Perros para acompañar a los enfermos en los hospitales: "Ellos no juzgan y no critican, nos quieren a todos por igual"
La presidenta de Yaracan, Begoña Morenza, detalla en 'Poniendo las Calles' cómo los perros de terapia cambian la vida de pacientes en psiquiatría y otras áreas

Carlos Moreno 'El Pulpo' aborda la terapia asistida con animales con Begoña Morenza, presidenta de Yaracan, una entidad social especializada en intervenciones asistidas con perros en entornos terapéuticos, educativos y hospitalarios
Publicado el - Actualizado
4 min lectura21:06 min escucha
Los animales nos ayudan, y mucho. Bajo esta premisa, el programa Poniendo las Calles de COPE, con Carlos Moreno 'El Pulpo', ha abordado la creciente importancia de la terapia asistida con animales con la ayuda de Begoña Morenza, presidenta de Yaracan, una entidad social especializada en estas intervenciones. Un ejemplo claro de su éxito es el Hospital de Torrejón, donde los perros de la asociación llevan un año entrando en la unidad de agudos de psiquiatría, con resultados que han sido calificados como maravillosos.
La clave del éxito, según Morenza, reside en la naturaleza misma de los perros. "Ellos no juzgan y no critican, nos quieren a todos por igual", explica. Esta aceptación incondicional es especialmente valiosa en entornos como una unidad de psiquiatría, un ámbito a menudo estigmatizado. En el momento en que los perros entran, los pacientes "son aceptados tal y como son", lo que les brinda momentos mágicos al conectar desde el cariño y la emoción.
Ellos no juzgan y no critican, nos quieren a todos por igual"
¿Cómo funciona la terapia asistida?
Mucha gente se pregunta cómo se logra este vínculo y qué beneficios concretos aporta. Morenza aclara que se trata de una terapia 'asistida' porque los perros se incorporan a un proceso terapéutico ya existente. El animal entra por el área emocional y, a partir de ahí, se puede trabajar con los pacientes para que se esfuercen en mejorar áreas cognitivas, psicomotrices y de comunicación. El perro se convierte en una "muleta emocional" que, con el tiempo, el paciente deja de necesitar, un modelo que ya se aplica en centros como los de Osakidetza, que ha comenzado a permitir las visitas de perros a pacientes ingresados.

Los perros necesitan cuidados y atención diaria, como cualquier otro miembro de la familia
Los efectos no son solo emocionales, sino también fisiológicos. El contacto con los animales ayuda a segregar endorfinas y oxitocina, hormonas relacionadas con el bienestar. Además, se ha comprobado que reduce el ritmo cardíaco y la presión arterial, provocando un cambio a mejor en el estado físico y anímico de las personas.
Resultados que cambian vidas
La terapia asistida con animales funciona con una amplia variedad de perfiles. Desde niños con cáncer o autismo hasta mayores con Alzheimer, pasando por mujeres víctimas de violencia de género o incluso internos de centros penitenciarios. La capacidad de los perros para generar un vínculo de cariño los convierte en un recurso de apoyo fundamental que, sin sustituir a ningún tratamiento, humaniza entornos como los hospitales y complementa las terapias existentes, tal y como demuestran historias de superación como la de Hernán, un enfermo de Guillain-Barré que encontró en su perro un motivo para seguir adelante.
Un caso de éxito notable tuvo lugar también en Torrejón, esta vez con mayores con depresión evolutiva. Tras un proyecto piloto de tres meses, los médicos empezaron a observar resultados tan positivos que dieron de alta a pacientes e incluso redujeron su medicación. La propia Morenza recuerda con emoción las palabras de un hombre que llevaba 15 años en psiquiatría: "Begoña, yo antes me quería morir y ya no pienso en eso gracias a los perros".
Yo antes me quería morir y ya no pienso en eso gracias a los perros"
La motivación personal de Begoña Morenza
La dedicación de Begoña Morenza a esta causa tiene raíces profundas en su propia historia. Durante la entrevista, compartió cómo sufrió acoso escolar en su infancia por su condición física. En esos momentos difíciles, eran sus tres perros quienes la recibían al salir del colegio, haciéndole olvidar el mal trago. "A ellos nunca les importó mi condición física", reflexiona, una lealtad que la inspiró a crear un proyecto para que otras personas pudieran sentir esa misma ayuda incondicional, una historia que recuerda a otros testimonios de superación donde la resiliencia es protagonista.

Begoña Morenza con dos perros
El compromiso de Yaracan se extiende más allá de los hospitales. Morenza relató cómo, con el apoyo de la fundación de Royal Canin, han colaborado con los colegios afectados por la DANA del año pasado. En estas visitas, no solo apoyan a los niños para que sumen momentos positivos y expresen sus emociones, sino también a los profesores y al resto del personal, escuchando y acompañando a toda la comunidad educativa.
Finalmente, Begoña compartió una de las historias más conmovedoras, la de Gabriela, una niña con cáncer a la que conocieron con 9 años. Durante tres años, hasta su fallecimiento, no solo recibió terapia, sino que se convirtió en profesora de perros de terapia, educando a cachorros para ayudar a otros. Su oncólogo constató con gráficas cómo sus defensas naturales aumentaron desde que estaba con los perros, demostrando que, como decía la propia Gabriela, no se trata de "sumar años a la vida, sino vida a los años".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



