ría de Arousa con 11.000 litros de gasoil a bordo ha disparado todas las alarmas. Este suceso, ocurrido en pleno temporal, ha puesto sobre la mesa la sombra de un narcosubmarino fantasma, una hipótesis que los investigadores barajan como la más probable. El caso fue analizado en el programa 'La Linterna' de COPE, donde el periodista de investigación Pablo Muñoz puso 'El Foco' sobre la alarmante situación del narcotráfico en España.
Según ha explicado Muñoz, la situación es crítica: "entran cantidades enormes de cocaína en España, probablemente más que nunca". A pesar del incesante trabajo de la Policía y la Guardia Civil, el volumen de droga es tal que "es imposible que den abasto". La gravedad del asunto ha escalado hasta el punto de que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ya participa en algunas operaciones, al considerar el crimen organizado un peligro real para la seguridad nacional.
Entran cantidades enormes de cocaína en España, probablemente más que nunca"

Logotipo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)
El misterio del 'Nueva Santa Irene'
La secuencia de los hechos comenzó el pasado martes, cuando el ‘Nueva Santa Irene’, un barco de madera de 35 años, zarpó del puerto de Rianxo en medio de un fuerte temporal. Horas después, fue encontrado a la deriva y volcado cerca de O Grove. El hallazgo de los 11.000 litros de combustible, que terminaron en el fondo del mar junto con la embarcación tras una arriesgada maniobra, confirmó las sospechas iniciales de un posible vínculo con el narcotráfico.
Los tres tripulantes —dos gallegos de Rianxo y un extranjero— no tienen antecedentes penales y guardaron un silencio sepulcral tras ser rescatados. Al no haber evidencias concluyentes más allá de las fuertes sospechas, han tenido que ser puestos en libertad. La embarcación, además, estaba dada de baja, lo que añade más incógnitas a por qué se hizo a la mar en esas condiciones.
La hipótesis del narcosubmarino
La principal línea de investigación apunta a que el bateeiro iba a suministrar combustible a un narcosubmarino. De confirmarse, la nave sumergible podría transportar entre cuatro y cinco toneladas de cocaína. Se desconoce la organización que está detrás de la operación y si lograron introducir la droga en la costa o el plan fracasó.
La presencia de narcosubmarinos es mucho más habitual de lo que se piensa. Expertos consultados por Muñoz estiman que a las costas gallegas llegan entre 10 y 12 cada año, cada uno con capacidad para entre tres y cinco toneladas de droga. Su detección es extremadamente complicada, lo que los convierte en un método muy seguro para los traficantes. El problema, además, no es exclusivamente español, ya que en Portugal se intervinieron 1,6 toneladas en enero.

Lugar donde se hundió el narcosubmarino encontrado en Camariñas (A Coruña)
Una guerra sin cuartel
Detrás de estas complejas operaciones suelen estar las mafias del este, especialmente los albaneses, que cuentan con la colaboración de grupos españoles para la logística del desembarco y el almacenamiento. Los sumergibles son rentables y de bajo coste de construcción, por lo que lo habitual es que se hundan tras la descarga para no dejar rastro.
La sensación entre los que luchan en primera línea es de impotencia. Como afirmaba un guardia civil en el aniversario de los asesinatos de Barbate, "esto es una guerra contra el narco, y nos lo estamos tomando como, oye, estos chicos que meten fardos". El dolor de las familias, como la madre de uno de los agentes asesinados, que pide más medios, se une al clamor de los propios agentes que se sienten desprotegidos y revueltos ante la situación. La demanda es unánime: una estrategia de Estado contra el crimen organizado.
Esto es una guerra contra el narco, y nos lo estamos tomando como, oye, estos chicos que meten que meten paraporos"
Pablo Muñoz ha insistido en la increíble diferencia de medios entre "los buenos y los malos" y en la necesidad urgente de reformas legales y más recursos. "Con lo que tenemos, no nos da", ha sentenciado, apuntando a la urgencia de crear juzgados especializados y adaptar las leyes. A pesar de contar con una policía y una guardia civil extraordinarios, la percepción es que el Estado de derecho retrocede mientras las mafias ganan terreno.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



