"Han pagado más de 1.200 euros en gastos adicionales de gasóleo por vehículo al mes, están asfixiandoo a los transportistas autónomos"
El encarecimiento del combustible tras el inicio de la crisis en Oriente Medio amenaza la estabilidad del sector y de la cadena de suministro

Carlos Moreno 'El Pulpo' aprende todo sobre el mundo del motor con el experto Alfonso García 'Motorman', en concreto, sobre el aumento del coste del gasóleo para los transportistas
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La situación en Oriente Medio ha provocado una escalada de costes que golpea directamente al sector del transporte en España. En el programa 'Poniendo las Calles', Carlos Moreno 'El Pulpo' y el experto en motor Alfonso García 'Motorman' han analizado cómo el precio del gasóleo profesional se ha disparado más de un 30% en el último año, una situación que está asfixiando a los transportistas. Este fenómeno se enmarca en una tendencia donde, tal como explica este artículo sobre por qué el precio del combustible baja más lento de lo que sube, las consecuencias del mercado del petróleo se trasladan con retardo a los consumidores.
Un sobrecoste inasumible
Alfonso García 'Motorman' ha puesto cifras a esta crisis: "Han pagado más de 1.200 euros en gastos adicionales de gasóleo por vehículo al mes". Este sobrecoste está ahogando económicamente a pequeñas y medianas empresas y, de forma muy particular, a los transportistas autónomos. La situación se ha vuelto insostenible para muchos profesionales que ven cómo sus márgenes de beneficio se evaporan ante la escalada de precios, haciendo que llenar el depósito de gasóleo supere los 100 euros.
Han pagado más de 1.200 euros en gastos adicionales de gasóleo por vehículo al mes"

Imagen de recurso de unos surtidores de gasolina y un camión de fondo
Según los datos que manejan las asociaciones del sector, el aumento del precio del gasóleo profesional no se ha podido trasladar en la misma medida a las tarifas que se cobran a los clientes. Esta diferencia genera un "fuerte desequilibrio en las cuentas de explotación". El dato más alarmante afecta a los autónomos, que ya destinan más del 40% de sus ingresos al pago de combustible, un porcentaje que compromete gravemente la viabilidad de sus negocios, algo que se agrava cuando se producen situaciones como la de la gasolinera que se vio obligada a mantener un precio erróneo durante horas.
Riesgo para la cadena de suministro
El experto advierte que este panorama "supone un gran riesgo para la estabilidad de la cadena de suministros". La presión financiera podría obligar a muchas empresas a reducir flota, recortar servicios e, incluso, en los casos más extremos, a cerrar su actividad. Esta situación no solo afecta a los transportistas, sino que amenaza con repercutir en toda la economía al poner en jaque la distribución de mercancías.

El sector del camión sufre el aumento del precio del combustible con preocupación
Supone un gran riesgo para la estabilidad de la cadena de suministros"
La clave de esta divergencia de precios reside en la demanda. Tal y como señalan los expertos, el diésel es el combustible más utilizado, no solo por los vehículos particulares, sino también en el transporte por carretera, la industria y las calefacciones. Esta alta demanda de gasóleo, que en muchos lugares de Europa sigue siendo elevada por el uso de las calefacciones, choca con una oferta cada vez más restringida, a diferencia de la gasolina, cuyo consumo es menor.
A esta situación se suma lo que los analistas denominan una "crisis de segunda ronda". El problema no es tanto el precio del petróleo crudo, sino el de los productos ya refinados que llegan desde Asia. Con el corte de la importación de diésel procedente de Rusia como consecuencia de las sanciones, Europa tiene una mayor dependencia de estos productos, generando una tormenta perfecta: más demanda y menos oferta, lo que inevitablemente dispara su precio.
Las previsiones a corto plazo no son nada optimistas. Expertos como Antonio Aceituno, de Tempos Energía, advierten que si la tensión geopolítica no remite y el estrecho de Ormuz sigue cerrado, Europa sentirá profundamente la crisis. La amenaza de que el diésel pueda superar los 2 euros por litro es real y tendría consecuencias devastadoras para sectores clave como el transporte, el campo y la logística.
Este encarecimiento tiene un efecto dominó que se traslada a toda la economía. Un transporte más caro implica un aumento en los precios finales de productos básicos como el pan, las verduras o la carne. Este fenómeno, a su vez, presiona al alza la inflación y puede obligar a nuevas revisiones de los tipos de interés, agravando las consecuencias económicas de la crisis para el conjunto de la ciudadanía.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



