Científicos estudian los efectos del reguetón en el cerebro y lo tienen claro: "Es el estilo de música que más partes ponía en funcionamiento a la vez"
Una investigación rompe con los prejuicios al demostrar que este género musical activa las áreas motoras y auditivas del cerebro de forma única y muy potente

Beatriz Calderón entrevista a Manuela del Caño, neurocientífica, para conocer el estudio de los efectos del reguetón en el cerebro
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En el programa 'Poniendo las Calles' de COPE, la periodista Beatriz Calderón ha entrevistado a la neurocientífica Manuela del Caño para analizar una sorprendente revelación científica. El reguetón, un género que a menudo es criticado por padres de adolescentes, ha demostrado tener efectos inesperados y potentes en el cerebro. La influencia de sus letras y ritmos en los más jóvenes es un debate habitual, pero la ciencia ahora aporta una nueva perspectiva que se aleja de los juicios de valor.
El hallazgo principal, según ha explicado Del Caño, es que el reguetón estimula más zonas del cerebro que otros estilos como la música clásica. Un descubrimiento que desafía la percepción generalizada sobre este tipo de música y que, como se ha podido comprobar, tiene una base científica sólida.
Un estudio que rompe todos los esquemas
La investigación en cuestión fue publicada en la prestigiosa revista Neuroscience en 2021 por el neurocirujano español Jesús Martín. En el experimento, los científicos analizaron la respuesta cerebral a diferentes estilos musicales, usando para ello las pistas instrumentales, sin letra, de música clásica, folclórica, electrónica y, por supuesto, reguetón.

Conceirto de regeton en el coliseo RumiA?A±ahui con los artistas Wisin y Yandel
Los resultados fueron concluyentes. Aunque tanto la electrónica como el reguetón mostraron una mayor activación en las regiones asociadas con el procesamiento auditivo y el movimiento, fue el reguetón el que generó una respuesta aún más intensa en un área específica. "En concreto del reguetón todavía mucho más, una zona muy concreta que se llaman los ganglios basales, que están muy relacionadas con el movimiento", ha detallado la experta. Esta es la zona que nos impulsa a movernos y bailar.
Es el estilo musical que más partes del cerebro ponía en funcionamiento a la vez"
La predicción, la clave de su éxito cerebral
La explicación científica a este fenómeno reside en la predictibilidad del cerebro. Manuela del Caño ha aclarado que, evolutivamente, "el cerebro que ha sido mejor prediciendo, pues, posiblemente haya sido el que mejor haya sobrevivido". El patrón rítmico constante y predecible del reguetón resulta estimulante para las áreas motoras y auditivas porque el cerebro puede anticipar fácilmente lo que viene, un proceso que le resulta gratificante.
Sin embargo, la neurocientífica insiste en que toda la música es beneficiosa. "La música es la actividad, el estímulo que más partes del cerebro pone en funcionamiento a la vez cualquier estilo de música", ha afirmado. Activa el sistema de recompensa, nos genera dopamina y conecta regiones cerebrales que de otra forma no lo harían. La diferencia, como ha demostrado este estudio, radica en qué áreas específicas estimula cada estilo con mayor intensidad.
Conocemos un 10% de cómo funciona el cerebro"

La neurocientífica Manuela del Caño durante una conferencia
Del Caño también ha aprovechado para reivindicar la importancia de la investigación en este campo para desmontar ideas preconcebidas. "Conocemos un 10% de cómo funciona el cerebro, más o menos, estamos en ello, y por eso es muy importante la investigación en neurociencia", ha señalado, explicando que solo así se pueden confirmar o refutar creencias populares.
Del laboratorio a la terapia musical
Estos hallazgos abren la puerta a aplicaciones prácticas, como la musicoterapia. El reguetón podría usarse para estimular el movimiento, pero Del Caño advierte que es fundamental conectar con la parte emocional del paciente. "Lo primero tendría que ser ver si a las personas sobre las que se va a hacer esta terapia les gusta el reguetón, porque claro, si no, como cualquier otra cosa, puede ser una tortura", ha comentado.
Ante la viralización del estudio, la experta ha querido aclarar que no se trata de declarar una música "mejor" que otra, y para ello ha usado una lograda analogía con la comida. Comparó la variedad musical con una dieta equilibrada: a veces apetece un cocido, otras una ensalada y, en ocasiones, "un huevo frito con patatas y es maravilloso, y no es malo". De la misma forma, escuchar a Bach o una ópera es una experiencia fantástica, pero no invalida el placer o el efecto de otros géneros.
Según la neurocientífica, Bach buscaba la máxima complejidad del contrapunto en su época, mientras que los compositores de reguetón tienen otros objetivos. "No es que el reguetón sea muy malo y Bach sea muy bueno", ha sentenciado, sino que cada estilo tiene su contexto y su función. El panorama musical actual es muy amplio y la clave está en aprovechar toda esa diversidad.
Este profundo interés por la neurociencia y la música no es casual. Hija de padre violinista y madre científica, Manuela del Caño creció entre ambos mundos. Hoy, como profesora en la Universidad de Burgos y doctora en neurociencias, ha unido sus dos pasiones para investigar el impacto de la música en el cerebro y defender su papel fundamental en el desarrollo y el bienestar de las personas.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



